El Banco de Alimentos de Melilla ha organizado un curso de manipulador de alimentos para su voluntariado, su personal y los representantes de las entidades sociales con las que colabora. La formación corrió a cargo del veterinario Francisco Álvarez, que la impartió sin coste gracias a la implicación de la Clínica Veterinaria Albéitar. El objetivo era afianzar los conocimientos y las buenas prácticas en higiene y seguridad alimentaria.
Durante el curso, los participantes repasaron los aspectos básicos de la manipulación segura de los productos. El temario incluyó las pautas de higiene, la prevención de la contaminación y las condiciones adecuadas de conservación y almacenamiento de los alimentos.
Se trata de conocimientos clave para el trabajo diario de la entidad. Según explica el propio Banco de Alimentos, de su correcta aplicación depende que la comida que distribuye llegue a las personas beneficiarias con todas las garantías de seguridad y calidad.
La organización subraya que la formación continua es una herramienta fundamental para mejorar el servicio que presta. También permite reforzar la seguridad alimentaria en cada una de las fases del proceso, que comienza con la recepción de los productos y termina con su entrega a las entidades sociales y a los beneficiarios.
De ahí que la convocatoria no se limitara al voluntariado y a la plantilla. El curso se abrió también a representantes de las entidades sociales colaboradoras, que forman parte de esa misma cadena de reparto.
La entidad ha querido agradecer públicamente la colaboración recibida. “Desde el Banco de Alimentos expresamos nuestro agradecimiento, una vez más, a la Clínica Veterinaria Albéitar y, especialmente, a Francisco Álvarez, por su generosidad, disponibilidad y compromiso social, haciendo posible una actividad formativa de gran utilidad para el conjunto de la organización”, ha señalado.
Esta formación interna se suma a otras actividades que el Banco de Alimentos desarrolla estos días. Como informó El Faro el pasado 6 de octubre, la entidad ha iniciado un ciclo de charlas para sensibilizar a la población sobre el desperdicio de comida en los hogares, con el apoyo de la Comandancia General de Melilla. La primera sesión se celebró en el Grupo de Regulares 52.
Ambas iniciativas llegan después de la entrada en vigor, el pasado 1 de abril, de la Ley 1/2025 de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario. La norma, de ámbito nacional, implica a todos los eslabones de la cadena alimentaria, desde la producción hasta el consumo, y contempla medidas de formación y concienciación.
En aquel momento, el Banco de Alimentos acogió la ley con satisfacción, al considerar que podría facilitar una mayor recuperación de alimentos en buen estado, sobre todo perecederos, para repartirlos entre las familias beneficiarias. Según la información disponible entonces, la entidad atiende a unas 6.000 personas.
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