A nivel diplomático nadie quiere hacer comentarios relacionados con esa reunión en la Embajada de Estados Unidos en Madrid
El futuro del Sáhara Occidental vuelve a situarse en el centro de la agenda diplomática internacional con una reunión celebrada este pasado domingo en Madrid, marcada por el hermetismo de los principales actores implicados en el conflicto. Ni Marruecos ni Argelia han confirmado oficialmente su participación ni las posiciones que defenderán en este encuentro, que busca reactivar un proceso negociador bloqueado desde hace décadas y que cuenta con el impulso de Estados Unidos.
Según ha informado la Agencia EFE, desde el sábado anterior se encontraban en la capital española el ministro de Asuntos Exteriores de Mauritania, Mohamed Salem Ould Merzouk, y su homólogo argelino, Ahmed Attaf, en vísperas de una cita que se celebraría en la Embajada de Estados Unidos en Madrid. El encuentro fue revelado por el diario digital El Confidencial, aunque hasta el momento no ha sido anunciado de manera oficial por los gobiernos directamente implicados en el conflicto saharaui .
Las autoridades saharauis tampoco se han pronunciado públicamente sobre esta reunión ni sobre la composición de la delegación que pudiera participar en ella. Este silencio se suma al mantenido por Rabat y Argel, cuyas relaciones diplomáticas permanecen rotas desde 2021, lo que añade un elemento de complejidad a cualquier intento de relanzar el diálogo regional sobre el estatus del territorio.
La reunión de Madrid se produce en un contexto de intensa actividad diplomática en torno al Sáhara Occidental. En los días previos, el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, mantuvo encuentros con sus homólogos de Argelia y Mauritania, países considerados actores clave en la búsqueda de una solución política duradera. España, como antigua potencia administradora del territorio, mantiene un papel relevante en el marco de las iniciativas promovidas por Naciones Unidas.
El conflicto del Sáhara Occidental se remonta a 1975, cuando España se retiró del territorio tras la firma de los Acuerdos Tripartitos de Madrid con Marruecos y Mauritania, sin que se llegara a celebrar el referéndum de autodeterminación respaldado por la ONU. Ese mismo año, Marruecos organizó la denominada Marcha Verde, una movilización masiva hacia el territorio coincidiendo con la retirada española.
El Frente Polisario, fundado en 1973 como movimiento de liberación saharaui, rechazó la iniciativa marroquí, proclamó en 1976 la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y defendió la autodeterminación del pueblo saharaui. Apoyado políticamente por Argelia, el Polisario es reconocido por este país como el representante legítimo del pueblo del Sáhara Occidental .
Mauritania, que también formó parte del conflicto en sus inicios, se retiró en 1979 y desde entonces mantiene una posición de equilibrio, aunque continúa siendo citada por las resoluciones de Naciones Unidas como un actor necesario para facilitar una solución política en la región del Magreb y el Sahel.
El proceso auspiciado por la ONU permanece estancado desde hace años. La Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (Minurso), creada tras el alto el fuego de 1991, no ha logrado organizar la consulta debido a desacuerdos persistentes sobre el censo electoral y el estatus final del territorio. Desde 2021, la mediación recae en el enviado personal del secretario general de la ONU, Staffan de Mistura.
En este escenario, el plan de autonomía presentado por Marruecos en 2007 ha ido ganando respaldo internacional. Estados Unidos reconoció en 2020 la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, un movimiento que supuso un punto de inflexión en la evolución del conflicto. En los últimos años, países como España y Francia han expresado su apoyo a esta propuesta como base para una solución, siempre dentro del marco de Naciones Unidas.
Este posicionamiento quedó reforzado con la aprobación en 2025 de la Resolución 2797 del Consejo de Seguridad de la ONU, que por primera vez alude al plan marroquí de autonomía como una posible vía de solución política. En España, esta resolución reavivó el debate y el malestar en distintos ámbitos políticos y diplomáticos, tal y como recogió El Faro de Melilla en informaciones anteriores.
La reunión prevista en Madrid se presenta así como un nuevo intento de explorar salidas a un conflicto que se prolonga desde hace casi medio siglo, aunque el hermetismo que rodea el encuentro refleja las dificultades que siguen marcando cualquier avance sobre el futuro del Sáhara Occidental.
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