El 44,1% de los melillenses no puede permitirse una semana de vacaciones al año fuera de casa

Planificación, comida casera y escapadas cortas: Consejos para no gastar más de la cuenta en tu tiempo de descanso

En Melilla, la ciudad costera y pegada a Marruecos, el veraneo tiene un matiz particular. Aquí, como en el resto del país, la mayoría prefiere tomarse las vacaciones en pleno verano (julio o agosto) tanto por tradición como por organización laboral. Y es casi unánime el deseo de playa: los melillenses que respondieron recientemente a una encuesta de El Faro de Melilla prefirieron por unanimidad el verano para disfrutar del sol en las playas de la ciudad autónoma. Ese escenario de familias en la arena convive sin embargo con inquietudes presupuestarias. Casi la mitad de los melillenses (44,1%) no puede permitirse una semana de vacaciones fuera de casa al año, según la última Encuesta de Condiciones de Vida del INE.

Cuando el calor aprieta y las vacaciones llaman a la puerta, surfear la ola del ahorro puede ser tan importante como encontrar la sombra de una sombrilla en la playa. En España se ha vuelto casi un mantra. Este año, los españoles gastan un 43% más en vacaciones que en 2021, unos 390 euros por persona, frente a los 273 euros de entonces. Con la inflación pisando fuerte muchos ajustan bien el cinturón. 

Por eso, los expertos en viajes recopilan auténticos manuales para vacacionar sin derrochar. En las calles de Melilla, donde unos esperan el mar y otros recelan del vaciado de bolsillos, hablamos con los vecinos para saber si aplican esos trucos o si inventan los suyos propios.

La mayoría sale de la ciudad, pero con mucho ojo. Jorge, un joven melillense lo tiene claro. “Como melillense, mis vacaciones serán en Melilla… ya no es por el precio, estoy todo el año viviendo fuera y en verano en Melilla se está de maravilla”. Jorge disfrutará de las playas de la ciudad autónoma y solo se plantea una escapada corta (“unos días a Ibiza en septiembre”) tras la temporada alta. 

No todos comparten el entusiasmo de Jorge. Nadia, trabajadora joven, dice que la carencia de ocio local en verano le empuja a gastar más fuera. “Melilla es muy pequeña, hay poco ocio y necesitas desconectar y al no estar en casa el gasto aumenta, porque terminas cubriendo necesidades con compras innecesarias”. 

También está quien acepta los precios altos como un mal necesario. José, padre de familia, se encoge de hombros ante la subida generalizada. “Todo está un poquito más caro, pero hay que disfrutar de las vacaciones. Prefiero pagar un poco más que tener que pedirme unas vacaciones para poder organizar mis vacaciones”, ha reconocido. 

Otros melillenses son aún más pragmáticos. “Igual es inevitable mantener el gasto, pero si un sitio se ha puesto carísimo, busco otro más barato y listo”, relata Rosa, profesora que este verano irá primero a Málaga y luego a Malta. 

Incluso hay quien sueña con ofertas milagrosas. Raúl, dependiente de tienda, bromea con esperar “descuentos” para viajar; de hecho, ha planeado en septiembre una "visitilla" económica a Barcelona con la oferta de Air Nostrum. 

Planificar es ahorrar

Viajar con cabeza es empezar a ahorrar antes de salir de casa. Dejarlo todo para última hora encarece los pasajes y hoteles. Las compañías saben que la urgencia juega a su favor, así que los precios suben a cada minuto que pasa. En cambio, planificar con semanas o meses de antelación ofrece más disponibilidad y opciones, y deja al descubierto ofertas que de otro modo se pierden. 

Anticiparse en las reservas es clave para el bolsillo. Según los expertos, planear con tiempo la ruta y consultar calendarios puede evitar una visita cara por no saber que un museo cierra ciertos días o que el transporte público ofrece descuentos especiales en determinadas fechas.

Pero ser precavido no se limita al calendario. No informarse del destino, ignorar las promociones locales o viajar sin lo básico (gafas de sol, adaptadores…) puede inflar el gasto. Algunas plataformas como Chollometro aconsejan incluso configurar alertas personalizadas para recibir chollos según el destino y las fechas. Así, un melillense que controla los avisos de vuelo podría cazar una oferta sorpresa en vez de pagar tarifas altas de última hora. 

Un dato refuerza esta tendencia: la sección de viajes de Chollometro registró 1,3 millones de visitas en mayo, un 10% más que el año pasado, señal de que muchos españoles están muy pendientes de cada euro cuando planifican las vacaciones. Los expertos también hacen hincapié en volar entre semana o en horarios menos populares como forma de economizar en el transporte. 

 

Alimentación y alojamiento

El alojamiento suele devorar buena parte del presupuesto vacacional, pero existen soluciones creativas para no quemar más de lo necesario. Los alojamientos alternativos (intercambio de casas, vivencias con locales, incluso camping) pueden rebajar la cuenta sin renunciar al descanso. De hecho, probar opciones como viajes compartidos o «pisos gratis» entre amigos está cada vez más en auge. Por otro lado, cocinar algunos días en el lugar donde te hospedas o comprar en el mercado local también recorta gastos importantes. Comer cada comida en restaurantes turísticos tiende a inflar la factura: un bocadillo en el aeropuerto puede costar 6 € o más, cuando con paciencia basta llevar agua y un tentempié de casa.

 

El pulso del bolsillo local

Los melillenses parecen aplicar en lo posible los principios del manual del viajero cauto. Casi todos planifican fechas y destinos teniendo en cuenta el presupuesto. Muchos cocinan en casa y echan mano de mercados locales ayudando a no caer en la vorágine del comer siempre fuera. Otros buscan alternativas de alojamiento modestas. Y aunque a veces el ocio les gana la partida, casi todos admiten que se han ajustado: ya sea quedándose más en Melilla o escogiendo destinos según la cartera.

Los datos nacionales y los testimonios pintan una comparación interesante. España ha elevado el ticket vacacional en los últimos años, pero Melilla afronta este año un escenario de precios crecientes con estrategias propias. Al final, lo que importa es el equilibrio entre disfrutar y no pasarse. Viajar para desconectar, no para arruinarse. 

Con los pies en la playa y la vista en la cartera, los melillenses demuestran ingenio y realismo. Lo importante es no renunciar a desconectar, pero hacerlo con cabeza. Este verano 2025 los vecinos de Melilla afrontarán las vacaciones con la lección aprendida: sin perder la ilusión por recorrer nuevos lugares, pero llevando en la mochila la previsión y los trucos del ahorro que evitan sorpresas en la factura final. Después de todo, bastan pequeños ajustes para que las mejores vacaciones sean las que dejan recuerdos, no deudas.

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