Del teatro clásico al bingo gaditano: Las Niñas de Cádiz regresan a Melilla

La compañía gaditana vuelve al escenario del Kursaal los días 23 y 24 de enero con Las Bingueras de Eurípides, una comedia irreverente que lleva la tragedia griega a un bingo ilegal de barrio

El humor, la tragedia, la cultura popular y los clásicos griegos se dan cita de nuevo en el escenario melillense con el regreso de la compañía teatral Las Niñas de Cádiz. Esta vez, el equipo llega con su obra Las Bingueras de Eurípides, que será representada los días viernes 23 y sábado 24 de enero en el Teatro Kursaal Fernando Arrabal. Una función, recibida con halagos por la crítica, que presentará carcajadas, ingenio y conexión directa con el espíritu del carnaval gaditano, desde el corazón de los clásicos grecolatinos hasta el alma de barrio.

Quien ya tuvo ocasión de verlas en Melilla con El viento es salvaje, en febrero de 2023, sabe que hay algo singular en sus representaciones teatrales; una mezcla de humor, tragedia, acento del sur y cultura clásica, que convierte cada una de sus funciones en una experiencia divertida y diferente. Esta vez vuelven con una nueva propuesta en la que trasladan libremente Las bacantes de Eurípides a un bingo ilegal de Cádiz, lleno de mujeres que buscan en el juego, la amistad y la risa una forma de libertad.

Detrás de Las Niñas de Cádiz hay una historia de más de dos décadas. Todo comenzó en el seno de la Universidad de Cádiz, cuando un grupo de estudiantes apasionadas por el teatro y el carnaval empezó a experimentar a partir de una idea: ¿se puede llevar el lenguaje del carnaval al escenario teatral? A base de ensayo y error, fueron construyendo un código escénico propio, que mantiene hoy una identidad sólida y reconocible. “Nosotras nacemos del carnaval, pero no hacemos carnaval: hacemos teatro”, explica Alejandra López, actriz y productora de la compañía.

Ese matiz es importante porque en sus espectáculos se percibe el humor irreverente, el ritmo, la crítica y la cercanía del carnaval, pero puestos al servicio de una dramaturgia elaborada, con personajes definidos, estructuras dramáticas, subtramas y tensiones internas. Buena parte de este trabajo lo firma Ana López Segovia, dramaturga y actriz en escena, que ha sabido trasladar la tradición carnavalesca a una narrativa teatral más compleja, sin perder su raíz popular.

En Las Bingueras de Eurípides, ese juego entre lo popular y lo clásico alcanza uno de sus puntos más brillantes. La obra se inspira en la tragedia Las bacantes, pero con acento propio. En lugar de situar la historia en la antigua Tebas, Las Niñas la trasladan a un bingo clandestino en Cádiz, donde un grupo de mujeres se reúne no solo a jugar, sino a compartir vivencias, desahogos, secretos, carcajadas y hasta pastillas para los nervios. Ese bingo es su refugio, su templo, su espacio de libertad para las protagonistas. Y en ese espacio, lo dionisíaco vence —al menos por un rato— al deber, a lo establecido, a lo apolíneo.

“No es exactamente una adaptación de Las bacantes, pero sí cogemos de ahí una percha, un punto de partida”, explica Alejandra. “Nos preguntamos: ¿quiénes son esas mujeres? ¿Qué historia tienen? ¿Y si las sacamos de las sombras y las convertimos en protagonistas?”. A partir de ahí, la dramaturgia de Ana López imagina a unas nuevas bacantes andaluzas que, aunque parten de la estructura clásica, encarnan las vivencias de las mujeres reales del entorno. Madres, tías, vecinas... Personajes con los que el público puede identificarse de inmediato representados por: Ana López Segovia, Alejandra López, Mer Lozano, Rocío Segovia, Jose Carlos Fernández y Fernando Cueto, bajo la dirección de José Troncoso.

Las anécdotas que nutren a estos personajes no dependen completamente del imaginario, sino que se nutren de hechos reales que han acontecido y que la dramaturga integra en el guión; en ocasiones tan fantasioso como una mujer atrapada por un tornado mientras hacía la compra. De esta forma, todo lo cotidiano es susceptible de convertirse en material escénico. “Muchas veces la gente sale del teatro diciendo ‘esto no puede ser verdad’... y sí, lo es. Las historias más surrealistas que contamos han ocurrido realmente”, asegura López.

En el corazón de la obra también está el conflicto con la autoridad, encarnada en un personaje policial que llega para imponer el orden, para recordarle al bingo que es ilegal, que está fuera de la norma. Inspirado en el Penteo de Eurípides, este personaje representa lo correcto, lo que se debe hacer, mientras que las bingueras —como nuevas bacantes— encarnan el derecho al disfrute, la risa como escape, la desobediencia cotidiana como acto político. Y entre ambos mundos, como en la tragedia clásica, se teje un conflicto inevitable.

La propuesta escénica de Las Niñas de Cádiz es, a propósito, contenida en lo visual. No hay grandes decorados ni artificios. La escenografía es austera, pensada para acompañar y no estorbar. La iluminación y el espacio sonoro actúan como sostén rítmico y emocional. El vestuario está cuidadosamente elegido por Miguel Ángel Millán para resaltar y acentuar las características de los personajes, aportando narrativa y expresividad. Es así como en el escenario toma protagonismo la palabra, el gesto, la voz, el cuerpo y la interpretación.

“El público tiene que ver a alguien a quien conoce. Tiene que creer que esa actriz podría ser su vecina, su prima, alguien del barrio. Y eso lo conseguimos gracias a que los personajes están muy amoldados a nuestras personalidades, a nuestra forma de hablar, de movernos. Todo fluye desde lo natural”, explica Alejandra López. Un equilibrio entre lo cotidiano y lo poético, entre lo popular y lo clásico, entre la risa y la tragedia.

El uso de los textos grecolatinos no es un juego de erudición. Para Las Niñas de Cádiz, los clásicos son reconocibles en la actualidad. Están vivos. Siguen siendo espejo de nuestras pasiones y contradicciones. “Cuando lees a Aristófanes, parece que estás escuchando una chirigota. Se queja del jurado, se mete con el gobierno, hace chistes guarros... Es exactamente el carnaval. Por eso nos resulta tan natural trabajar con los clásicos: porque están más cerca de nosotras de lo que parece”, sostiene Alejandra López.

Así, con Las Bingueras de Eurípides, la compañía ofrece un espectáculo que es muchas cosas a la vez: una tragicomedia, una sátira social, una colectividad, un canto a la libertad femenina, un homenaje a la narrativa y al teatro.

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