Juan Carlos Fernández
El barrio del Rastro fue hasta hace no tanto un pulmón económico de Melilla. Sus calles bullían de vida y sus abundantes comercios llenaban la zona de melillenses y foráneos procedentes tanto de la península como del país vecino.
Sin embargo, todo ha ido cambiando en los últimos años. La eliminación del Servicio Militar Obligatorio se hizo notar en el barrio, pero el cierre de la aduana comercial por parte de Marruecos en agosto de 2018 y el posterior cierre fronterizo en el 2020 supusieron un duro golpe que fue superado por las obras que se han producido en el barrio en los últimos años y que tanto han dañado a los negocios.
Un barrio que un día fue el centro de Melilla, pero que hoy ve negocios cerrados y sus calles más vacías del gentío que las transitaban hace no tanto.
El Faro ha conversado con comerciantes y vecinos de este barrio para que contasen cómo ven El Rastro y qué soluciones pueden darse.
Para Moha, comerciante de la zona, el desarrollo de su negocio suele ir "con altibajos", pues dependiendo del día de la semana o de la época del año, este se encamina mejor o peor.
En este sentido, ha destacado como los viernes se nota un "bajón espectacular", pues Melilla y, en especial El Rastro suele experimentar una marcha de muchos ciudadanos que se van fuera.
Hay un mantra repetido por muchos ciudadanos: "El Rastro ya no es lo que era". Esta oración desprende una mezcla de nostalgia y rabia por la decadencia que ha experimentado este barrio.
Entre las opiniones ha destacado la comparativa con El Rastro de antaño, como manifestó Remedios, quien pese a no residir en la zona, suele ir allí a comprar con frecuencia. Esta melillense destacó como la zona antaño reunía a ciudadanos de toda clase y condición por sus calles. Unas calles que ahora observa con pena.
"Está todo muerto, esto no era así ni por asomo".
Misma opinión que coincidió con Mustafa, quien recuerda como de pequeño la zona era totalmente "intransitable" de la cantidad de gente que había entonces.
"El Rastro no tenía nada que envidiar a otros barrios, pero lo de ahora es tremendo".
Otra de las quejas vecinales ha ido dirigida a la inseguridad. Así se pronunció un comerciante del barrio, quien enumeró una serie de factores como la presencia de gente con animales peligrosos sueltos, venta de sustancias estupefacientes, peleas o gente con problemas.
"Hay momentos que no me fio de tener la tienda abierta por seguridad. Es una vergüenza y una pena. Ni este barrio ni Melilla eran así".
Urge hallar soluciones para que El Rastro remonte y para que este barrio vuelva a ser lo que un día fue.
La Asociación de Comerciantes, Empresarios y Profesionales de Melilla (Cepromel) ha pedido ayuda a las Administraciones Públicas para recuperar la zona del Rastro, ya que según afirmó la entidad a este medio, sin la colaboración de la Ciudad Autónoma y de la Delegación del Gobierno, será difícil lograr que vuelva la clientela habitual, después de 2 años y medio de obras “interminables” y cuyas consecuencias todavía siguen padeciendo los comerciantes.
Aparte del perjuicio ocasionado por las obras, en la entidad resaltaron otros 3 factores que explican este descenso en las ventas.
El más importante de ellos es la “inseguridad” que, según dijo el presidente de Cepromel, Yamal Sel-lam, reina en la zona, donde rara vez se ve patrullar a la Policía Local ni a la Policía Nacional.
A la primera le ha pedido que controle la venta ambulante ilegal en el barrio, que está perjudicando a los comercios allí instalados al generarles una serie de inconvenientes que se suman a la cuestión “estética”.
El presidente de Cepromel hizo hincapié en que, si se pretende que haya un progreso comercial en el barrio, esta venta ambulante ilegal es “un impedimento muy, muy grande”.
La intención de Cepromel, según adelantó su presidente, es mantener reuniones con las dos Administraciones próximamente para volver a reivindicar, como ya se ha hecho anteriormente, que tomen las medidas necesarias para acabar con esta situación de inseguridad para que el Rastro retorne a la normalidad que nunca debió perder.
Sin embargo, si bien todo el tiempo de obras y la inseguridad en la zona son, desde el punto de vista de Sel-Lam, los factores más importantes que explican el descenso en las ventas en el Rastro, no son los únicos.
Así, el presidente de Cepromel se ha referido al calor de este verano y que “no ha acompañado mucho a que la gente pueda salir de compras”. Sobre este punto, Sel-Lam manifestó que, aunque se les prometió por parte de la Ciudad Autónoma que próximamente se colocarían toldos para dar sombra, finalmente lo han impedido, debido a problemas técnicos, por lo que habrá que esperar al año que viene.
Asimismo, Sel-Lam recordó que el hecho de que mucha gente se vaya a Marruecos también incide negativamente en la escasez de público en la zona.
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