El Teatro Kursaal – Fernando Arrabal de Melilla se llenó hasta la última butaca este sábado con la segunda entrega de Dibulandia 2: La Rebelión del Inframundo, la propuesta familiar escrita y dirigida por María Mendoza. La función, que continúa la historia iniciada con Dibulandia 1, despertó gran expectación entre los melillenses y reunió a un público numeroso, especialmente niños, que disfrutaron de la nueva trama que otorga mayor protagonismo a los villanos y refuerza la dimensión teatral del montaje. La obra regresará este domingo con dos pases, uno a mediodía y otro por la tarde, para continuar cautivando al público de todas las edades.
María Mendoza explicó a El Faro de Melilla que la segunda entrega surge de la necesidad de otorgar un peso más destacado a los antagonistas de la historia. “Esta obra nace de Dibulandia 1, que es un proyecto que ya se ha representado dos veces, y yo tenía el sentimiento de que no le había dado mucho protagonismo a los villanos”, declaró la directora. La nueva trama sitúa a los villanos como actores centrales, quienes complican la misión de los personajes principales y generan tensión en la historia.
La historia mantiene al payaso Sarapín como hilo conductor, encargado de custodiar el libro que reúne los cuentos y sus enseñanzas. En esta ocasión, el equilibrio de Dibulandia se ve amenazado, y los villanos irrumpen con mayor fuerza, generando conflictos que mantienen al público atento a cada escena. Mendoza subraya que “los villanos ahora tienen un papel mucho más importante y protagonista” y que “no se lo ponen tan fácil” a los personajes principales, lo que aporta dinamismo y tensión al montaje.
El éxito de público fue notable desde el inicio. Según María Mendoza, la venta de entradas de Dibulandia 2 ha sido especialmente intensa, hasta el punto de generar una verdadera “fiebre” por asistir a la función. La alta demanda incluso bloqueó temporalmente la plataforma de venta online, ya que numerosos usuarios intentaban conseguir entradas al mismo tiempo.
“La primera edición también tuvo una gran acogida, pero en esta ocasión se ha notado un incremento en la expectación”, aseguró Mendoza. La respuesta del público refleja el interés generado por la continuidad de la historia y la promesa de una experiencia más intensa y teatral.
Para quienes no pudieron asistir el sábado, el Teatro Kursaal ofrecerá dos nuevas funciones este domingo, a las 12.00 y a las 18.00 horas, brindando la oportunidad de disfrutar de la obra a un mayor número de espectadores y especialmente a familias con niños, quienes constituyeron gran parte del público.
La estética del espectáculo experimentó cambios significativos con respecto a la primera edición. Mientras que Dibulandia 1 tenía una escenografía luminosa y centrada en la bondad de los personajes, Dibulandia 2 opta por un giro más oscuro que refuerza la presencia de los villanos. “La primera edición tenía una escenografía más clarita, más enfocada a todo lo bueno, y ahora es todo lo contrario”, explicó Mendoza.
El formato de la obra también evolucionó, pasando de un concierto teatral con representación puntual a un musical estructurado de principio a fin. Algunas canciones fueron adaptadas para integrarse mejor en la trama, aunque mantienen la esencia reconocible por el público. Según Mendoza, esto permitió desarrollar la historia de manera más sólida y ofrecer una experiencia más completa para espectadores de todas las edades.
“Habrá momentos puntuales que la gente no se va a esperar para nada”, señaló la directora, quien animó al público a asistir porque “no se va a quedar nadie indiferente con Dibulandia”.
En Dibulandia 2, además de Sarapín, se suman nuevos intérpretes que no participaron en la primera edición, como Alejandra Acedo, Mabel Romero y Gonzalo Carmona, junto a otros miembros del elenco que repiten. La obra cuenta con un ballet liderado por Noe Mata, un equipo de ocho músicos en directo y la participación de alumnas de la escuela de canto de la propia Mendoza, encargadas de parte de los coros.
La dirección musical estuvo a cargo de Riduan Moh y Juan Mimún, mientras que la escenografía fue coordinada por Jesús Mendoza. María Mendoza destacó que cada integrante del equipo se dedica a un área específica, mientras ella supervisa el resultado final, asumiendo también varios roles dentro de la producción, incluyendo actuación y canto como parte del lado oscuro de la historia.
“Yo soy la directora, la persona que ha escrito la obra, también hago de actriz, de cantante”, comentó Mendoza, explicando que su papel en la trama de los villanos le permite actuar como hilo conductor por la parte “mala” de la historia.
Aunque la obra está concebida para un público familiar, Mendoza aclara que no está dirigida exclusivamente a niños. “La trama y todo, los adultos la entienden más incluso que los niños”, aseguró. Los más pequeños se sorprenden con la escenografía y los efectos visuales, mientras que los mayores pueden identificar referencias y mensajes que conectan con su propia experiencia y recuerdos de los cuentos tradicionales.
El montaje busca ofrecer al público un espacio de evasión, donde se pueda disfrutar de la fantasía y desconectar de la rutina diaria. Según Mendoza, la obra permite a los espectadores reconectar con su niño interior y recordar valores presentes en la literatura infantil.
Más allá de la historia, Dibulandia 2 busca transmitir varios mensajes, entre ellos la importancia de reconocer y apoyar el talento local. “Tenemos a mucha gente muy válida para hacer cosas de gran nivel, de primer nivel”, afirmó Mendoza, destacando la calidad del equipo que participa en la producción.
El espectáculo también se proyecta como una experiencia de entretenimiento que une a toda la familia y refuerza la identidad cultural local. La directora subraya que su intención es brindar un espacio donde el público pueda disfrutar de historias de fantasía y valores universales a través de una propuesta teatral innovadora.
Tras el éxito de Dibulandia 1, la segunda entrega consolida la propuesta como un proyecto estable dentro de la agenda cultural de Melilla. La obra ha logrado generar expectación y establecerse como un referente de teatro familiar en la ciudad, combinando música, baile y narrativa en un formato atractivo y cuidado.
La alta asistencia del público durante el sábado y la expectación por los próximos pases del domingo reflejan la aceptación del público melillense y la relevancia de la obra dentro de la programación cultural del Teatro Kursaal – Fernando Arrabal.
Dibulandia 2 mantiene la esencia de su primera edición, pero introduce innovaciones que refuerzan la participación de los villanos y enriquecen la experiencia teatral. La combinación de música en vivo, escenografía más oscura, nuevos personajes y una trama más desarrollada permite que la obra sea atractiva tanto para niños como para adultos.
Mendoza concluye que su objetivo es ofrecer entretenimiento de calidad, al tiempo que proyecta el talento artístico de la ciudad y fomenta la participación familiar en las artes escénicas. “Queremos sacar un poquito de la rutina a toda la gente, que entren en un mundo de ilusión y de fantasía y que puedan olvidarse por un ratito de todos esos problemas que tenemos día a día”, asegura.
Con estas características, Dibulandia 2: La Rebelión del Inframundo consolidó su éxito en Melilla, llenando el Teatro Kursaal y dejando al público expectante por los próximos pases de este domingo, en los que se espera repetir la misma respuesta masiva y la misma emoción que caracterizó el estreno del sábado.
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