Tras un largo y caótico viaje vía Estambul, finalmente se pudo recuperar todo el equipo de escalada y alcanzar el aeropuerto de Igdir. Desde allí, había que recorrer unos 100 kilómetros hasta Doguyarzabit, ciudad kurda más cercana al Monte Ararat.
El ascenso al Monte Ararat, monte de 5.137 metros, requiere un ascenso en cuatro etapas.
La etapa uno, se inicia desde la ladera de la montaña hasta el Campamento 1 a una altitud de 3.300 metros. Tras pernoctar, se pasa a la etapa dos, en la que se procede al ascenso al campamento 2, a 4.200 metros, descendiendo en el mismo día al campamento 1 para pasar la noche. El objetivo de esta segunda etapa es conseguir una aclimatación que permita afrontar con plenas garantías el asalto a la cumbre. En una tercera fase de aproximación, se escala hasta el campamento 2, descansando hasta medianoche, para finalmente intentar la progresión hasta la cumbre de 5.137 metros. La dificultad de esta montaña reside en el tramo final, con las nieves perpetuas de la cumbre. Los últimos 350 metros de desnivel antes de la cumbre cruzan un manto de hielo y nieve permanente con una pendiente media que oscila entre los 30 y los 35 grados. Aunque para escalar esta montaña no hay tramos de pared vertical ni progresión con dos piolets, sí existe un riesgo de grietas ocultas. Por ello, es necesario equiparse de crampones, para poder avanzar en medio del hielo perpetuo que jalona el pico. Los descensos en alta montaña siempre son de extraordinario peligro. Hay que ralentizar la bajada, asegurando los crampones y descendiendo con suma cautela para evitar una caída y una grave lesión. Para este tipo de escaladas, es altamente recomendable tener conocimiento de técnicas de progresión sobre hielo y procedimientos de aseguramiento. Un accidente en medio de una tormenta, implica a todas las expediciones que se encuentran en vía de progresión o descenso, causando graves perjuicios y poniendo en peligro al resto de escaladores y guías.
Un asalto a la cumbre atípico
Todo iba bien en la expedición, hasta que las condiciones climáticas se torcieron el 31 de agosto sobre las 14.00 horas, con una espectacular tormenta que dejó la montaña completamente cubierta de nieve. Por ello, los guías de las tres expediciones que habían alcanzado el campamento 2, decidieron ejecutar un asalto atípico a la cumbre, saliendo a las 17.30 horas. La práctica habitual cuando se escala una montaña de gran altitud, es iniciar el asalto a medianoche, para poder alcanzar la cumbre cuando ya ha amanecido. Así, puede realizarse el descenso, fase de máximo peligro en alta montaña, con luz natural, con el máximo de garantías de seguridad. Sin embargo, la tremenda tormenta desatada a mediodía en toda la región, junto con la previsión del tiempo que amenazaba con otra tormenta al amanecer del día siguiente, forzó el cambio de planes. Tras salir a las 17.30 del campamento dos, las tres expediciones implicadas en Ararat avanzaron durante más de cinco horas, hasta llegar a la cumbre a las 22.33 hora local. El descenso, lento, peligroso y en plena noche, se realizó (gracias a Dios) sin que ningún miembro de estas expediciones sufriera ningún percance digno de mención.
Apuntes históricos para víctimas de la educación pública
El Monte Ararat se encuentra en territorio de Turquía, en la parte oriental del país, conocido como Kurdistán turco. El Monte Ararat formó parte de la Armenia histórica desde los inicios de su fundación. El rey de Armenia Tiridates III y San Gregorio el Iluminador, convirtieron al reino en el primer país cristiano del mundo en el año 301 después de Cristo. Por ejemplo, en Roma el Edicto de Milán por el que se toleraba el cristianismo, no fue promulgado hasta el año 313 después de Cristo. El reino de Armenia abarcaba desde el sur del Cáucaso hasta las montañas de Tauro. Ararat es un monte con resonancias en la Biblia, en la Torá y el Corán. Y es que según estos textos, el arca de Noé terminó varado en el monte Ararat. Noé, ante la severa advertencia de que se iba a desatar un Diluvio Universal que acabaría cubriendo de agua el planeta, fue encargado por Dios para que construyera un gran barco donde daría cobijo a una pareja de todas las especies animales para poder salvarlos. Según el libro del Génesis, tras cuarenta días de lluvia ininterrumpida, por fin amainó. Ciento cincuenta días después pudieron salir del arca, que había quedado varado en las montañas de Ararat.
Situación en la actualidad
Durante muchísimo tiempo, el acceso al Monte Ararat estuvo completamente vetado, debido a su situación geoestratégica, en pleno corazón del Kurdistán turco. En 1978 se fundó el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), fundado por Abdullah Ocalan. El 15 de agosto de 1984 se desató una guerra atroz entre el Ejército de Turquía y las fuerzas del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que provocó según cifras oficiales, unos 40.000 muertos a lo largo de más de treinta años.
Hasta el 3 de febrero de 2021, el gobierno turco bloqueó las escaladas al Monte Ararat por la amenaza de la organización PKK, el Partido del Kurdistán Kurdo, activo en la zona.
El 4 de febrero de 2021, el gobierno turco dio luz verde a la concesión de permisos para escaladores. Así, finalmente, se abrió la puerta a la llegada de deportistas de todo el mundo para conseguir el ansiado ascenso a la mítica cumbre de este volcán inactivo, con claras referencias bíblicas.
Las tensiones entre Turquía y Armenia continúan vigentes, con una frontera que permanece cerrada a cal y canto desde largo tiempo ha. Algo realmente triste, teniendo en cuenta que desde la capital de Armenia, Ereván, se vislumbra a lo lejos, el monte Ararat, de una trascendencia política, nacional y religiosa extraordinaria para los armenios. Precisamente, se adjuntan unas fotografías tomadas desde la capital de Armenia, Ereván, en 2017.
Esta expedición a Turquía llevaba planificada y preparada desde hacía varios meses. Billetes de avión, hoteles y guías oficiales ya habían sido contratados y pagados. Y como siempre, únicamente con fondos personales, sin haber recibido ni un solo céntimo de dinero público. Por ello, decidió desplazarse a Turquía para culminar la escalada a pesar de la invasión en Ceuta.
Precisamente, este mismo año, el melillense fue uno de los 6.000 participantes en la Cuna de la Legión 2026. Gustavo Castro, veterano de Regulares de Ceuta, manifiesta su más firme apoyo y solidaridad con todo el pueblo de Ceuta.








