Imran Morales
La concentración reunió a unos 150 docentes
En torno a 150 docentes se han concentrado en la tarde de este miércoles 4 de marzo frente a la Dirección Provincial de Educación para exponer su "tolerancia cero" con las violencias hacia el profesorado y pedir una mayor presencia policial en los alrededores de los centros.
En esta protesta, organizada por la Junta de Personal Docente No Universitario de Melilla se ha instado a las familias a "caminar de la mano" con los trabajadores del sistema educativo, en pro de crear un clima pacífico en las aulas.
Los organizadores han querido además, hacer un llamamiento a las familias para trabajar de manera conjunta en el camino que recorren los alumnos en la escuela pública.
La protesta ha contado con el respaldo de todas las organizaciones sindicales representadas en la Junta, entre ellas Feuso, ANPE, CCOO-FE, Sate-Stes, UGT y CSIF.
En declaraciones a los medios, la miembro de la Junta, Elvira Sánchez, destacó como los episodios de violencia presentes en la sociedad acaban por reflejarse en las aulas. Un escenario, dijo, que los docentes "ya no aguantan más". Por ello, demandó una respuesta institucional inmediata, además de una mayor presencia policial en los alrededores de los centros, sobre todo en las horas de entrada y salida de colegios e institutos, en las que se concentran cientos de personas.
"Queremos estar protegidos, queremos estar apoyados y también necesitamos medidas para que los centros puedan intentar paliar estas situaciones de conflicto".
Sánchez destacó como el objetivo de esta concentración era invitar a las familias a una reflexión para entre todos, conseguir un mejor clima en las aulas.
"Va a ser bueno, no solamente para la salud de los trabajadores, sino también para el buen funcionamiento de los centros educativos y del rendimiento del alumnado, ya que estarán en unos centros con un clima fructífero para educarse y formarse".
Si bien reconoció que desde la Dirección Provincial se han puesto en contacto con los docentes afectados por situaciones de violencia, Sánchez demandó la aplicación de un protocolo específico para los centros educativos.
"Se nos ha implantado un protocolo de la Administración General del Estado para los empleados públicos, pero es que los centros educativos no son Administraciones, estamos prestando un derecho mucho más complejo que un servicio determinado. Hablamos de niños y de no tan niños. Por lo tanto, necesitamos un aparato ágil y no tan burocrático para hacer efectiva una respuesta inmediata y, sobre todo, de protección y de apoyo al profesorado que se encuentra en esa situación".
Durante la protesta, varios representantes de la Junta de Personal han procedido a leer un manifiesto en el que han dejado claro que los presentes no acudían sólo como trabajadores, sino como el "pilar fundamental" que sostiene el futuro de nuestra ciudad: La escuela pública.
"Nos mueve una profunda preocupación y una determinación clara: el clima escolar en Melilla se está endureciendo y no podemos permitir que la violencia se normalice en nuestras aulas".
Por ello, la Junta de Personal Docente ha querido mostrar su "rechazo frontal" a la violencia en las aulas.
"Lo decimos alto y claro: No toleramos ninguna expresión de violencia hacia el profesorado. Ni física, ni verbal, ni psicológica. Un docente que trabaja con miedo o bajo coacción no puede enseñar; un sistema que permite la agresión a sus maestros es un sistema que falla a su sociedad".
Si bien reconocen que la Administración educativa ha dado algunos pasos, también han manifestado que estos "son insuficientes".
Alegan que el protocolo -recientemente implantado- contra la violencia hacia empleados públicos es un documento que, según afirman, parece ignorar la idiosincrasia y la urgencia del día a día en los centros educativos de Melilla. "Necesitamos herramientas ágiles, no más burocracia", dijeron.
De cara al próximo curso, la Junta afirma que tomará nota de la promesa de la Dirección Provincial de contratar seguridad privada y recuperar las aulas de convivencia y la formación específica, entre otras medidas.
"Estaremos vigilantes para que estas medidas no sean meros anuncios, sino realidades tangibles desde el primer día de curso".
No obstante, la Junta demanda la aplicación de medidas de seguridad "reales y efectivas". Por ello, insta a las autoridades competentes a garantizar una mayor presencia de las fuerzas de seguridad en las entradas y salidas de los centros. "La seguridad y la prevención en el entorno escolar es la primera barrera contra el conflicto", subrayan.
La Junta también pide a la Administración de más medios. De este modo, dijeron, se podrá trabajar en la prevención y solución pacífica de los conflictos, dentro y fuera del aula.
Para ello, recuerdan que la mediación y la convivencia requieren tiempo. En este sentido, exigen que se reconozca y refuerce el tiempo de dedicación en los horarios individuales para la atención educativa al conflicto, tanto como tutores como responsables de aulas de convivencia o responsables de Bienestar.
Piden además la reducción de las ratios para contribuir a la prevención de los conflictos y a la mejora del clima general de los centros educativos. "No queremos centros masificados", aseveraron.
Por otro lado, denuncian que los departamentos de orientación están desbordados. Por ello, urgen a contratar más personal para que la atención a la diversidad y la prevención de la violencia sean efectivas
No se olvidan de solicitar más respaldo jurídico y psicosocial. Lamentan como en demasiadas ocasiones, el docente se siente sólo ante el conflicto.
"Exigimos que la Administración brinde un apoyo jurídico firme y un acompañamiento psicosocial integral a los compañeros que sufren situaciones de violencia o acoso por parte de alumnos, padres o madres. La defensa del docente debe ser institucional, no individual".
Por último, la Junta de Personal Docente manifiesta que el manifiesto no es una queja, sino una invitación: La educación de nuestros hijos e hijas es una responsabilidad compartida.
Por este motivo, hacen un llamamiento a las familias de Melilla: "Vuestra implicación es el motor del cambio. Debemos caminar de la mano, docentes y padres, en un trayecto común".
Subrayan que el respeto mutuo debe ser la base de una relación diaria. Además, recuerdan que la solución pacífica de las dificultades se enseña con el ejemplo, en casa y en la escuela.
"Os necesitamos a nuestro lado. La alianza entre familia y escuela es el escudo más fuerte contra la intolerancia y el conflicto".
A continuación, la profesora Verónica Guerrero, con una experiencia de 23 años en las aulas y víctima de una agresión el pasado mes de febrero a manos de la madre de un alumno, tomó la palabra para dirigirse tanto a las autoridades educativas del Estado, como a su Majestad el Rey Felipe VI.
Se dirigió, dijo, como madre, esposa y maestra que ha consagrado su vida a la formación de generaciones enteras con "vocación, responsabilidad y amor por la enseñanza".
"Siempre he entendido la educación como una obra de construcción humana. Educar no es únicamente transmitir contenidos académicos, es formar carácter, cultivar la virtud, despertar la conciencia, enseñar a pensar y a convivir. Es acompañar a cada niño en su desarrollo físico, emocional y espiritual, para que lleguen a ser personas íntegras, libres y responsables".
Si bien subrayó como su profundo respeto por la virtud y el desarrollo integral del ser humano siempre ha guiado su labor docente, Guerrero dijo llevar observando con preocupación como, desde hace años, el sistema educativo parece haberse desplazado, dijo, hacia una lógica excesivamente técnica y cuantificadora.
"La educación no puede reducirse a indicadores. No somos datos, somos personas. Ni los alumnos son porcentajes, ni los docentes somos cifras en un balance administrativo. La cifra está formada por historias, heridas, talentos, miedos y esperanzas que no caben en una gráfica. Cuando el sistema prioriza únicamente lo medible, corre el riesgo de olvidar lo esencial: La dignidad humana que sustenta todo proceso educativo".
Guerrero lamentó como la autoridad pedagógica del docente se ha "debilitado de forma progresiva". Además, cuestionó como la responsabilidad compartida entre escuela y familia "se ha fragmentado".
"El esfuerzo y el respeto hacia los docentes, que deberían ser valores incuestionables, se ha relativizado. En este contexto, ejercer la docencia con firmeza y coherencia se ha convertido en un acto que genera inseguridad".
Esta docente habló desde un plano personal para narrar como esta realidad ha tenido consecuencias profundas en su vida. Verónica dijo haber experimentado ansiedad, impotencia y un temor creciente a ejercer su labor con serenidad.
"Como madre me inquieta el modelo social que transmitimos a nuestros hijos. Como esposa e hija, mi familia ha sido testigo del desgaste emocional que me supone trabajar en un entorno donde el docente no se siente respaldado ni valorado".
No obstante, esta docente afirmó que no habla desde el resentimiento, sino desde la responsabilidad. Guerrero no duda en defender la educación pública y su "poder transformador". Aún con todo, sostuvo que el momento actual exige tanto una reflexión como la toma de decisiones valientes.
Por ello, solicitó al Rey Felipe VI y a las autoridades competentes el refuerzo institucional de la autoridad pedagógica del docente, garantizando respaldo efectivo ante situaciones de desautorización o conflicto.
Asimismo, pidió que se promueva una alianza real con las familias basada en la corresponsabilidad educativa. También demandó la incorporación de manera "clara y transversal" de una educación en valores, como el respeto o la cultura del esfuerzo. Ejes centrales, dijo, del sistema educativo.
También reivindicó el impulso de un modelo educativo que contemple el desarrollo integral del alumno.
"La falta de educación, entendida como ausencia de límites, de empatía, de respeto y de responsabilidad no es una carencia menor; es el germen de la fractura social que acompaña al maestro en su día a día. Una sociedad que descuida la formación moral y humana de sus jóvenes debilita su propio futuro como país. Educar es sembrar virtud, es enseñar a amar la verdad, a reconocer la belleza del bien, obrar y a respetar la dignidad propia y ajena. Sin estos fundamentos cualquier avance técnico o académico queda vacío".
Por último, pidió que se devuelva al maestro "el honor, la protección y la confianza" para ejercer su misión. También solicitó que la educación vuelva a situarse en el centro de un proyecto nacional que aspire no solo al progreso material, sino a la "elevación humana".
"Les pido que escuchen la voz de quienes vivimos cada día la realidad del aula. Una nación verdaderamente fuerte no es la que acumula resultados estadísticos, sino la que forma personas íntegras".
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