Los niños se lo pasan en grande con los talleres en el Museo Etnográfico.
El Museo Etnográfico de Melilla ha acogido este sábado el taller 'Atardecer en Melilla la Vieja', una actividad gratuita dirigida a niños y niñas de entre 5 y 8 años que les ha permitido experimentar con diferentes posibilidades artísticas a través de una técnica poco habitual: la transferencia de tinta a partir de papel crepé. La sesión, desarrollada de 10.30 a 12.30 horas, ha invitado a los participantes a crear sus propias estampas inspiradas en los atardeceres de Melilla la Vieja, utilizando el agua y los pigmentos del papel para obtener colores, texturas y efectos diversos.
La propuesta ha sido creada por Álvaro Sola y forma parte de las actividades que Manana Producciones desarrolla en el Museo Etnográfico. Con esta iniciativa, los menores han podido explorar las posibilidades de un material cotidiano desde una perspectiva diferente, descubriendo cómo utilizarlo para elaborar composiciones artísticas y representar un paisaje característico de la ciudad.
El taller ha contado con 15 plazas, que se completaron en apenas unas horas. La respuesta de las familias y la participación de niños que ya habían asistido a otras sesiones son dos de los aspectos que ha destacado su creador, quien busca acercar las Bellas Artes a los más pequeños mediante experiencias prácticas y propuestas que les permitan experimentar libremente.
El eje central de la actividad ha sido la transferencia de tinta mediante papel crepé, una técnica que permite aprovechar los pigmentos del material para generar efectos de color sobre una superficie. A través del agua, los participantes han podido descubrir cómo se desprenden los pigmentos y cómo estos permiten crear diferentes tonalidades, texturas y formas.
La propuesta parte de un material conocido por los niños, pero plantea utilizarlo de una manera distinta a la habitual. El objetivo es que los participantes descubran nuevas posibilidades creativas a partir de elementos sencillos y comprendan que una obra artística puede realizarse mediante procedimientos muy variados.
En este caso, la inspiración ha sido el atardecer en Melilla la Vieja. Los niños y niñas han trabajado para elaborar sus propias estampas, interpretando ese motivo a través de los colores y los efectos obtenidos durante el proceso.
La técnica ofrece la oportunidad de experimentar con los pigmentos y observar cómo reaccionan al entrar en contacto con el agua. De esta manera, el aprendizaje se desarrolla a través de la práctica, permitiendo que cada participante descubra distintas combinaciones y resultados mientras realiza su creación.
'Atardecer en Melilla la Vieja' constituye la quinta actividad que Manana Producciones organiza este año en el Museo Etnográfico. Su creador ha explicado que una de las principales características de estas sesiones es que están concebidas como talleres de Bellas Artes y no como simples actividades de manualidades.
La intención es que los menores tengan contacto con distintas técnicas artísticas, experimenten con materiales poco habituales y amplíen su conocimiento sobre las diferentes formas de crear una obra. Para ello, cada propuesta plantea un procedimiento concreto que los participantes pueden explorar durante la sesión.
"Me interesa que los niños y niñas conozcan distintas técnicas artísticas, experimenten con materiales poco habituales y descubran que se puede crear una obra de arte de muchísimas maneras", ha explicado Álvaro Sola.
Este planteamiento busca que los participantes no se limiten a reproducir un modelo determinado, sino que comprendan las posibilidades del material con el que trabajan y encuentren su propia manera de utilizarlo. Así, la actividad combina el aprendizaje de una técnica con la libertad para explorar sus resultados.
La elección del papel crepé responde precisamente a esa intención de presentar un recurso cotidiano desde una perspectiva artística. A partir de su manipulación, los niños pueden observar cómo un material sencillo permite obtener resultados diferentes y convertirse en una herramienta para desarrollar sus propias composiciones.
Uno de los aspectos que el creador considera fundamentales es que los niños y niñas puedan interpretar la propuesta de forma individual. Aunque todos parten de una misma idea, no se busca que las obras sean iguales ni que los participantes alcancen un único resultado.
La actividad permite que cada menor pruebe distintas posibilidades, experimente con los colores y encuentre soluciones propias durante el proceso. El error también forma parte de esa experiencia, ya que ofrece la oportunidad de comprobar qué funciona y de explorar alternativas.
"Además, no busco que todos hagan exactamente lo mismo. Me gusta que cada participante interprete la propuesta a su manera, que pruebe, que se equivoque y que encuentre sus propias soluciones", ha señalado Sola.
De este modo, el taller plantea la creación artística como un proceso de descubrimiento en el que cada niño puede desarrollar su propia interpretación del atardecer. La finalidad no se limita al resultado final, sino que incluye todo lo que los participantes aprenden mientras trabajan con los materiales y experimentan con la técnica.
Sola considera que es importante que los menores puedan llevarse a casa las obras que han realizado con sus propias manos, pero subraya que el aprendizaje durante la sesión tiene un peso fundamental. La experiencia pretende que los niños descubran nuevos procedimientos artísticos y se familiaricen con otras formas de expresión.
La acogida del taller ha sido otro de los aspectos destacados por Álvaro Sola. Las 15 plazas disponibles se completaron en apenas unas horas, una respuesta que ha valorado positivamente dentro de la programación que Manana Producciones desarrolla en el Museo Etnográfico.
La actividad, que se ha celebrado de forma gratuita, estaba dirigida a niños y niñas de entre 5 y 8 años. Durante las dos horas de duración, los participantes han podido conocer la técnica propuesta y trabajar en sus propias estampas a partir del papel crepé y el agua.
Sola ha expresado su satisfacción por la respuesta que están teniendo estas iniciativas, especialmente porque algunos niños regresan para participar en nuevas sesiones. La continuidad de los asistentes es, para él, una señal de que las propuestas despiertan su interés y mantienen su curiosidad por descubrir nuevas técnicas.
"Personalmente, lo más reconfortante de estos talleres es ver que hay niños y niñas que repiten una sesión tras otra", ha explicado.
Álvaro Sola ha señalado que le ilusiona comprobar que los participantes quieren volver, preguntan por las siguientes actividades y esperan conocer qué propuesta se les planteará en cada ocasión.
Los centros docentes dependientes de la Dirección Provincial del Ministerio de Educación, Formación Profesional y…
La Autoridad Portuaria de Melilla ha realizado un balance positivo de las tres jornadas consecutivas…
El frío todavía no ha hecho su entrada triunfal en Melilla —muchos dirán que eso…
Casi un tercio (31 %) de los contenidos sobre longevidad y envejecimiento publicados en redes…
Jaén es una provincia en la que el paisaje y la historia mantienen una relación…
La Junta de Gobierno del Colegio de Arquitectos de Melilla ha organizado, con motivo de…