El presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, ha vuelto a situar este jueves al Hospital Universitario en el centro del debate político y social de Melilla al valorar las quejas de ciudadanos por la atención y el funcionamiento del centro. Preguntado sobre el tipo de reclamaciones que están llegando y su opinión al respecto, el dirigente ha afirmado que el Ejecutivo local mantiene una postura de denuncia “continua” y que el asunto se ha trasladado también al ámbito parlamentario nacional.
Según ha explicado, las quejas no son puntuales ni aisladas, sino persistentes. “Nosotros nos estamos quejando continuamente, constantemente. Lo hemos llevado a las Cortes también”, ha señalado. En este sentido, ha recordado que los parlamentarios nacionales han formulado preguntas y proposiciones tanto en el Senado como en el Congreso para requerir explicaciones y medidas al Ministerio de Sanidad y al Gobierno central sobre la situación de la asistencia hospitalaria en la ciudad.
En su intervención, Imbroda ha aludido a la presencia en Melilla de responsables del Ministerio en los últimos años, aunque ha cuestionado su impacto. “Aquí vino el secretario de Sanidad y vino el ministro desaparecieron”, ha manifestado, en referencia a lo que interpreta como una atención institucional sin continuidad ni resultados visibles.
Bajo ese planteamiento, el presidente ha criticado el proceso de apertura del Hospital Universitario. Ha afirmado que se “inauguró un hospital que no estaba habilitado”, dando a entender que el centro se presentó oficialmente sin estar completamente preparado para funcionar con normalidad. En su discurso, esa decisión habría contribuido a los problemas actuales y al incremento de la insatisfacción entre los usuarios.
El presidente ha vinculado el malestar ciudadano al día a día del hospital y a la experiencia de pacientes y familiares. “Tienen muchísimos problemas, muchísimos problemas, hay muchísimas quejas de todos los enfermos, las familias que van para allá”, ha insistido. Aunque no ha enumerado incidencias concretas una por una, sí ha señalado el área de Urgencias como uno de los puntos donde, a su juicio, se concentra una parte importante del descontento.
Imbroda también ha mencionado características del propio hospital para explicar parte de las dificultades. Ha descrito unas instalaciones “inmensas” y ha señalado que “tarda mucho”, en alusión a la sensación de lentitud en la atención o a complicaciones organizativas derivadas de la dimensión del centro. En ese contexto, ha reiterado que existen “muchísimas quejas” y que el asunto es perceptible también en el relato público que se hace sobre el servicio de urgencias.
El presidente ha valorado de manera negativa al hablar del Hospital Universitario. “Ahora mismo realmente es un puro desastre”, ha afirmado. Además, ha añadido que, en su opinión, el funcionamiento del centro evidencia una puesta en marcha precipitada. “Han corrido ahora para intentar abrir y no lo han hecho bien”, ha señalado, apuntando a que se habrían impulsado aperturas o activaciones de servicios sin las condiciones óptimas.
Con estas palabras, el dirigente ha tratado de trasladar la idea de que el hospital no se corresponde con lo que la ciudadanía esperaba tras su inauguración y que los problemas estarían repercutiendo en la atención sanitaria. Su diagnóstico, por tanto, combina el malestar social con una crítica directa a la forma en la que se ha organizado la entrada en funcionamiento del centro.
Imbroda ha ampliado la crítica al conjunto del sistema sanitario en la ciudad, vinculándolo a un “abandono” que, según ha dicho, afecta especialmente a la asistencia hospitalaria. En su intervención ha insistido en que en Melilla la gestión sanitaria depende del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa), organismo dependiente del Gobierno central.
En ese punto, ha subrayado que el Ejecutivo nacional mantiene competencias directas en este ámbito y ha utilizado esa afirmación para atribuir responsabilidades políticas a la Administración General del Estado. “Con esto de la sanidad de Melilla, el abandono que tenemos de la sanidad, sobre todo la asistencia hospitalaria se demuestra el desastre”, ha manifestado, personalizando su crítica en el presidente del Gobierno al referirse a “la gestión del señor Sánchez” en la ciudad.
El presidente de la Ciudad también ha dirigido parte de su mensaje a la Delegación del Gobierno. Ha considerado que la delegada debería estar “mucho más preocupada” por los asuntos sanitarios que, según su planteamiento, le competen directamente, en lugar de centrarse en otras cuestiones. “Yo creo que aquí debe estar mucho más preocupada la delegada del Gobierno por estos asuntos… que por otros temas que ni colaboran ni ayudan y además que ni le competen”, ha afirmado.
Imbroda ha asegurado también que la Delegación estaría centrada en “otras historias distintas” para “evadir sus responsabilidades”, insistiendo en que la “fundamental responsabilidad” de la situación sanitaria en Melilla corresponde al Gobierno central por su papel en la gestión del Ingesa.
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