El diputado de CpM, Emilio Guerra. Foto: cedida
Coalición por Melilla (CpM) ha advertido de que la ciudad autónoma no está experimentando una recuperación real de su tejido de trabajadores por cuenta propia, sino más bien un estancamiento con tendencia a la regresión. Mientras tanto, el Ejecutivo local mantiene un discurso optimista que, según los datos, no se corresponde ni con la evolución del colectivo autónomo, ni con el consumo, ni con la disminución de la población activa.
El presidente de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), Lorenzo Amor, visitó Melilla el martes 10 de marzo y situó a la ciudad con un total de 4.284 autónomos. Durante su visita, Amor reconoció que el entorno actual está marcado por un clima de incertidumbre, costes crecientes, mayores trabas administrativas y obstáculos específicos para los pequeños negocios, en especial los de menor tamaño.
CpM ha señalado que la pérdida de empleo en las microempresas de entre uno y dos trabajadores es especialmente preocupante en Melilla, donde la economía local se apoya en gran medida en el microcomercio. En este contexto, cualquier agravamiento de la situación tendría un impacto social todavía más severo sobre las familias más vulnerables, según explicaron fuentes del partido.
El partido de oposición incide en que estos datos contrastan de manera evidente con el relato que el Gobierno del Partido Popular ha venido construyendo desde su llegada al poder en 2023. Las cifras son claras: Melilla retrocede. Cuando el PP asumió la administración de la ciudad autónoma, existían 4.326 autónomos, según la Seguridad Social. Actualmente, la cifra ha descendido a 4.284, lo que supone 42 autónomos menos desde la toma de posesión de Juan José Imbroda.
CpM subraya que esta no es una variación aislada ni un dato puntual, sino que refleja una tendencia persistente al estancamiento y a una ligera caída que se consolida año tras año. Este fenómeno es especialmente crítico en Melilla, donde el pequeño comercio no es un actor secundario, sino una pieza fundamental tanto de la economía local como de la cohesión social del comercio urbano.
El problema no se limita al sector autónomo. Durante 2025, la ciudad ha registrado una disminución de 3.300 personas en la población activa, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística. Esto significa que, pese al crecimiento demográfico, hay miles de melillenses que han dejado de buscar empleo al perder la esperanza de encontrarlo. Los expertos denominan este fenómeno como “efecto desánimo”. La diferencia entre la población y la capacidad real de incorporación al mercado laboral evidencia, según CpM, un fracaso en las políticas económicas locales.
Además, la economía de los hogares tampoco respalda el discurso oficial. El gasto medio por persona en consumo alcanza en Melilla los 8.586 euros, frente a los 13.626 euros de media nacional, lo que sitúa a la ciudad un 37% por debajo del promedio estatal. Este indicador refleja que las familias melillenses no perciben la supuesta mejoría económica que el Gobierno local promueve en sus comunicados.
CpM ha señalado que las principales dificultades que enfrentan los autónomos incluyen el aumento de los costes, la presión fiscal, las trabas administrativas y el deterioro del pequeño negocio, factores que contribuyen a la pérdida de empleo. La formación de políticas orientadas a aliviar los costes, facilitar la liquidez y promover la actividad económica es esencial, pero, según el partido, también debe garantizarse la protección social, equiparable a la de los trabajadores asalariados.
El diputado Emilio Guerra ha instado al consejero de Economía a ofrecer explicaciones sobre la situación real del mercado laboral melillense y del tejido autónomo. Asimismo, ha reclamado la difusión íntegra del informe encargado a la Universidad de Granada sobre el sector del juego online, cuya información considera fundamental para una evaluación completa del panorama económico local.
CpM advierte que, de no corregirse esta situación, la tendencia al estancamiento podría generar efectos sociales y económicos aún más negativos, afectando especialmente a los sectores más vulnerables de la población y debilitando la base del pequeño comercio urbano, pilar de la economía melillense.
La formación política concluye que los datos actuales muestran una ciudad que no está recuperando su dinamismo económico, sino que retrocede lentamente, mientras el Gobierno local mantiene un relato que no se ajusta a la realidad de autónomos, consumo y empleo. La alarma lanzada por CpM apunta a la necesidad de políticas más efectivas y transparentes que impulsen la recuperación real del tejido productivo local y protejan a quienes sostienen la economía de Melilla día a día.
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