El día del año que más flores se ven en el cementerio de La Purísima Concepción

Los ciudadanos melillenses se acercaron al camposanto para recordar a sus seres queridos como cada día 1 de noviembre

Cientos, puede que miles, de ciudadanos melillenses pasaron este sábado, Día de Todos los Santos, por el cementerio de La Purísima Concepción en cumplimiento de esa tradición de depositar flores sobre las lápidas de los seres queridos que allí yacen.

Desde bien temprano la gente comenzó a llegar al cementerio. Uno de los primeros en aparecer fue Pilar Benayas, quien acudió a dejar flores en la tumba de sus abuelos, sus hermanos enterrados y su padre -en la parte de arriba-. Para ella, se trata de “una visita muy señalada”, porque los sentimientos que tienen en sucasas a sus seres queridos “se convierten en más vivos si acudimos adonde leemos sus nombres y descansan sus cuerpos”. “Es un día hermoso para los creyentes de que venimos a hacer un homenaje a nuestros seres queridos”, añadió.

Pilar fue también una de quienes depositaron flores al Soldado de los Milagros, Benito López, porque, como explicó, “el pueblo de Melilla le tiene mucha fe”. “Ya ves cómo está. Y algo tiene el agua cuando la bendicen. La gente está contenta con lo que le piden a Benito López, así que gracias a dios es un alma hermosa y espero que esté disfrutando de la vida eterna como se merece por los gestos de cariño de la gente de Melilla”, declaró a El Faro.

Hay historias de todo tipo este día en el cementerio. José Marín acudió a poner flores a unos familiares de mi mujer que vivían en Melilla. Resulta que la familia de ella era de la ciudad autónoma, de donde se marcharon a la península a trabajar para nunca volver. Ellos, nacidos en Málaga, hicieron el camino opuesto años después por motivos laborales y allí estaban. Cosas de la vida.

Francisco Manzano llevaba flores para su padre, quien murió en 2001. Acude todos los años a ponerles flores a él, a su madre y a su hermano. Para Francisco, “este día es muy grande y significa todo”, porque ellos para él “lo eran todo” y los tres están en su corazón.

Encarnita Sánchez, de profesión maestra, estaba allí para visitar las tumbas de su suegro, su suegra y su cuñado, como hace, junto con su marido, todos los años, y también en el cumpleaños de su suegro, el día 30 de agosto. Los demás días no se acercan, porque su marido, según cuenta Encarnita, “cuando viene, se pone muy afectado”, hasta el punto de que “se tira encima de la tumba a llorar y no es recomendable, y menos ahora, que ya tiene 84 años”. Por ello, le aconsejaron que sólo acudiera al cementerio de vez en cuando y este año fue la única vez.

Juan Torresano acompañaba a su mujer, Esperanza Santiago, a visitar las tumbas de sus padres y hermanos. Es una tradición que cumplen cada día 1 de noviembre aunque él, por su parte, acude todos los viernes, primero a la tumba de su suegro y luego a la de su madre.

También estaba allí Inmaculada Berbel con sus dos hermanas y su sobrina para depositar flores sobre las tumbas de sus padres, los abuelos de mi marido y la madre de un familiar. Aunque ellas no sólo van al cementerio el 1 de noviembre, sino cada 15 días para ponerles ponemos flores y rezar, Inmaculada reconoce que el Día de Todos los Santos es “especial”.

Por su parte, Ana María Vázquez es de las que acuden todas las semanas a ver a sus padres y a su consuegro, aunque admite que “este día es un recordatorio especial”.

Mientras tanto, Alicia Cobo llevaba flores a su marido, quien murió hace 37 años, y a su suegra. Estuvo entre 10 y 12 años yendo al cementerio todos los domingos, pero hoy en día ya sólo va los días 1 de noviembre.

Las visitas al cementerio este día producen en algunas personas una sensación agridulce. Así sucede con la familia Carmona Santiago, que siempre tiene en mente los buenos momentos que han vivido con sus seres queridos, pero luego caen en la cuenta de que ya no están con ellos y los echan de menos. En cualquier caso, como apunta uno de ellos, “aunque se les recuerda siempre, es bueno venir de vez en cuando a limpiar y un día como hoy es imprescindible venir y recordarlos”.

Nadie quiere olvidar a nadie en este día. Toñi Mateo y Ginés Segura llevaban flores para todos sus seres queridos, desde padres a hermanos y cuñados.

Y es que el 1 de noviembre es el día del año que se ven más flores en el cementerio de La Purísima Concepción.

Una costumbre muy popular

Cada año, el 1 de noviembre, en España y en el mundo entero se celebra la fiesta que recuerda a todas las personas cercanas, amigos y familiares que han fallecido en la fiesta conocida como Día de Todos los Santos.

Por todo el país, muchas personas, especialmente las más mayores, se acercan a los cementerios con ramos de flores para visitar a esos seres queridos que ya no están y así hacer que permanezca su recuerdo.

Lo más tradicional de este día es comprar flores y llevarlas a las tumbas para adornar la sepultura.

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