Health coach es un asesor de salud que guía y acompaña a las personas a mejorar su salud y bienestar. El health coach tiene una visión integral de la persona pues todas las áreas de la vida impactan en nuestra salud y bienestar. Cambiar hábitos es un reto y por eso el acompañamiento puede marcar la diferencia. El Faro de Melilla entrevista a Irene Pérez Cuesta (Madrid, 1986), health coach.
-¿Qué le impulsó a ser health coach?
-Desde pequeña me ha fascinado el funcionamiento del cuerpo humano, especialmente todo lo relacionado con la alimentación y la nutrición. Durante años consideré estudiar medicina. El punto de inflexión llegó cuando conocí a una health coach y a su marido, médico funcional, quienes me ayudaron a revertir una diabetes tipo 2 que padecí durante años como consecuencia de malos hábitos. Después de vivir esta experiencia sentí la necesidad de ayudar a otras personas a mejorar su estilo de vida, ya sea para evitar enfermedades o para dar la vuelta a problemas de salud como el que yo tuve. Para mí, es clave que aprendamos a responsabilizarnos y cuidar activamente de nuestra salud.
-¿Qué es la medicina funcional?
-La medicina funcional es una subespecialidad dentro del marco de la medicina tradicional que complementa el enfoque habitual, buscando identificar y abordar la causa raíz de las enfermedades. Por ejemplo, en casos como la hipertensión, donde la medicación es muy efectiva para controlar los síntomas, la medicina funcional añade una mirada más amplia para explorar posibles factores relacionados con el estilo de vida -como la nutrición, el estrés, la exposición a tóxicos o el sedentarismo- que podrían estar contribuyendo al problema.
-Cada persona es distinta y no a todos les va bien lo mismo. De ahí la importancia del coach personalizado.
-Exactamente. Trabajo basándome en dos principios fundamentales: la bio- individualidad y la multidimensionalidad de la salud. El primero significa que cada persona tiene una bioquímica única, al igual que sus huellas dactilares o su genética. Lo que funciona para una persona puede no ser efectivo para otra y por eso es tan importante el enfoque individualizado.
El segundo principio quiere decir que, aunque solemos centrarnos en la alimentación, hay otros factores igual de relevantes como el sueño, el ejercicio, el bienestar emocional o la gestión del estrés para estar sanos. He visto casos de personas que seguían una dieta perfecta, pero que no lograban alcanzar sus objetivos debido a unos niveles elevados de cortisol provocados por el estrés.
-Usted aboga por una medicina preventiva. La reactiva no funciona o no es tan eficaz. ¿Verdad?
-Porque nadie quiere enfermar. El problema es que muchas personas aún perciben las enfermedades como algo aleatorio que “les toca”, cuando hoy sabemos que la mayoría de las enfermedades crónicas son el resultado de hábitos de vida poco saludables. Incluso la genética ha perdido protagonismo: podemos tener una predisposición, pero son nuestros hábitos los que determinan si esa predisposición se activa. ¡De hecho, muchos genes pueden modificarse con hábitos saludables!
-¿Cómo tener unos hábitos de vida saludable?
-Se trata de volver a lo esencial: comer muchas verduras, proteínas y grasas saludables, evitar los ultraprocesados, mantenernos activos a diario y dormir bien.
Puede parecer simple, pero cambiar hábitos es un reto, y por eso el acompañamiento de un health coach puede marcar la diferencia. A través de sesiones individuales, ayudamos a las personas a adoptar un estilo de vida más saludable, abordando de raíz los problemas que puedan estar afectando su bienestar. Lo importante es avanzar paso a paso y disfrutar del camino.
-¿Nos podría dar algunos consejos sencillos que mejorarían nuestra salud?
-Todos hemos escuchado las recomendaciones básicas: llevar una alimentación equilibrada, dormir entre 7 y 9 horas, hacer ejercicio con regularidad… Pero la realidad es que cada persona es distinta y los matices son importantes. Por ejemplo, en mi experiencia he visto a muchas personas que, en su intento por adelgazar, han eliminado casi por completo las grasas de su dieta, sin conseguir resultados y afectando negativamente su salud hormonal. También he acompañado a mujeres que practicaban cardio en exceso, sin saber que esto podía estar saboteando sus objetivos. Por eso insisto tanto en la importancia de escuchar al cuerpo y adaptar los hábitos a las necesidades individuales de cada persona.
-Háblenos del microbioma y su importancia.
-El microbioma es el conjunto de billones de microorganismos que habitan en nuestro intestino. Aunque aún hay mucho por descubrir, ya se sabe que un desequilibrio en el microbioma está relacionado con enfermedades como el cáncer, autismo, diabetes, Alzheimer, infecciones y muchas más. Impacta en nuestro sistema inmunológico, digestivo, cardiovascular y dermatológico. Unos hábitos de vida saludable que cuiden de nuestro microbioma pueden prevenir todas estas enfermedades.
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