El interior del faro del puerto en obras para convertirse en un espacio sociocultural. Foto: cedida por Juan Ruz.
La Autoridad Portuaria de Melilla tiene prácticamente cerrado el proceso para la rehabilitación de un edificio emblemático de la ciudad, como es el faro del puerto. También conocido como la Baliza Nordeste, este inmueble ahora en desuso pasará tener nuevas funcionalidades.
Así, lo que han previsto los promotores de esta iniciativa es poner en valor el espacio con un uso sociocultural, para albergar un centro de contenido histórico relacionado con el puerto, el mar y el resto de funciones que la zona portuaria de Melilla ha acogido durante sus más de 120 años de existencia. Así, contará con una sala de eventos, conferencias y exposiciones y una zona de administración del recinto.
Además, con esta obra se pretende recuperar una construcción de interés histórico-artístico y gran importancia social para la población de Melilla, que actualmente presenta un alto grado de deterioro por efecto del oleaje producido por los temporales.
El proyecto ya ha superado prácticamente todas las fases para su ejecución y sólo resta la firma con la constructora que se encargará de los trabajos, que supondrán un coste de 855.000 euros.
El programa de necesidades para la rehabilitación de la baliza Nordeste III tiene como objetivo recuperar los elementos de piedra deteriorados e inexistentes, reparar las estructuras, sustituir las carpinterías, instalaciones y demás elementos fuera de uso, así como adaptar los espacios a los nuevos usos culturales y sociales que se han diseñado.
Así, tras su remodelación contará con una sala multifuncional en planta baja, la parte de administración del centro en planta primera, aseos, cuarto de limpieza, almacenes, office y comunicaciones mediante escalera exterior, vestíbulos, pasillos y ascensor.
La baliza es un edificio histórico, que fue trasladado piedra a piedra a principios del presente siglo desde su ubicación original, a unos 100 metros al noroeste, debido a la prolongación del espigón del Puerto. Ocupa una posición similar a la anterior, en el límite sureste, cumpliendo su función de señalización de la entrada y salida de la infraestructura portuaria.
Ahora se pretende acometer la necesaria rehabilitación estructural y funcional, dotando a la edificación de condiciones adecuadas de seguridad, mantenimiento y habitabilidad y asegurando su correcta imagen como inmueble de importancia histórica, artística y social de la ciudad.
El faro cuenta con dos plantas cubiertas y una tercera descubierta. Se accede al mismo, en la planta baja, desde el vial rodado que comunica linealmente todo el puerto comercial. A la planta primera se entra, exteriormente, por el nivel intermedio del espaldón, constituido actualmente por una galería de instalaciones cubierta, de uso exclusivo de personal de la Autoridad Portuaria de Melilla.
Además, existe una estrecha escalera de caracol que comunica ambas plantas, que no es original del recinto y que también tiene un uso interno de personal de la APM y de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Los temporales a los que ha sido sometido desde su traslado han provocado un mal estado generalizado del edificio, tanto interior como exterior, especialmente en sus cubiertas, habiéndose producido notables daños en los sillares, que han sido arrancados por el oleaje, en algunos casos con caídas a niveles inferiores. Además, hay otros sillares que se han desplazado de su situación original y se han visto dañados.
Igualmente se encuentran muy deterioradas las carpinterías, algunas de ellas desprendidas y, en general, todos los interiores, especialmente los de la planta alta, por el efecto del agua de mar y arenas. Todos esos impactos han provocado fisuras, grietas y desprendimientos por carbonatación en la estructura de hormigón con la que se sustenta el interior del inmueble.
La baliza del Morro del puerto de Melilla, que es conocida como el “faro” a pesar de no serlo, data del año 1939. Siempre ha servido para señalizar la entrada a la instalación portuaria y se ha convertido “en la vista más característica del mismo, recibiendo y despidiendo a los melillenses en los numerosos viajes que realizan en barco, por lo que también se trata de uno de los edificios más representativos del Puerto de Melilla”, señalan desde la APM.
En el año 1996, el edificio original, formado por sillares de piedra volcánica del Gurugú, fue desmontado por completo y trasladado debido a las obras de ampliación del dique nordeste. Esta decisión “fue todo un acierto, ya que la presencia del mismo presidiendo la entrada al puerto de Melilla está en la retina de muchos de los ciudadanos”.
Una vez finalizadas las obras de prolongación del dique Nordeste se volvió a colocar al final del mismo, en el año 2003. Este espacio histórico ha tenido varias funciones a lo largo de los años, “pero actualmente se encuentra sin uso y en un estado de conservación regular”.
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