La ciudad de Melilla avanza con paso firme hacia su conversión en una ciudad universitaria, tecnológica y moderna. Así lo defiende Jesús Romero, diputado delegado de Universidades, quien asegura que el Ejecutivo local ha superado ya el ecuador de su hoja de ruta para transformar el tejido académico local, poniendo el foco en la innovación, el talento joven y la formación de calidad con impacto social.
Una de las grandes apuestas en este proceso es la implantación del grado en Ciencias de Datos e Inteligencia Artificial, una titulación que será impartida por la Universidad de Granada y que, según Romero, supone una “apuesta estratégica de primer nivel” para Melilla.
Junto a este nuevo grado, también se incorporará el de Podología, y ambos se suman a una lista creciente de opciones que consolidan a la ciudad como un polo formativo en expansión. “Esta revolución industrial en la que la inteligencia artificial es protagonista, tiene ahora un eje en Melilla”, afirma Romero, quien destaca el potencial de la ciudad para formar talento local y atraer estudiantes de fuera.
Esta visión, sostiene, está ligada a la creación de un ecosistema tecnológico y empresarial que favorezca la empleabilidad de los egresados y fomente la permanencia de los jóvenes en la ciudad.
El desarrollo universitario en Melilla no solo se orienta a la formación, sino también a fortalecer las sinergias entre lo académico y lo empresarial. La ciudad ya cuenta con algunas empresas del sector tecnológico que, según el diputado, podrán absorber el talento que surja del nuevo grado en inteligencia artificial. Esto contribuirá a consolidar una red de oportunidades profesionales en torno a los estudios universitarios.
Esta nueva oferta formativa ha sido diseñada tanto para cubrir las necesidades reales de los melillenses como para atraer estudiantes de otras partes del país o incluso del extranjero. El objetivo es doble: evitar que los jóvenes locales se vean obligados a emigrar por falta de alternativas académicas, y proyectar a Melilla como destino universitario de calidad.
En este contexto, Romero hace especial hincapié en el impacto social que esta transformación puede tener, sobre todo para familias con recursos económicos limitados, que ahora podrán acceder a titulaciones superiores sin necesidad de salir de la ciudad.
Más allá de las titulaciones ya confirmadas, uno de los retos del Gobierno local es la incorporación del grado en Medicina, que dependerá de la adecuada dotación de infraestructuras. La reciente inauguración del nuevo Hospital Universitario es clave en este proceso, al igual que la conversión del antiguo Hospital Comarcal en una residencia universitaria y la adaptación de otros espacios como el edificio de Correos y el Local 33.
"Nosotros ya lo tenemos todo previsto. Solo falta que nos den la llave”, asegura Romero, aludiendo a las competencias que aún dependen del Gobierno central y que, en su opinión, están ralentizando el avance de algunos proyectos fundamentales para el campus melillense.
Esta tensión entre administraciones queda reflejada en las palabras del propio Romero, quien denuncia la falta de atención del Gobierno nacional a las necesidades universitarias de la ciudad. “La mía es una competencia impropia. Yo no debería estar aquí. Esto debería ser Disneyland París, pero no lo es”, ironiza, subrayando que, pese a ello, la Ciudad Autónoma sigue destinando recursos propios para suplir esa falta de implicación.
La visión a largo plazo es clara: convertir a Melilla en una ciudad del conocimiento. Esto implica una apuesta decidida por la investigación, con la implantación de ayudas específicas, programas de posgrado, microcredenciales y nuevas cátedras.
Entre ellas destaca la Cátedra de Inteligencia Artificial, que ya cuenta con financiación asegurada para iniciar actividades antes del comienzo del nuevo grado, previsto para el curso 2026-2027. El enfoque universitario se complementa con la participación de Melilla en la Fundación de Inteligencia Artificial con sede en Granada, de la que forman parte también instituciones públicas y empresas privadas. Esta colaboración, según Romero, es un ejemplo de cómo la cooperación público-privada puede acelerar la transformación social a través del conocimiento y la tecnología.
Uno de los pilares de esta estrategia es la empleabilidad. Para que la formación tenga un impacto real en el tejido productivo, Romero insiste en la necesidad de ajustar la oferta académica a las demandas del mercado y facilitar que las empresas encuentren en Melilla el talento que necesitan. Por eso, afirma, es tan importante invertir en másteres con salidas profesionales claras, como los nuevos títulos previstos en Salud Pública, Finanzas, Comercio Exterior o Investigación en Estilos de Vida Saludables, algunos de los cuales podrían estar operativos ya el próximo curso.
En esta línea, también se contempla ampliar la oferta de microcredenciales y fomentar el acceso a másteres tanto en universidades públicas como privadas, eliminando las barreras económicas para los estudiantes locales. “No queremos que nadie se quede sin estudiar por falta de recursos”, recalca el diputado.
Otro de los retos es la falta de alojamiento. Para solucionarlo, el Gobierno ha iniciado la demolición del antiguo cuartel de la policía local, donde está previsto construir una nueva residencia. Esta infraestructura será gestionada por una empresa privada, seleccionada mediante licitación, que asumirá tanto la construcción como la explotación del centro durante un periodo de hasta 40 años. Romero también pone el foco en la necesidad de atraer y retener profesorado.
No se trata solo de que los docentes impartan clases, sino de que hagan vida en la ciudad, participen del entorno, consuman en el comercio local y contribuyan a fortalecer el ecosistema universitario. “No queremos profesores de paso, queremos que estén aquí todos los días”, subraya. Además, el modelo de residencia contempla espacios también para profesores visitantes o participantes en cursos de verano, con el objetivo de generar un entorno de convivencia, debate y formación continua.
Los datos de matrícula respaldan esta estrategia. En el último curso, el número de estudiantes ha crecido entre un 6 y un 7%, lo que demuestra, según Romero, que la apuesta por Melilla Universitaria está dando resultados. “Nos comprometimos en llegar a 5.000 estudiantes y estamos en camino”, señala.
También se están ampliando los grupos en titulaciones como Fisioterapia y Enfermería, y se trabaja en independizar el grado de Derecho del doble título actual con Administración de Empresas. Melilla destaca en formación universitaria, especialmente en Ciencias de la Salud y Educación. Algunos de sus másteres están entre los mejor valorados a nivel nacional.
Para que todo este esfuerzo tenga sentido, afirma Romero, es fundamental que la administración sea más ágil y los trámites se aceleren. “La sociedad tiene que transformarse hoy. No podemos esperar”.
El libro infantil 'Las visiones de Beya Bean Blue', ilustrado en su totalidad por el…
La presidenta de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme), Ángela de…
Melilla ha vivido este viernes, 17 de abril, un auténtico adelanto del verano. De esos…
La Ciudad Autónoma ha recibido en el mediodía de este viernes 17 de abril a…
La Ciudad Autónoma de Melilla acogerá este sábado 18 de abril de 2026 la duodécima…
El Melilla Ciudad del Deporte La Salle se desplaza este sábado hasta tierras castellano-leonesas para…