Los sectores hotelero, hostelero y de viajes hacen una valoración positiva del verano
La temporada de verano va llegando a su fin y agencias, hoteles y bares están satisfechos con el resultado. No se ponen de acuerdo en las fechas más fuertes o en el perfil de cliente, pero sí en que ha habido bastante movimiento. Por ejemplo, las compañías de viajes señalan que ha habido más visitas que salidas de los melillenses, y que como suele ocurrir, son turistas nacionales, personas que vienen para ver a familiares y pasar unos días tranquilos en la ciudad.
En Feria han percibido una subida al respecto. Expresan que “no han parado de trabajar durante el verano”, por lo que las primeras impresiones son buenas. A pesar del calor, estos meses se han vivido según lo previsto, con un apunte: los melillenses han viajado menos que en otros años. Algunos se han atrevido con destinos más exóticos, mientras que la mayoría se ha decantado por ir a la Península, y destacan Andalucía y Málaga en la lista de preferencias.
El barco y el avión están empatados, escogiendo el primero aquellos que necesitaban el coche para su estancia en otros lugares. Las agencias resaltan que las Fiestas Patronales de 2026 han estado muy a la altura, con más casetas que en años anteriores y una oferta adaptada a todas las edades, lo que sin lugar a dudas ha sido la excusa perfecta para organizar una escapada a Melilla. Creen que “la temporada alta y baja ya no existe”, simplemente, hay semanas más tranquilas y otras con más carga de trabajo.
Los bonos turísticos siguen su curso, y demuestran que funcionan y hacen más asequible cualquier visita a la ciudad. En las cafeterías y bares locales las opiniones son diversas. Por las mañanas, en el desayuno, no han notado un cambio significativo en la afluencia de público. Estaban los clientes de siempre y, puntualmente, algunos rostros nuevos. Han permanecido abiertos durante todo el periodo estival, y creen que esta temporada ha sido igual que las pasadas.
“Depende”, “ha sido más floja pero no nos podemos quejar”, son algunas de las opiniones. Coinciden en que el turismo ha sido nacional. En el mes de julio, los hosteleros expresaban que la ausencia de chiringuitos y bares en la zona litoral, y la falta de personal para sustituir vacaciones, hacían que esta estación no fuese demasiado significativa. Lo compensa el resto del año, como ahora con el inicio del curso escolar y el regreso de familias y profesores a la ciudad. La rutina tiene su recompensa en el sector.
En los barrios, los locales han estado muy concurridos, y en el centro, solo algunos han decidido abrir en las noches de verano. Los domingos, por ejemplo, no ha habido muchas opciones para el almuerzo. Con el calor, pocas personas salían a almorzar a las terrazas. En resumen, están contentos, pero confiesan que podría haber sido algo mejor. Por otro lado, con la ocupación hotelera hay matices a los que prestar atención. Han estado completos o al límite, como es el caso del Hotel Ánfora o del Hotel Melilla Centro.
La diferencia está en que los primeros empezaron la temporada con el inicio de la Operación Paso del Estrecho (OPE) el 15 de junio aproximadamente, y los segundos, cuando finalizó el Mundial, con mayor presencia de huéspedes en la segunda quincena de julio. Hasta finales de agosto han estado hasta arriba, y aunque ha sido un buen verano, la forma de trabajar ha sido distinta que en 2025, comentan en el Hotel Melilla Centro.
Sin habitaciones libres y al 95-100 % de su capacidad, este hotel ha tenido muchos clientes de la OPE, y continúan con la fase de retorno. Proceden normalmente de Marruecos y están de paso por la ciudad. Los motivos de la estancia suelen ser familiares o laborales; la Feria no ha sido significativa para ellos, y tanto julio como agosto han ido a la par. En esta empresa, observan que al término de grandes eventos deportivos como el Mundial o las Olimpiadas, es cuando despegan las reservas.
En otoño e invierno, el público que se traslada a la ciudad lo hace para asistir a eventos deportivos o durante los puentes. Son nacionales, y buscan descubrir un territorio todavía muy desconocido en el resto del país. En el Hotel Ánfora, han tenido muchos trabajadores de la Feria y personas de la OPE. Los turistas al uso estaban aquí para ver a la familia. No han parado en julio y agosto y concluyen con que la temporada ha sido igual o incluso un poco mejor que otros años.
Cuando el verano finaliza, comienza la caída. En las agencias, siguen con sus labores con la inauguración de los viajes del Imserso. Por unos 300 euros, pueden viajar con pensión completa y todo incluido. Septiembre y el nuevo curso traen, por lo tanto, una dinámica diferente: visitantes de la Península reservan su estancia en la ciudad para recorrer todos los rincones, al mismo tiempo que los eventos deportivos (entre otros) atraen a muchos competidores y sus familias. La vuelta al cole, los profesores y la normalidad se apoderan de Melilla, y no necesariamente es algo negativo.
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