Daniel Ventura, consejero de Medio Ambiente de Melilla. / El Faro
Si hay una fecha señalada para charlar con él es el 5 junio, Día Mundial del Medio Ambiente. Daniel Ventura es el consejero de esta materia en Melilla y tiene las claves del pasado, presente y futuro. En esta entrevista intentamos arrojar algo de luz sobre ellas.
-Hoy es 5 de junio, se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente, ¿cómo lo afronta un consejero dedicado a esta especialidad?
-La celebración de este día es en sí misma muy importante, sobre todo por la implicación de los gobiernos en concienciar a la población sobre la importancia de cuidar y proteger el medio ambiente. Es un día que sirve para recordarnos a todos que tenemos que promover acciones educativas sobre temas ambientales y la protección del planeta… Para mí, como consejero del área, no es más que un recordatorio de que tenemos que seguir trabajando en todo lo necesario para conseguir el objetivo principal, que es la protección de nuestro entorno, nuestro medio ambiente y tratar de la forma más adecuada a nuestro planeta.
-Se entiende que Naciones Unidas estableció esta celebración allá por 1972 para promover más conciencia de la humanidad de cara a la protección del planeta. Elevando la mirada lejos de Melilla, ¿cree que se ha avanzado en ese sentido?
-Por lo que he podido saber, es evidente que existen avances muy significativos en la concienciación y las acciones relacionadas con las mejoras y cuidados para el medio ambiente en muchos países, sobre todo en los más avanzados. Sin embargo, entiendo que siguen existiendo grandes desafíos por resolver en muchos países del planeta, países que necesitan implantar políticas que permitan la concienciación y educación pública, que necesitan poner sobre la mesa partidas presupuestarias, con la ayuda e intervención de países más pudientes.
-Y en Melilla, ¿también?
-En los últimos dos años hemos llevado a cabo diversas iniciativas que nos permiten avanzar en políticas medioambientales. Por destacar algunas, se han implementado programas para mejorar la recogida y el reciclaje de residuos, promoviendo la separación y la reducción de los desechos. También hemos hecho esfuerzos por implantar y fomentar el uso de las energías renovables y se ha actuado para mantener y aumentar las plantaciones y demás espacios verdes de la ciudad. Seguimos desarrollando campañas de sensibilización y concienciación. Por ser más específico, se ha puesto en marcha un nuevo contrato integral de gestión de residuos, que asegura una mayor estabilidad presupuestaria y mejora el control de la prestación del servicio. Además, incluye indicadores ambientales específicos que permiten evaluar la eficacia en la recogida, el transporte y el tratamiento de los residuos, favoreciendo una mejora continua basada en datos objetivos. Hemos puesto en marcha, de forma completa, el Sistema Colectivo de Responsabilidad Ampliada del Productor (SCRAP), una herramienta esencial en la gestión de residuos diseñada para fomentar la economía circular y minimizar el impacto ambiental. Los sistemas de gestión financiados por los propios productores están plenamente operativos para diferentes tipos de residuos: envases, aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), pilas y aceites usados, entre otros. Estos sistemas asumen el coste de la recogida selectiva, lo que permite liberar recursos municipales y mejorar la eficiencia del servicio público. Hemos incorporado también a nuestro punto limpio una trituradoera específica para residuos de gran tamaño (muebles, enseres, etc.). Esta inversión permite reducir el volumen de los residuos transportados, facilita su clasificación para el reciclaje y contribuye a la disminución de emisiones derivadas del transporte. En esa misma línea se ha completado la instalación de una planta específica para el tratamiento de envases ligeros (plásticos, latas, briks, etc.), que permite mejorar la separación de materiales reciclables y aumentar las tasas de recuperación, lo que representa un avance clave en el cumplimiento de los objetivos de reciclaje a nivel europeo y nacional. Recientemente se ha ampliado parte del punto limpio para la recepción y gestión de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), una mejora que permite ofrecer a la ciudadanía un servicio más accesible, seguro y eficiente, garantizando la correcta clasificación y tratamiento de estos residuos, muchos de ellos con componentes peligrosos, y reforzando la trazabilidad que exige la norma. Además, hay múltiples mejoras en momentos del proceso administrativo de contratación, como la digitalización del ciclo del residuo, un sistema integral de control digital del servicio de recogida que está en fase de licitación. Se instalarán sensores en los contenedores, sistemas de pesaje a bordo de los vehículos y herramientas de análisis de datos. Está en proceso de valoración técnica la incorporación de nuevos equipos de limpieza que utilicen tecnologías más respetuosas con el entorno urbano. En concreto, se contempla la adquisición de barredoras eléctricas, baldeadoras que emplean agua reciclada y vehículos de combustible dual con el fin de reducir las emisiones contaminantes. Está prevista la renovación del parque de contenedores mediante un contrato de renting próximo a iniciarse, y la puesta en marcha de un nuevo contrato para la instalación de 1.200 contenedores inteligentes destinados a las fracciones de orgánica, envases, papel-cartón y vidrio. Tendrá un sistema de apertura mediante tarjeta ciudadana y tecnología de telemedición del nivel de llenado, lo que permitirá adaptar las frecuencias de recogida y fomentar la corresponsabilidad ciudadana .
-Sigamos en Melilla, ¿cuál es ahora mismo la máxima preocupación y ocupación en su departamento?
-Lo más preocupante es el lamentable estado en el cual recibimos, en marzo de 2024, la desalinizadora (IDAM), con los incumplimientos de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) y la Secretaría de Estado del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) que vienen recogidos en el acta de entrega y en dos informes externos independientes. También nos preocupa el retraso de casi tres años que acumula la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir en la instalación de la línea eléctrica necesaria para que los melillenses podamos producir 30.000 metros cúbicos de agua desalada frente a los 20.000 actuales. Por último, y relacionado con el ciclo del agua, necesitamos que finalice la renovación de la red de abastecimiento de la zona norte, que también depende de la Confederación. Actualmente, se encuentra paralizada hace un par de meses. Todas las actuaciones descritas dependen de ese organismo y, por ende, del Ministerio. En el caso de las dos últimas intervenciones, a ambas les queda, en el mejor de los casos, entre un año y medio y dos años para estar terminadas. Nuestra preocupación pasa por la falta de resolución de estos problemas. El Gobierno de la Ciudad y los melillenses, en general, nos sentimos engañados por los dos organismos ya descritos, por las promesas incumplidas reflejadas en el acta de entrega y por la paralización en la red de agua y línea eléctrica para mejorar nuestro ciclo del agua. También nos resulta muy lamentable la falta de respuesta o la incapacidad de la señora Sabrina Moh, delegada del Gobierno, por sus debilidades aptitudinales o por oscuras motivaciones.
-Ha reiterado en varias ocasiones que cuando ustedes llegaron al Gobierno local se encontraron un desastre medioambiental que están intentando solucionar, ¿cree que lo están logrando?
-Por supuesto, todo lo que está en nuestras manos, se está solucionando. Lo que no, es porque está en manos de la delegada y no le debe interesar que se solucione. Cuando llegamos al Gobierno, nos encontramos una Melilla abandonada, desamparada, con una población desencantada, calles sucias, infectadas de cucarachas, ratas... Muchos melillenses abandonaron la ciudad (más de 2.000) porque el desastroso Gobierno anterior no hizo prácticamente nada por los melillenses, solo por unos cuantos amigos. Bueno, sí que hizo. Toda España sabe lo que hizo. Destrozaron arbolado en algunas plazas, llevaron a cabo un ecocidio en la zona protegida de Agudú, hicieron desaparecer casi el 40 por ciento del arbolado y zonas verdes del Parque Lobera. Un desastre.
-El Parque Lobera es ejemplificador en ese sentido. ¿Qué se está haciendo hoy en ese enclave para mejorarlo y cuánto pueden tardar esos trabajos?
-Efectivamente, este parque es uno de los ejemplos de ecocidio socialista y cepemista. El tercer participante ni estaba ni se le esperaba. Era un holograma, aunque también quedará su impronta para el recuerdo y la historia negra de la ciudad. Está previsto que las obras duren 14 meses. Las acciones más significativas comprenden la creación de un nuevo acceso a través de la Plaza de Aviación Española, la recuperación de las Galerías del Foso de San Carlos -para el que se prevé la recuperación de la conexión de los dos tramos de minas accesibles y la iluminación de dichas galerías- y la adecuación del cerramiento exterior con acabados en piedra natural, acordes al entorno, puesto que el parque se encuentra enclavado en la zona protegida del cuarto recinto fortificado del conjunto Histórico-Artístico de Melilla la Vieja. También se ponen en funcionamiento las fuentes y cascadas existentes, incluyendo nuevo equipamiento, y se diseña otra fuente de cortina, la del Torreón de Santa Lucía, ubicada muy próxima al antiguo emplazamiento de este histórico baluarte defensivo. Además, se construirá un edificio de una planta que servirá como caseta de vigilancia para albergar los sistemas de monitorización de las cámaras de seguridad, se levantará un nuevo templete de madera y se proyectará la restauración y adecuación del paisaje vegetal mediante el suministro y plantación de numerosas especies en los jardines.
-Debe ser complicado en una extensión como la de Melilla que compaginen el crecimiento inmobiliario con la preservación de la vegetación o algunas especies. Son los técnicos los que deben tener la última palabra, ¿no?
-Es evidente y racional que la propuesta política deba ir acompañada del asesoramiento técnico. Es más, tengo que felicitarles por ser personas que, muchas veces, no dejan de formarse para dar un mejor servicio. Me gusta resaltar el trabajo que hacen y se lo agradezco cada vez que puedo. No existen problemas reales que impidan el crecimiento de las zonas verdes en la ciudad. Es más, con cada acción inmobiliaria, la ciudad se plantea seguir invirtiendo en nuevas zonas verdes, plantación de arbolado, nuevos jardines o parques, como el periurbano de Cabrerizas o el que se creará en el antigio cuartel de Santiago. También la utilización de diferente mobiliario que permite la creación de jardineras para embellecimiento.
-El problema de la suciedad en las calles. No entro en si aparece una rata y alguien hace una foto generalizando porque puede estar lejos de la realidad, pero hay numerosas quejas sobre que no se limpia lo suficiente, sobre todo en algunos barrios.
-Gracias a Dios vivimos en una democracia. Los melillenses pueden quejarse. Deben hacerlo. Es más, muchas de esas quejas nos sirven para ser conscientes de la falta de atenciones, por parte de la empresa adjudicataria del servicio de limpieza, en determinados puntos negros a los que no se está atendiendo adecuadamente. El problema de esta ciudad es que somos casi 90.000 personas viviendo en 13 kilómetros cuadrados. Tiene una densidad de población extraordinaria. Para colmo, nos conocemos mayoritariamente. Por tanto, la información, positiva y negativa, corre como la pólvora por las redes sociales. Tenemos mucho por hacer, pero defiendo la actividad y los esfuerzos que está realizando la empresa a pesar de la falta de recursos técnicos. Cuando tengamos la maquinaria y herramienta que está por llegar, consigamos el cambio de contenedores y la maquinaria pesada que recibiremos en 2026, podremos dar un impulso exponencial a una mayor limpieza de la ciudad, aunque seguiremos teniendo a los mismos incívicos y pesimistas de siempre, para los que todo está muy mal.
-¿En qué momento está la temida burocracia y autorizaciones administrativas para que la incineradora de mascotas sea realidad?
-Si fuera solo la incineradora de animales… Tenemos pendiente muchas cosas y los recursos son los que son. Parque para mascotas en el Forestal, parque infantil para niños con diversidad funcional, extensión de sombras para la zona centro, intervenciones para mejoras en los barrios (Caracolas, Monte María Cristina, Minas del Rif, Barrio Hebreo, Carretera Vía láctea) o proyectos como el arreglo del muro del paseo marítimo, mejoras en el Parque Hernández y renovación del pavimento y parcelas del cementerio de la Purísima. También las marquesinas para nuestro transporte urbano con una aplicación para el control de horarios, intervenciones en las plantas de tratamiento de las aguas residuales o en la propia desalinizadora…Son muchas más las intervenciones y proyectos que están por venir, pero los procedimientos son largos y complejos.
-En cuanto al reciclaje de residuos, ¿el Gobierno de la ciudad está satisfecho con el comportamiento ciudadano o cree que se puede hacer mucho más?
-Ya estamos haciendo muchas cosas. Despacio, pero con pies firmes. Los programas de sensibilización y concienciación, la cobertura que los medios le dais, también influyen de forma positiva. Cada año aumentan los datos en cuanto al contenedor amarillo y demás residuos del punto limpio. Nos falta incidir más, y así lo vamos a hacer, en concienciar tanto en la separación de vidrio como en cartón y papel.
-Al igual que otras comunidades como Andalucía, Melilla está por debajo del 20 por ciento en la separación de residuos, según Ecologistas en Acción. Seguimos lejos del soñado objetivo del 50%.
-Por lo que me dicen los técnicos de la consejería, vamos a seguir muy lejos de ese 50 por ciento, aunque no tengo las comparativas en porcentajes. Tengo una tabla de datos actualizados hasta 2024. En nuestro caso, aún no tenemos la fracción resto separada de la fracción orgánica. Es una de las próximas tareas pendientes de resolución. Tenemos un nuevo contrato para poder poner en marcha el plan de residuos y poder hacer esa separación.
-Hablemos de las playas ya que prácticamente estamos en verano. ¿Cómo valora los trabajos de los últimos tiempos y las cuatro banderas azules?
-Es un trabajo de todo el año. Es el resultado de muchos contratos y de muchas horas de trabajo de nuestros funcionarios. Eso no se ve, pero detrás hay que preparar todo el mobiliario de playa, módulos, sombrillas, pasarelas, aseos, recursos humanos como limpieza, socorrismo, mantenimiento, servicios terrestres y marítimos, buceadores…, todo esto junto es lo que da como resultado las cuatro ‘banderas azules’. Ahora trabajamos en la recuperación de la arena de playa, sobre todo de Hipódromo y Horcas Coloradas. Exigimos al Gobierno de la nación y a la delegada del Gobierno, como responsable de Costas, que implanten los diques necesarios para que podamos recuperar ambas playas y la de la Alcazaba. De esa forma no necesitaríamos en el futuro regenerar la arena. El Gobierno Imbroda invierte un millón y medio de euros al año en el plan de playas y este año, además, invertimos 400.000 en la reposición de nuevo material y mejoras. Nuestra intención es que los melillenses disfruten de unas instalaciones de calidad, las que nos merecemos.
-Un deseo para lo que queda de año en su departamento.
-Mi deseo es simple, poder ofrecer lo mejor a nuestros conciudadanos: limpieza, agua de calidad, parques y jardines, calles y plazas, playas… y todo ajustado a las necesidades de los ciudadanos, de forma inclusiva y adaptada.
El histórico problema del agua
-Aunque las instalaciones son competencia de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y el Gobierno Central, ¿qué se puede hacer desde la ciudad, como responsable de la gestión del agua, para que algún día se pueda contar con un abastecimiento de agua con suficiente calidad y con menos cortes?
-Según los datos proporcionados por los técnicos y la empresa encargada de la explotación de la desalinizadora, así como del mantenimiento de la red de agua, los cortes e incidencias han disminuido con respecto a años anteriores. Son datos estadísticos significativos. El problema es que han sido tanto los cortes e incidencias, que la disminución no se tiene en cuenta. Lo que queremos todos los melillenses es que se solucionen de una vez para siempre los problemas que llevamos sufriendo desde hace mucho tiempo. Hace 20 años, el agua se cortaba entre las 13.00 y las 15.00 horas, todos los días. Sin embargo, desde hace 17 o 18 años (Gobierno de Imbroda), el agua se corta, normalmente, a las 00.00 horas. Además, hemos pasado del agua de pozo al agua mezclada con la tratada en la planta desalinizadora, lo que hace que esta sea de mejor calidad que la anterior. El problema es que sigue sin ser la más adecuada.
No me quiero repetir, pero no tengo más remedio que volver a la solución, que pasa por las tres cuestiones que se encuentra en manos del Ministerio y la Confederación:
* Reparación y adecuación de la planta desalinizadora de agua de mar. En este sentido, nos sentimos engañados por el estado lamentable en el que nos la han entregado para su explotación y mantenimiento.
* Continuar y finalizar el 50 por ciento de la red de agua, competencia de la Confederación, una actuación parada desde hace meses.
* Comenzar con la línea eléctrica necesaria para que funcionen, simultáneamente, los cuatro módulos de la desalinizadora y nos proporcione casi 32.000 metros cúbicos de agua potable al día. Llevan casi tres años de retraso.
Cuando estas tres cuestiones estén solucionadas, comenzaremos a notar las diferencias, tanto en la calidad como en la cantidad de agua potable. Al parecer, nos están poniendo palos en las ruedas para que no dispongamos de este recurso tal y como nos merecemos.
-¿Por qué es tan difícil que los partidos políticos, hablo en general, se pongan de acuerdo en temas que atañen de manera crucial a la ciudadanía?, ¿no cree que el hecho de estar más pendientes de sus guerras les separa de la población?
-Lo voy a explicar con dos dichos populares: “dos no discuten si uno no quiere” o bien “pon la otra mejilla”. Puedo decir que estas expresiones, aunque diferentes en su origen y significado, comparten una idea, que es la importancia de la respuesta al conflicto y la influencia de la actitud de cada individuo en el desarrollo de las situaciones. Estos dos dichos populares son un clásico en las relaciones humanas. Los partidos políticos son un reflejo de la condición humana, son parte de nuestra condición. Si aplicáramos estos conocidos dichos populares, ¿cómo quedaría el que no defiende sus derechos o sus razones?
Los ciudadanos no son estúpidos. Saben que la política es parte de la sociedad, de la vida de los pueblos y sus ciudadanos. Saben y tienen criterio para tomar decisiones sobre quién o quiénes quieren que les representen. Después, están los ultras, aquellos que les da igual lo que se diga o lo que hagan. De estos tenemos grandes ejemplos que, como auténticos sectarios, defienden lo indefendible. La democracia lo permite todo, sólo nos sirve el criterio de los más inteligentes, estos últimos son los que definitivamente saben si los gobernantes actúan de forma adecuada o no. En caso contrario, deciden su nuevo voto.
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