El Salón de Plenos de la Asamblea de Melilla acogió en la mañana de este jueves uno de los encuentros más significativos del calendario institucional: el Pleno Infantil celebrado con motivo del Día Universal de la Infancia, que cada 20 de noviembre recuerda la aprobación de la Convención sobre los Derechos del Niño. Como es habitual en esta fecha, los asientos del Salón de Plenos fueron ocupados por alumnos de educación primaria procedentes de todos los centros de la ciudad, que participaron de forma activa en una sesión especialmente preparada para acercarles el funcionamiento de las instituciones públicas y ofrecerles un espacio propio desde el que expresarse. El tema a debatir fue las medidas contra el acoso escolar.
El acto estuvo presidido por la vicepresidenta primera de la Asamblea, María José Aguilar, y contó con la intervención del consejero de Educación, Miguel Ángel Fernández Bonnemaison, quien abrió la jornada con un discurso cargado de simbolismo. El consejero recordó que el Día Universal de la Infancia “es un día muy señalado en el calendario”, no sólo por su valor conmemorativo, sino porque permite reflexionar sobre la protección, el bienestar y los derechos de los menores. Con un tono cercano, aseguró que el Pleno Infantil es para él “una de las actividades más emotivas y satisfactorias” que organiza su consejería, y destacó la importancia de que los escolares puedan conocer de primera mano “las tripas del gobierno” y comprender cómo se toman las decisiones que afectan a la ciudad.
“Para mí es un día especial, un día que me tomo muy en serio y que creo que también es importante para todos ellos”, añadió Fernández Bonnemaison, subrayando la relevancia pedagógica y cívica del encuentro.
La sesión comenzó con la lectura del juramento protocolario que realizan los diputados infantiles antes de iniciar su labor simbólica. Varios alumnos, visiblemente emocionados, se pusieron en pie para pronunciar un compromiso que emula al que realizan los diputados de la Asamblea, adaptado a la ocasión:
“Juro y prometo servir fielmente a España y a la Ciudad Autónoma de Melilla, acatar la Constitución y el Estatuto de Autonomía, respetar los derechos y libertades de los ciudadanos, guardar fidelidad al Rey y cumplir las funciones del cargo de Diputado Infantil”.
El momento, solemne y cargado de simbolismo institucional, abrió paso a un pleno que —pese a su carácter juvenil— se desarrolló con sorprendente orden, rigor y una espontaneidad que aportó frescura a la sesión.
En el segundo punto del orden del día, los alumnos tomaron la palabra para leer varios artículos de la Convención sobre los Derechos del Niño. La vicepresidenta de la Asamblea fue llamando a los centros por turnos, explicando a los menores cómo activar el micrófono y guiando el proceso con humor y cercanía.
El Colegio Mediterráneo fue uno de los que acercó a los presentes la esencia de la jornada: “Todas las niñas y niños deben ser inscritos en el registro desde que nacen. Tienen derecho a un nombre, una nacionalidad, a conocer a sus padres y a ser cuidados por ellos”. Otros estudiantes recordaron el derecho a la educación, a la protección, a la igualdad y a vivir libres de cualquier forma de violencia.
La lectura, aunque breve, sirvió como preámbulo idóneo al tema central del pleno: el acoso escolar.
El tercer punto del orden del día estuvo íntegramente dedicado al debate sobre el acoso escolar, un problema que, en palabras del consejero, “preocupa a toda la comunidad educativa” y que requiere ser abordado desde múltiples perspectivas, incluida la de los propios estudiantes. Antes de ceder el turno de palabra, Fernández Bonnemaison hizo una breve introducción, destacando que sería “fantástico” que el acoso no fuera objeto de debate simplemente porque no existiera, y aseguró que la jornada pretendía escuchar con atención las propuestas del alumnado.
La vicepresidenta Aguilar reforzó este mensaje, recordando que no sólo las instituciones, sino cualquier persona que tenga conocimiento de una situación de acoso —incluidas familias, docentes y compañeros— tiene la responsabilidad de denunciarlo.
A partir de ese momento, el pleno se abrió a una dinámica participativa en la que los alumnos levantaban la mano para intervenir, reproduciendo una versión juvenil pero sorprendentemente ordenada del funcionamiento real de la Asamblea.
Uno de los discursos más elaborados fue el del Colegio Reyes Católicos, cuyos representantes expusieron un conjunto de medidas que ya se están aplicando en su centro y que buscan prevenir y reducir situaciones de conflicto. Entre ellas destacaron el Programa de Recreos Seguros, basado en juegos cooperativos, espacios de lectura y actividades guiadas que reducen los focos de tensión en el patio; la formación en resolución pacífica de conflictos a través del programa Proa Plus; la instalación de un buzón anónimo de denuncia; la organización de proyectos para fomentar la empatía entre cursos; y la implicación activa de las familias.
Además, propusieron campañas de sensibilización coincidiendo con el 2 de mayo, Día Internacional contra el Acoso Escolar, y reclamaron más recursos para poder ampliar estas iniciativas.
“Lo que planteamos no es para un futuro lejano. Son medidas para aplicar mañana mismo”, reivindicaron. El consejero aplaudió su intervención y afirmó que mantendrá contacto con el equipo directivo para reforzar las acciones que ya están en marcha.
Un alumno del Colegio España profundizó en la dimensión emocional del bullying, calificándolo de “violencia silenciosa” que muchas veces se manifiesta a través de gestos cotidianos como miradas, insultos o actitudes de exclusión. “Afecta a más personas de las que pensamos”, afirmó, al tiempo que pidió la implicación de autoridades y docentes para frenar este fenómeno.
Por parte del Colegio Enrique Soler, los estudiantes hicieron hincapié en la necesidad de abordar el acoso desde una perspectiva global. Propusieron instaurar una formación obligatoria para todo el personal del centro, incluidos trabajadores de limpieza, mantenimiento y administración, al considerar que todos forman parte de la vida escolar y pueden detectar situaciones de riesgo.
Asimismo, plantearon crear patrullas de docentes que supervisen zonas especialmente sensibles, como pasillos, baños o rincones del patio, y reforzar el acompañamiento de los alumnos más vulnerables.
El consejero consideró estas propuestas “muy acertadas” y coincidió en la importancia de reforzar la educación emocional y la prevención desde todos los ámbitos del centro.
Una de las intervenciones más completas fue la del Pintor Eduardo Morillas, que definió el acoso escolar con precisión: intencionalidad, repetición y desigualdad de poder. Enumeraron los distintos tipos de bullying —físico, verbal, social y cibernético— y detallaron sus consecuencias, entre ellas ansiedad, tristeza, bajo rendimiento académico y miedo a acudir a clase.
Incluyeron también un conjunto de soluciones dirigidas a víctimas, agresores, familias, escuela y compañeros, y mencionaron el caso real de Sandra Peña, una joven sevillana que sufrió acoso escolar, para ilustrar la gravedad del problema.
Tras escuchar a todos los centros, la Asamblea Infantil aprobó por unanimidad las propuestas presentadas.
Tanto la vicepresidenta Aguilar como el consejero destacaron la madurez, la claridad y la profundidad de los planteamientos, y coincidieron en que el debate demuestra la capacidad del alumnado para reflexionar sobre problemas complejos y aportar soluciones realistas.
La sesión concluyó con un turno de ruegos y preguntas que dejó ver inquietudes más allá del ámbito escolar. Los alumnos del Colegio Juan Caro preguntaron si se rehabilitará el antiguo mercado del barrio para que sus familias puedan comprar productos básicos sin salir de la zona. También plantearon la necesidad de un espacio para los mayores y de instalaciones deportivas más próximas, ya que actualmente deben desplazarse hasta La Cañada para practicar deporte.
El consejero explicó que las pistas escolares están abiertas por las tardes y recordó la existencia del programa CEPAD, que ofrece actividad física en horario extraescolar. Sobre la rehabilitación de edificios, aseguró que hay proyectos en marcha, aunque recordó que los trámites administrativos requieren tiempo. La vicepresidenta Aguilar añadió que varias de estas iniciativas ya están contempladas por el Gobierno local.
Otra propuesta destacada fue la de crear una red de alumnos voluntarios para recoger la basura del patio y contribuir a una Melilla más limpia, una idea que fue recibida con entusiasmo.
La jornada concluyó con actuaciones musicales, bailes y la interpretación de un himno por parte de varios centros, en un ambiente festivo que puso el broche final a una mañana marcada por la participación, el civismo y la defensa de los derechos de la infancia.
El Pleno Infantil volvió a demostrar que los más pequeños no sólo tienen voz, sino que saben usarla para reclamar respeto, convivencia y espacios seguros donde aprender y crecer. Y, sobre todo, que las instituciones tienen mucho que escuchar cuando la infancia decide hablar.
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