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Corea, un barrio en segunda línea de playa y con suficientes servicios

Vecinos y comerciantes de Las Minas del Rif relatan a El Faro que la zona es segura y tiene una localización privilegiada, aunque critican que hay un "abandono total" de los alrededores

La urbanización Minas el Rif está ubicada en la zona del barrio de Corea. Está situada en segunda línea de playa y se compone de casi una decena de edificios amarillos con el mismo diseño, organizados en forma de cuadrado.

Presentación es dueña de la tienda El Colmao y cuenta que antes había un patio central y una fila de pisos bajos a ambos lados. “Eran gente de la mar y le pusieron Corea porque se construyeron en la época de la guerra entre Corea del Norte y Corea del Sur, y como los vecinos se peleaban mucho entre ellos y en el barrio hacían guerrillas, entonces decían: ¡ya están peleados, como en Corea!”.

Ella solía ir al barrio en las fiestas del Carmen y su familia tenía muchos amigos en la zona. “Mi padre estuvo de marinero pero nunca vivimos aquí. Lo que me gusta del barrio es que son gente muy llana y sencilla, y que está situado en un sitio que te pilla cerca todo”.

Son las cuatro y media de la tarde y Mari Carmen arregla las plantas de una floristería situada próxima a las Minas del Rif, en donde trabaja. Para ella, la urbanización “es una zona buenísima". "Yo la verdad que no he tenido quejas con nadie y los vecinos son estupendos”, relata.

David, un vecino de los bloques de Corea, vivía antes en el Tiro Nacional y explica a El Faro que ha congeniado muy bien con los vecinos desde que llegó, hace un año. “Lo que más me gusta es el sitio, porque tiene muchos supermercados cerca, bancos, farmacia y dentro de poco un nuevo hospital, si Dios quiere. Para mí es uno de los mejores sitios de Melilla”.

Es cierto que el mantenimiento de los bloques va a costa de los propietarios. Sin embargo, este vecino critica que las calles están descuidadas, mientras señala un remolque con escombros de obra. “Yo he hablado con los señores de la limpieza y da vergüenza, pero no por ellos, sino por parte de los vecinos”.

Asimismo, expresa que también hace falta que la ciudad autónoma vaya e invierta en los edificios, porque todavía no son “nuestros”, dice David.

Este ciudadano afirma que está colaborando con la presidencia de su bloque para solucionar los deterioros de la comunidad y que han solicitado una subvención para el arreglo de los tabiques por el peligro de que haya terremotos. No obstante, dice que además de las instituciones, los vecinos deben pagar la comunidad para que se lleven a cabo los arreglos.

Abderramán juega al dominó con varios vecinos en el Club de la Amistad, un centro cultural y recreativo de pensionistas y jubilados de las Minas del Rif. Argumenta que hay zonas que están “totalmente abandonadas” y que, en barriadas donde viven gente más pudiente, cualquier queja sobre el mobiliario urbano se soluciona. “Aquí abren una zanja de obra y se tira meses y meses”, según este vecino.

“El problema que tenemos solo es el abandono total. Aquí sabemos de qué pie cojea cada uno, nos respetamos, nos conocemos todos y no hay problema. Hubo un tiempo en el que tenía mala fama por su inseguridad, no te voy a decir que no, pero ahora nada de eso. Puedes ir tranquilo que aquí nadie te hace nada. Hay seguridad total”, concluye Abderramán.

Nordin trabaja en la limpieza y expresa que la urbanización de Las Minas necesita más cuidado y mantenimiento. “Antes, no sé si eran los martes o los jueves, por lo menos venían una vez a la semana y metían la regadera y limpiaban a fondo, y ahora ni aparecen. Pero los barrenderos sí están a diario”, dice este vecino.

“Las tonterías de antes de los robos ya se acabaron. Ahora los vecinos nos juntamos en la plazoleta y hay muy buen ambiente entre nosotros. Los niños pueden jugar sin problema porque no hay coches, y por ejemplo, en verano, es muy bonita la convivencia porque estamos todos juntos”, comenta este vecino.

Pepi, vecina de la zona pero que no reside en Las Minas, relata que los pisos se ven muy viejos y supone “que es porque la gente no tiene mucho dinero". "Yo soy de los pisos rosas y los arreglamos hace poco”, cuenta.

Mimón, quien pasea por los soportales y afirma vivir cerca, dice que "lo mejor del barrio es la tranquilidad", aunque haya quienes digan lo contrario. Añade que hace falta trabajo y que siempre es bueno que mejore el barrio.

La mayoría de los entrevistados coincide en que la zona está situada en un punto de la ciudad privilegiado por la cercanía al mar y a servicios básicos. Sin embargo, piden más atención a las instituciones para que solucionen los deterioros de los edificios y adapten el mobiliario urbano a las necesidades de la zona.

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