El nuevo año 2026 ha comenzado en Melilla con una pregunta recurrente en cada hogar: ¿han subido los precios? Para responderla, El Faro de Melilla ha recorrido el Mercado Central, uno de los principales termómetros del consumo cotidiano de la ciudad, para conocer de primera mano cómo se sitúan los precios de frutas, verduras y pescado, y cuánto se han gastado de media los melillenses durante las pasadas fiestas navideñas.
El resultado es una radiografía compleja, con opiniones diversas. Mientras los vendedores coinciden en que los precios están “estables” o incluso más bajos en algunos productos, especialmente la uva, los consumidores perciben un encarecimiento generalizado del coste de la vida, especialmente en el gasto global de las celebraciones.
Mohamed, frutero del Mercado Central, resume la situación con sencillez. “Los precios están bien, todos están bien”, asegura mientras enumera producto por producto. La naranja se vende a 0,80 euros el kilo; el tomate, a 1 euro; la mandarina ronda los 1,30; la pera conferencia, 1,50; el aguacate alcanza los 2,50; el calabacín se sitúa en 1 euro y las manzanas oscilan entre 1 y 1,50 euros, según variedad.
Los plátanos y bananas mantienen también precios contenidos: la banana se encuentra a 1 euro el kilo y el plátano de Canarias a 1,50. “La verdad es que los precios están muy bien”, insiste Mohamed, que señala que la fruta y la verdura proceden en su mayoría del mercado mayorista de Málaga.
Sin embargo, esta estabilidad no se ha traducido en más ventas. “Este año ha venido poca gente. En otros años sí, pero este no”, lamenta. Uno de los productos más simbólicos de las fiestas, la uva, no ha tenido la salida esperada. “Está más barata, a 2,50 el kilo, y aun así no se ha vendido mucho”.
Una percepción similar tiene Marzok, otro frutero del mercado. “La fruta y la uva están baratas este año, pero no se vende nada. La cosa está floja”, resume. En su puesto, la uva se sitúa en torno a los 3 euros el kilo, un precio inferior al de campañas anteriores.
Respecto a 2025, Marzok considera que la fruta mantiene precios similares. “La fruta vale igual. Lo que ha bajado es la uva”, explica. En verduras, los precios se mantienen dentro de lo habitual: el pimiento a 2 euros, el calabacín a 1,50, la berenjena a 2 euros y el pepino a 1,80.
La conclusión es clara: los precios no se han disparado, pero el consumo ha descendido. “Ha venido poca gente este año”, repite.
Una visión algo distinta ofrece Asís, conocido popularmente como ‘el Tito’, uno de los fruteros más veteranos y reconocidos del Mercado Central. Reconoce que, con el paso del tiempo, “las cosas han subido un poco”, pero subraya el esfuerzo de los vendedores por mantener precios accesibles.
“Nosotros estamos rebajando por buen precio para que la gente pueda comprar”, afirma. En su puesto, las manzanas españolas se venden a 1 euro, mientras que la pera conferencia alcanza los 1,80. Los tomates, uno de los productos más sensibles a las condiciones climáticas, han experimentado un ligero repunte. “Han subido un poco, están a 1,60. Nosotros los compramos a 1,40 y los vendemos a 1,60”.
Asís explica que las lluvias y el mal tiempo dificultan el acceso a las huertas, lo que repercute directamente en el precio. “Cuando llueve, la gente no puede entrar a la huerta y suben los tomates”, señala, aunque confía en que los precios vuelvan a bajar.
Más allá del precio de los productos, Asís pone el foco en los costes estructurales que soportan los pequeños comerciantes. “Pagamos demasiado de autónomo. Más de 300 euros al mes. Es mucho para nosotros”, denuncia.
A su juicio, una rebaja en estas cuotas permitiría ajustar aún más los precios al consumidor. “Podríamos vender más barato si el Gobierno bajara un poco el autónomo”, afirma, evidenciando la estrecha relación entre costes laborales, márgenes comerciales y precios finales.
En la pescadería, Mohamed ofrece una imagen más optimista. “Aquí en el Mercado Central el pescado está muy barato”, asegura sin dudarlo. Comparado con las grandes superficies, el diferencial es claro. “En Mercadona está más caro que aquí”.
Ejemplos concretos refuerzan su argumento: los calamares, que en otros establecimientos alcanzan los 22 o 25 euros, se venden en el mercado a 14 o 15. Los langostinos oscilan entre 20 y 30 euros, mientras que pescados como las pijotas, pelúas, o gambas se sitúan en torno a los 10 o 12 euros el kilo.
Respecto a 2025, Mohamed considera que los precios se mantienen “normales”. La afluencia de público ha sido moderada. “No ha venido mucha gente, pero hemos tenido algunos clientes, gracias a Dios”.
Si los vendedores hablan de precios contenidos, los consumidores ponen el acento en el gasto total. María no duda al hacer balance de las fiestas. “Está todo muy carito. Los dineros no llegan”, afirma.
En su caso, el desembolso ha sido considerable: alrededor de 1.500 euros en Nochebuena y otros 1.500 en Reyes. “Somos muchos”, explica. El menú incluyó marisco, gambas, cigalas, cangrejo, empanadas, pastelas y calamares. “La carne estaba más barata, el pescado no tanto. El marisco es lo que más sube”, apunta.
Cristina Márquez cifra su gasto navideño en unos 800 euros para una familia de siete personas. “Se nota bastante la subida”, asegura, y añade que el encarecimiento se percibe especialmente en el Mercado Central, donde realiza habitualmente su compra.
Carne, pescado y fruta concentran, según su experiencia, las mayores subidas. “En todos los alimentos”, resume.
María Mansilla ofrece una visión más matizada. Reconoce que los precios varían según el establecimiento y que en estas fechas “compras lo que hay que comprar”. “No puedes hacer otra cosa que adaptarte”, afirma.
No sabe concretar cuánto ha gastado, pero sí reconoce haber notado subidas puntuales, especialmente en productos como los bombones.
Su hermana, Ágata, es más contundente. “Los precios están altísimos”, asegura. Aunque su gasto personal ha sido menor, calcula que en su compra general ha pagado entre 300 y 400 euros más que el año anterior. “En todo: marisco, lácteos, quesos, huevos, jamón…”.
El recorrido por el Mercado Central deja una conclusión clara: los precios, producto a producto, no han experimentado subidas drásticas en este inicio de 2026, pero el gasto global de las familias sigue siendo elevado. La percepción ciudadana apunta a que el problema no está tanto en un artículo concreto como en la suma final del carrito.
Entre la contención de los vendedores, el esfuerzo por mantener precios competitivos y la sensación de ahogo de los consumidores, el Mercado Central vuelve a reflejar, un año más, el pulso real del bolsillo melillense. Un pulso que arranca 2026 con cautela, preocupación y la esperanza de que los precios, al menos, no sigan subiendo.
No se libra ni uno. Ni uno solo dentro del PSOE parece capaz de sostener…
Los melillenses hablan. El Faro ha salido a la calle para conocer la opinión de…
Melilla va a vivir hoy una "Africana" de récord total con la participación de 3.500…
Para hoy en Melilla, se esperan cielos poco nubosos, con nubosidad baja y sin descartar…
El libro infantil 'Las visiones de Beya Bean Blue', ilustrado en su totalidad por el…