"Ella decía que prefería tener una maleta que tener una casa"

Rosa Huertas presenta este martes en la UNED su novela 'La guardiana de secretos', sobre la figura de la escritora y periodista Carmen de Burgos

Rosa Huertas (Madrid, 1960) es, como todos los madrileños, “de todas las partes”. Ella, además, tiene cierta licencia para sentirse así, pues su padre era de Melilla y su madre de Cartagena (Murcia). “Da un poco igual dónde haya nacido”, afirma esta docente y escritora. Tras mucho tiempo con historias infantiles y juveniles, este martes acude al centro asociado de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) en la ciudad autónoma a presentar una novela histórica en el ciclo ‘La casa de la palabra’. De paso, aprovecha para visitar a viejos amigos, como es el caso de Sergio Ramírez, en cuya casa se hospeda estos días.

-La novela se titula La guardiana de secretos (Ediciones B, del grupo Penguin) y trata sobre la figura de Carmen de Burgos. ¿Quién era Carmen de Burgos? ¿Por qué la guardiana de secretos?

-Era una mujer excepcional que vivió a comienzos del siglo XX. Murió en 1932 y fue una escritora, periodista, la primera mujer que estuvo en la asociación de la prensa, la primera que tuvo una columna fija en un periódico y la primera que estuvo al pie del cañón, y nunca mejor dicho, en la guerra, precisamente en Melilla. Así que hay muchos motivos para leerla y para admirarla a ella. Tenía una tertulia en su casa a la que acudían todos los intelectuales de su tiempo, la gente que llegaba a Madrid y quería conocer ese mundo literario que se estaba fraguando en la ciudad iba a ‘La tertulia modernista’ de Colombine. Es una mujer que tendría que estar en la lista de los autores de la Generación del 98 y su obra debería ser mucho más conocida y reconocida de lo que es.

-¿Qué tenía con Melilla Carmen de Burgos?

-Ella vino aquí cuando el Desastre de Annual y las guerras de África. A ella no la enviaron como corresponsal. Había un corresponsal de El Heraldo de Madrid, que era el periódico para el que ella trabajaba, pero ella se las ingenió para aparecer en Melilla sin el consentimiento de nadie. O sea, que no la mandó el periódico y las autoridades militares de Melilla tampoco querían que estuviera, pero ella vino. Pensaba que tenía que estar aquí, que tenía que llevar las cartas a los soldados, que tenían que ver lo que estaba aquí ocurriendo, y aquí que se plantó. O sea, que fue enormemente valiente y atrevidísima en su tiempo.

-¿Cómo fue su trabajo en el periodismo?

-Ella colaboró con muchísimos periódicos tanto de España como del extranjero. Escribió en prensa de muchos países, sobre todo de Portugal, país con el que tenía una relación muy estrecha. Pero en ese momento ella trabajaba para El Heraldo de Madrid.

-En las diversas reseñas se describe a Carmen de Burgos como “Libre y combativa” (El País), “Adelantada a su tiempo” (El Mundo), “Una mujer que se salió de todos los moldes” (La vanguardia) y “Un tornado en el panorama literario de principios del siglo XX”. ¿Tan importante fue su figura?

-Muchísimo. Eso es lo que llama la atención de este olvido, porque ella fue una mujer muy conocida en su tiempo, tuvo muchísima repercusión, luchó por los derechos de las mujeres y de las personas desfavorecidas y tenía relación con muchísimos intelectuales de su tiempo. Fue una mujer muy famosa, con una tertulia muy concurrida y cuya opinión era tenida muy en cuenta. Lo que ocurre es que, durante la dictadura, sus libros se prohibieron y prácticamente desaparecieron de las estanterías y tampoco ahora se le ha recuperado como ella merecía.

-Como escritora y periodista en la España de la preguerra civil, debió de ser muy difícil para ella en unos momentos en los que la figura de la mujer estaba siempre por detrás del hombre. ¿Es así?

-Sí. Lo que ocurre es que, cuando murió ella, fue cuando empezaban a despuntar estos derechos. Creo que, si hubiese vivido más, lo habría pasado peor. Con la II República se alcanzó el voto femenino y, aunque ella no llegó a votar, sí que vio que se empezaban a quitar las leyes que desprotegían totalmente a la mujer. Además, ella fue la primera persona que habló del divorcio en un periódico e hizo una encuesta para que las personas opinaran sobre ello. Fue enormemente combativa. Por ejemplo, en lo del voto femenino, siempre se habla de Clara Campoamor, pero, en realidad, ella ya llevaba mucho tiempo hablando de eso. Digamos que, de alguna manera, vio que algunas de las ideas por las que ella había luchado estaban empezando a ponerse en práctica cuando ella falleció. De hecho, los últimos años fue muy activa. Ella tenía un problema de corazón severo y toda esa actividad no le favoreció nada para su enfermedad. Pero ella fue muy activa esos últimos años en mítines y apariciones públicas defendiendo todos estos derechos y luchando por la igualdad. Por lo menos en los últimos años o meses de su vida sí que creyó que toda esta igualdad por la que ella había luchado se iba a imponer de manera definitiva.

-¿Por qué esta mujer ha quedado, digamos, en el baúl de los recuerdos?

-Durante la dictadura, estaba en el número 5 de autores prohibidos junto a escritores como Zola. Yo creo que era de las pocas mujeres que estaba prohibida y sus libros desaparecieron. Incluso ahora, es difícil encontrar ejemplares de esas primeras obras suyas. Ahora se están empezando a reeditar bastantes de sus novelas cortas. Pero ya han pasado años desde la dictadura y no se ha reivindicado a ella ni a otras muchas escritoras. Ella es anterior a la Generación del 27 y su nombre debería estar ahí, pero el problema es que no está el de ella ni el de otras muchas, así que yo creo que tenemos todavía un camino que recorrer.

-¿De qué manera se trata la figura de Carmen de Burgos en la novela?

-La novela se titula La guardiana de secretos porque la narradora de la historia no es ella, sino su hermana Ketty, quien la acompañó en muchas ocasiones. Por ejemplo, en su viaje a Melilla, Ketty iba con ella. Hay fotos en Melilla de ellas dos durante las semanas que estuvieron. Claro, eso me ha permitido contar la historia con más libertad, porque evidentemente yo sigo la biografía de Carmen de Burgos, pero, al tener otro personaje también protagonista, que es Ketty, he podido añadir algo más de ficción. Y, como Ketty sobrevivió unos cuantos más, eso también me ha permitido contar la historia de otros personajes reales que vivieron en torno a Carmen de Burgos. En la novela hay muy poquitos personajes de ficción, quizás tres o cuatro. Lo demás son personas reales que convivieron con Carmen y con Ketty. Eso me ha permitido terminar de contar la historia de grandes personalidades como Ramón Gómez de la Serna o Consuelo Álvarez ('Violeta'), una periodista interesantísima. Eso es lo que hace que la novela dé un panorama histórico interesante de este país durante los primeros 50 años del siglo XX.

-¿Cree que figuras como la de Carmen de Burgos existen hoy en día? ¿Serían necesarias más mujeres como ella?

-Somos muchas ahora y estamos intentando que nuestros nombres se oigan, que se nos escuche y que estemos en puestos importantes en la sociedad. Yo creo que estamos ahí; luego están las dificultades que se siguen sucediendo y hay veces que parece que vamos dando pasos atrás. Pero, por ejemplo, en el mundo literario somos muchas. Además, donde tengo más noveles publicadas es en el género juvenil y ahí somos muchas mujeres. O sea, creo que en el mundo de la cultura tenemos mucha palabra en este momento.

-¿Qué lugares recorre en el libro?

-Bastantes, porque Carmen fue una gran viajera. Ella decía que prefería tener una maleta que tener una casa, porque quería estar viajando constantemente. Muchos de esos viajes aparecen en el libro, porque su hermana, Ketty, la acompañó a muchos de ellos. Su hija, desde que era una niña, fue con ella a todas partes. Entonces, aunque el principal escenario es Madrid -que era donde ella vivía y se celebraban estas tertulias-, hay unos capítulos muy interesantes -quizás de los más interesantes de la novela- que transcurren en Melilla y en otros países que visitó. Por ejemplo, en Portugal, porque ella vivió un tiempo en Estoril. Viajó por Italia. También aparece Almería, que era su ciudad natal. O sea, que los personajes se van moviendo por muchos lugares, pero yo creo que los escenarios más potentes en la novela son Madrid y Melilla, desde luego.

-¿Tuvo que hacer mucho trabajo de documentación histórica para escribir la novela? ¿De qué fuentes obtuvo la información que necesitaba?

-Sí, tuve que hacer muchísima investigación y muchísima lectura, incluso de sus propias obras. De hecho, sus libros, aunque físicos es difícil encontrarlos, los tienen en la biblioteca virtual. O sea, que he podido leer toda su obra. Y luego ha habido una documentación importantísima para mí que ha sido el libro de Rafael Cansinos que se titula Memoria de un literato, porque ahí se cuenta lo que ocurría en esas tertulias. Para mí ha sido fundamental para saber con qué personas se codeaba ella, quiénes acudían a sus tertulias y qué es lo que pasaba allí. Además, Rafael Cansinos hijo me ha proporcionado incluso material inédito, como cartas de Ketty y de Carmen que han sido fundamentales para escribir la novela. Ha tenido mucha documentación y mucha lectura. Incluso, las veces que he venido a Melilla he intentado localizar el hotel Victoria y los lugares donde ella estuvo. Incluso ir físicamente a esos lugares por los que ella se movió. O sea, que han sido dos años de trabajo bastante intenso, pero, al mismo tiempo, apasionante y muy interesante.

-¿Qué enseñanzas deja la novela?

-Lo primero es que muchas veces nos encontramos con grandes figuras, sobre todo femeninas (también hay algún artista masculino que pasó desapercibido porque se exilió), que fueron muy importantes en su tiempo, que luego han sido olvidadas y que tenemos que hacer lo posible para reivindicarlas. Y, en este caso, lo que hay que hacer es leer su obra. Este es principalmente el mensaje de la novela y es lo que trata de hacer su hermana, esa Ketty que cuenta la historia. Digamos que su última voluntad es que los libros de su hermana estén en alguna parte, que es lo que ella pretende conseguir y lo consigue al final de la novela.

-¿Qué aspectos destacaría usted de la novela por encima del resto?

-Quizás que está muy documentada. Y también que la novela fue creciendo mucho, porque yo me fui encontrando con cantidad de personajes interesantísimos que habían formado parte de la vida de Carmen de Burgos. Y yo quería contar también la historia de esos personajes, darles voz. Y yo creo que quizás eso sea lo más destacado: que presenta un marco histórico de la España de esos años (desde principios del siglo XX hasta la postguerra civil), la historia de España en la voz de este personaje. También todos estos secundarios de lujo que aparecen en el libro. Me gusta hablar de los secundarios de lujo de la novela, por donde desfilan Miguel de Unamuno, Ramón Gómez de la Serna o Rubén Darío. Muchísimas personalidades de su tiempo que pasaron por su tertulia, que fueron sus amigos y que formaron parte de su vida. Quizá esa sea una de las cosas más interesantes del libro.

-¿Está contenta con la acogida que está teniendo?

-Yo estaba preocupada porque es un libro largo. Es que hay mucho que contar no sólo de esta mujer, sino de la gente que la rodeó. Además, como digo, es su hermana la que cuenta la historia. Entonces, mientras que Carmen de Burgos murió en 1932, Ketty lo hizo en 1963. Y yo quería cerrar la historia de todos los personajes que habían pasado por la novela. Yo pensaba “a ver si me he pasado y esta novela es muy larga”, pero las personas que la han leído me han dicho que en absoluto se les ha hecho larga y que la vida de Carmen de Burgos es muy interesante. También es verdad que yo suelo escribir capítulos no muy largos y eso, de alguna manera, descansa un poco la lectura. Y, sobre todo, que vengo de la literatura juvenil, donde no te puedes permitir el lujo de aburrir al lector, así que estoy acostumbrada a intentar crear tramas con interés para que el lector quiera seguir hasta el final. Creo que esa es una ventaja que tiene venir del mundo de la literatura juvenil.

-¿Cómo se definiría usted como escritora? ¿Cuáles son sus influencias literarias?

-Yo empecé como autora de infantil y juvenil, porque yo he sido docente durante más de 35 años. Es decir, que la gente que me rodeaba habitualmente -mis interlocutores- eran jóvenes, adolescentes. Ese es el camino por el que yo entré en la literatura. En cualquier caso, lo que intento es ofrecer un texto de calidad independientemente de dónde se publique o el lector al que vaya dirigido, aunque yo creo que mis novelas las puede leer todo el mundo. Eso es importante para mí. Creo que soy una escritora comprometida con que los lectores jóvenes lean algo de calidad. Comprometida con la realidad histórica cuando escribo una novela histórica. Y, sobre todo, mis fuentes están en la literatura. Tengo bastantes novelas que tienen que ver con escritores. De hecho, el último libro infantil que he publicado (La estrella de Carmen) es la historia de Carmen Conde en Melilla. Toda la novela transcurre en Melilla y trata de la infancia de Carmen Conde en esta ciudad. La literatura es lo que más me ha inspirado. Mi primera novela tiene que ver con Miguel Hernández. Mi novela más conocida tiene que ver con Lope de Vega. O sea, que la literatura es, principalmente, la fuente de la que he bebido.

-¿Qué otros libros y de qué tipo ha publicado?

-Me parece interesante hablar aquí de La estrella de Carmen, porque cuenta la infancia de Carmen Conde en Melilla. Lo publicó la editorial Edelvives el año pasado. Me gusta mucho hablar de ese libro. Hago encuentros con lectores y en colegios y me gusta hablar mucho de él, porque llevo muchas fotos de Melilla para mostrar. Pero en la misma editorial donde he publicado La guardiana de secretos publiqué hace un par de años Lazos de tinta, que es también una novela histórica sobre las escritoras del Romanticismo, un poco en la línea de esta. Esos suelen ser mis temas favoritos cuando escribo.

-Usted ya ha estado en Melilla anteriormente, pero ¿qué espera de la presentación de este lunes a las siete de la tarde en la UNED?

-Cada vez lo paso mejor cuando vengo a Melilla. Mi padre nació aquí y yo nunca estuve en Melilla mientras él vivió. Me invitaron para dar una charla sobre una de mis novelas a lectores jóvenes a través de Oxígeno Laboratorio Cultural. Creo que fue en 2016 y me emocioné muchísimo, porque yo no había estado aquí antes y mi padre nos había hablado mucho de su ciudad y de lo que vivió aquí cuando era niño. Fue emocionantísimo el primer viaje y fue fantástico, porque vinieron muchos chicos que habían leído la novela, Tuerto, maldito y enamorado. A partir de ahí, fui conociendo a gente, hice amigos y ahora procuro venir, por lo menos, una vez al año, porque me siento muy a gusto. Luego vine otras dos o tres veces más a presentar otras novelas. Yo espero que por lo menos mis amigos de Melilla estén en la presentación. Ya no es sólo mi vinculación con la ciudad por mi padre, sino por mis amigos de Melilla. De hecho, el libro La estrella de Carmen se lo dedico a mis amigos de Melilla.

-¿Cuáles son sus próximos proyectos?

-Me gustaría seguir mi línea habitual -infantil y juvenil-. Este de La guardiana de secretos ha sido un trabajo muy largo que me ha tenido metida en esta novela histórica durante más de dos años. Ahora quiero volver a mi terreno habitual, que es la novela juvenil. Espero que la idea que tengo, aún no madurada del todo, poder empezar pronto a escribirla, seguramente en verano. Yo soy escritora de verano y creo que de aquí a entonces puedo tener algo juvenil empezado.

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