El Conservatorio Profesional de Música de Melilla ha homenajeado en la tarde del viernes 20 de febrero al intérprete y profesor de piano Francisco Luis Martínez. Un docente respetado y querido por toda la institución musical que se ha ido demasiado pronto. El auditorio estaba repleto de alumnos y profesores que, en un ambiente de emoción, han despedido como mejor saben a su compañero: a través de la música.
Profesores del Conservatorio y de la Escuela de Música ‘Paula Guillén Gallego’ han trabajado conjuntamente para ofrecer un repertorio amplio y diverso en este homenaje. Son los dos centros más reconocidos a nivel musical de la ciudad autónoma. Con mucho cariño, han preparado un programa variado en el que alumnos y docentes han dado lo mejor de sí para decir adiós a Francisco Luis Martínez.
Un referente que, seguro, dejó una huella imborrable en todos ellos. “La música será nuestra forma de expresar nuestro agradecimiento y nuestra despedida”, publicaban desde las redes sociales del Conservatorio.
Este programa musical ha sido una muestra del talento que se mueve en ambos centros. A lo largo de la tarde, el público asistente ha podido disfrutar de un repertorio de canciones en diversos estilos, tanto clásicos como contemporáneos. José M. Martínez inauguró el encuentro con su guitarra interpretando la ‘Danza nº 5 Andaluza’, del autor Enrique Granados. A continuación, el Coro E-Vocare interpretó ‘Cantares’, canción de Juan Manuel Serrat, con versos de Antonio Machado y arreglos de L. Cangiano, seguida de ‘Dona Nobis Pacem’ de Mary Lynn Lightfoot.
Después, el Coro de Enseñanzas Profesionales entonó ‘I Loved You’ de Jay Rouse, y ‘Nube de hielo’, una balada del compositor lanzaroteño Benito Cabrera. El homenaje continuaba con el Trío de Cuerda de la Escuela de Música ‘Paula Guillén Gallego’, que dedicó al auditorio el ‘Aria de la Suite nº 3 en Re mayor (BWV1068)’ del compositor y músico alemán Johann Sebastian Bach. También de esta escuela, el Trío de Cuerda y Coro hizo su aportación musical con el ‘Ave Verum’ del gran W. A. Mozart y ‘Signore delle Cime’ de G. de Marzi.
La Camerata Melillense se decantó por una elección más actual y popular, como es ‘Billie Jean’ de Michael Jackson. De nuevo, el Trío de Cuerda de la Escuela de Música ‘Paula Guillén Gallego’ hizo sonar, junto a la soprano Mª Carmen Gálvez, ‘Lascia ch’io pianga’, de Georg Friedrich Händel. ‘Chanson de Matin’, de finales del siglo XIX, para el violonchelo de Manuel Moro y el piano de Ricardo Vega. El broche final a este emotivo homenaje fue ‘Oboe’s Gabriel’, del compositor y director de orquesta italiano Ennio Morricone, con Carlos Blanco en el oboe y Vega de nuevo en el piano.
Finalmente, desde el Conservatorio Profesional de Música de Melilla, han expresado públicamente las siguientes palabras: “Francisco Luis ha sido una persona profundamente querida por todo el claustro y por generaciones de alumnado que encontraron en él no solo un referente musical, sino también humano”. La institución musical ha congregado a su comunidad para dar el último adiós en la que fue su casa durante tantos años.
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