El Unicaja Málaga se adjudicó este domingo el triunfo en el II Memorial Javier Imbroda, disputado en el Pabellón Javier Imbroda Ortiz, tras imponerse por 59-77 al Melilla Baloncesto en un partido muy igualado durante tres cuartos, pero que terminó decantándose a favor del conjunto malagueño gracias a su superioridad física, su profundidad de banquillo y su acierto en el último periodo.
El choque, marcado por el tono habitual de la pretemporada, con múltiples rotaciones, ajustes tácticos y fases de imprecisión, sirvió como una prueba exigente para el conjunto melillense, que dio la cara ante un rival de mayor nivel competitivo. Pese a la derrota, el equipo dirigido por Marcos Suka dejó momentos muy positivos, especialmente en defensa, y plantó batalla durante gran parte del encuentro.
El partido arrancó con una breve ventaja para los visitantes, que se colocaron con un 3-8 gracias a rápidas transiciones ofensivas. Aun así, el Melilla Baloncesto respondió con una alta intensidad defensiva, apretando líneas y cerrando bien su pintura, lo que dificultó las penetraciones y el juego interior de los malagueños.
Los locales fueron ajustando poco a poco su juego ofensivo y recortaron diferencias. El cuarto fue espeso en anotación por parte de ambos conjuntos, con pocos lanzamientos claros y posesiones largas. La igualdad fue máxima en los compases finales del periodo, que concluyó con un marcador de 13-18 tras una canasta final del Unicaja.
El segundo cuarto arrancó con el Melilla Baloncesto muy enchufado, logrando ponerse por delante tras varias buenas acciones colectivas. El marcador reflejaba un esperanzador 19-21 para los de casa, pero la respuesta del Unicaja fue inmediata. Un parcial de 0-7 volvió a colocar al conjunto andaluz en ventaja, obligando al técnico melillense a detener el juego con un tiempo muerto.
La reacción no se hizo esperar. Tras el parón, el cuadro local mostró su mejor versión defensiva de todo el partido. La presión sobre el balón, la intensidad en las ayudas y el dominio del rebote defensivo le permitieron frenar el ataque del Unicaja y volver a igualar el partido a 30-30 cuando faltaban algo menos de cuatro minutos para el descanso.
Sin embargo, un nuevo bajón ofensivo en los instantes finales fue aprovechado por el Unicaja para cerrar el cuarto con otro parcial, esta vez de 0-8, que les permitió marcharse a vestuarios con una ventaja de 33-41. El esfuerzo defensivo del Melilla Baloncesto no bastó para frenar la calidad individual del conjunto malagueño, que supo gestionar mejor sus últimas posesiones.
El tercer cuarto comenzó con ambos equipos menos frescos, fruto del desgaste físico y las rotaciones. El ritmo del partido se ralentizó, el acierto cayó y las defensas comenzaron a imponerse con claridad sobre los ataques. En este contexto, el Melilla Baloncesto logró mantenerse dentro del encuentro, recortando distancias hasta colocarse con un 38-42, alentado por el público del Javier Imbroda.
El Unicaja intentó subir el ritmo para romper el partido, pero no encontró regularidad en su juego. El Melilla aprovechó ese pequeño bache para seguir recortando diferencias y situarse a solo tres puntos, con un parcial favorable que dejó el marcador en 48-51 a falta de dos minutos. Sin embargo, varios errores en los sistemas ofensivos locales fueron castigados por el equipo visitante, que cerró el tercer periodo con una ligera ventaja de 51-59.
El desenlace llegó en el último cuarto, cuando el Unicaja Málaga apretó el acelerador. En apenas tres minutos, los visitantes firmaron un parcial de 0-6 que les dio una ventaja de 51-65, la mayor hasta ese momento. Esa racha fue suficiente para romper definitivamente el equilibrio del encuentro y cortar cualquier atisbo de remontada local.
El Melilla Baloncesto lo intentó hasta el final, pero ya no encontró respuestas ofensivas ni energía suficiente para volver al partido. El control del ritmo, la circulación de balón y la profundidad del banquillo malagueño fueron claves para gestionar con solvencia el tramo final del choque.
El encuentro concluyó con un 59-77, un marcador quizás demasiado amplio por lo visto durante los tres primeros cuartos, pero que reflejó la diferencia en el último periodo y el mayor rodaje competitivo del conjunto de la capital de la Costa del Sol.
Pese a la derrota, el Melilla Baloncesto ofreció momentos de juego muy esperanzadores, con tramos de gran intensidad defensiva, buena actitud colectiva y capacidad de respuesta ante las embestidas del rival. El equipo local aprovechó el Memorial Javier Imbroda para seguir afinando su puesta a punto de cara al arranque de la competición oficial, acumulando minutos de calidad ante uno de los rivales más exigentes de la pretemporada.
Además del componente deportivo, el encuentro volvió a rendir homenaje a la figura de Javier Imbroda, uno de los grandes referentes del baloncesto nacional y figura clave en la historia del deporte melillense. El Pabellón que lleva su nombre volvió a vibrar con una gran entrada y el ambiente propio de las grandes citas.
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