El informe elaborado por la empresa Talher (encargada del Servicio de Conservación y Mantenimiento de las Infraestructuras Verdes de la Ciudad) revela el estado crítico de cuatro ejemplares de Ficus Macrophylla situados en la zona de juegos (parque infantil) del Parque Hernández. Según el diagnóstico que se ha hecho de la situación, se ha identificado una necesidad urgente de proceder al apeo de estos árboles.
Daniel Ventura, consejero de Medio Ambiente del Gobierno del Partido Popular, ha comentado que esta decisión se fundamenta en el deterioro estructural y sanitario que presentan, así como en los riesgos que pueden suponer para los usuarios, especialmente para la población infantil que frecuenta esta zona. Si bien, puntualiza que se ha propuesto una actuación de compensación ambiental que contempla la plantación de nuevos ejemplares adecuados con el fin de asegurar la continuidad de los servicios ecosistémicos en el espacio afectado.
El dirigente popular ha explicado que este informe “técnico-estructural” pone de manifiesto una serie de patologías que presentan estos ejemplares y que califica de “graves”. Entre ellas: pudriciones avanzadas en troncos y raíces, con pérdida de masa leñosa estructural, presencia de cavidades abiertas y oquedades con reducción de la pared portante y grietas verticales activas en las bases, indicativas de inestabilidad. Añade también la formación de fustes codominantes con uniones frágiles y corteza incluida y el desarrollo de cuerpos fructíferos fúngicos que evidencian la acción de hongos xilófagos.
Tal y como se recoge en este documento “estos factores se combinan generando un riesgo elevado de fallo estructural súbito, especialmente peligroso en zonas de uso intensivo como áreas de juego infantil”. “Las evaluaciones realizadas conforme a métodos reconocidos como el VTA (Visual Tree Assessment) concluyen que los árboles han superado los umbrales de riesgo aceptables. La existencia de lesiones estructurales no mitigables mediante actuaciones de poda o consolidación obliga a considerar el apeo como única medida viable para la eliminación del riesgo”, se matiza. “Nosotros como Administración tenemos el deber de actuar para garantizar la seguridad de los espacios públicos, estando respaldados por un amplio marco normativo”, añade.
La actuación que se propone se estructura en tres fases principales. La primera, es el apeo controlado de los cuatro ejemplares de Ficus macrophylla, utilizando técnicas adecuadas para garantizar la seguridad del entorno durante la ejecución.
También se plantea la limpieza y saneamiento de los alcorques y superficies afectadas, asegurando las condiciones del suelo para una nueva plantación. Y ya posteriormente se desarrollará la plantación in situ de tres nuevos ejemplares de Ficus benghalensis, seleccionados por su alto valor ambiental y su potencial para proporcionar servicios ecosistémicos similares o superiores a los árboles retirados. Esta medida garantiza la continuidad del arbolado en el espacio afectado y responde al principio de restauración ecológica contenido en la Estrategia Nacional de Infraestructura Verde.
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