Momento tras el impacto del vehículo con Nacho. Circulaba a más de 120 km/h en una vía con límite de 40.
Tres años después del brutal atropello que cambió para siempre su vida, Nacho Mateo Zaballos, se ha hecho justicia. En la vista, celebrada este miércoles, quedó visto para sentencia, en el Juzgado Penal número 2, previo acuerdo de cumplir una pena de dos años de prisión y tres años de inhabilitación para conducir, a petición de la Fiscalía. El Ministerio Público había rebajado su petición inicial de tres años de prisión. La defensa aceptó esta pena, por lo que no se ha producido un juicio contradictorio como tal, aunque la causa ha quedado a la espera de sentencia firme, que será dictada por la jueza en las próximas semanas.
El copiloto, propietario del vehículo, ha sido sancionado con una multa económica cuya cuantía exacta aún no se ha hecho pública. Ambos, han sido condenados al pago de las costas procesales, valoradas en 2.000 euros cada uno. La responsabilidad civil recae sobre la aseguradora, cuya defensa fue descrita por la parte denunciante como “desagradable y sin tacto”, asegura Mateo, al tiempo que informa de que “han llegado a insinuar que me he lucrado por el accidente, que he tenido un incremento patrimonial”. Una situación un tanto incongruente para Nacho quien asegura que lo único que ha tenido ha sido “suerte de seguir vivo.”
Aunque el conductor ha aceptado los hechos y la pena solicitada, la sentencia aún no se ha dictado, por lo que el acusado sigue legalmente habilitado para conducir hasta que haya resolución firme. Esto, subraya Nacho, es uno de los puntos más dolorosos del proceso: “A día de hoy, el conductor que me arrolló sigue conduciendo como si nada.”
La jueza también deberá pronunciarse sobre la indemnización económica derivada del daño causado, que correrá a cargo de la aseguradora como responsable civil subsidiario. El caso de Nacho se enmarca en una problemática más amplia. Según datos de la DGT, en 2023 murieron 52 ciclistas en las carreteras españolas y más de 2.400 resultaron heridos. La mayoría de las veces, los responsables siguen conduciendo hasta que se dicta sentencia.
Durante su larga recuperación, Nacho ha recibido el apoyo incondicional del club ciclista, de la Guardia Civil y del personal médico en Melilla y Almería. “Me salvaron la vida”, repite agradecido. Sin embargo, nunca ha recibido contacto alguno del conductor ni de su entorno. Ni siquiera una disculpa o señal de arrepentimiento. La indemnización económica definitiva quedará también pendiente de la sentencia, momento en el que se determinará la cantidad exacta que deberá abonar la compañía aseguradora a esta víctima que, en sus propias palabras, fue “condenado de por vida” por una irresponsabilidad al volante.
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