Hace tiempo que el Hospital Comarcal ha dejado de ser una solución válida para las necesidades sanitarias de Melilla. En realidad, desde hace unos años se ha convertido en mayor problema para ofrecer una sanidad pública de calidad en nuestra ciudad.
Los melillenses no podemos mirar al futuro sin dejar atrás el Comarcal, una infraestructura que ha cumplido su función con efectividad en el pasado, pero que hoy se encuentra sobrepasada por las necesidades de la población a la que presta servicio, tanto la de Melilla como la que llega desde Marruecos para ser atendida de manera irregular por la sanidad pública española sin aportar ningún recurso económico a su mantenimiento.
No son necesarios amplios estudios ni análisis para saber cuál es la ‘medicina’ que necesita nuestra ciudad. El propio director territorial del Ingesa, Francisco Robles, puede verla con sólo levantarse de su escritorio y caminar hacia los ventales de su despacho, desde donde disfruta de una magnífica panorámica de nuestra ciudad. Si mira hacia el oeste, puede ver cómo destaca entre los edificios el esqueleto de una construcción paralizada desde hace más de tres años. En ese tiempo Robles no ha tenido la posibilidad de contemplar desde su privilegiado ‘mirador’ cómo los obreros ponen un solo ladrillo en el Hospital Universitario. Desde su llegada a la Dirección Territorial del Ingesa, la obra ha permanecido parada pese a los reiterados anuncios de Robles de que el reinicio de los trabajos era inminente; unas promesas que hasta la fecha se han venido incumpliendo de manera irrefutable una tras otra.
Sin embargo, no todo ha sido perder el tiempo. Los más de tres años en la Dirección Territorial del Ingesa al menos han servido para que Robles, por fin, comprenda y sobre todo admita que hay unidades en el Comarcal, como Urgencias, que están desbordadas por las necesidades diarias de los ciudadanos. Cuando se acerca el final de la legislatura, el director territorial ve lo que era evidente desde el mismo momento de su llegada a su despacho en las Torres del V Centenario. Sin embargo, aún no ha admitido que la única solución real es el Hospital Universitario, tal vez porque se sienta incapaz de tomar alguna medida que sirva para retomar los trabajos de construcción. Sus únicos logros, mucho más asequibles y menos prácticos, son la puesta en marcha de obras de parcheo en los centros sanitarios, alguna reforma menor en el Hospital Comarcal y mínimos incrementos en la plantilla de profesionales sanitarios.
Robles sabe que éstas no son las soluciones que esperábamos los melillenses cuando fue designado para ocupar la máxima responsabilidad de la sanidad pública en nuestra ciudad. Sin embargo, tal vez sean los únicos remedios que sea capaz de ofrecer el actual director provincial del Ingesa.
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