El senador de Compromís, Carles Mulet, ha denunciado que la asistencia religiosa de los centros sanitarios de Melilla y de Ceuta discrimina a la población mayoritaria en ambas ciudades autónomas, que no es católica.
Así lo ha asegurado Mulet después de que el Gobierno de España repondiera a su interés por conocer la plantilla de personal destinado a la asistencia religiosa y de qué religión son, ya que ambas ciudades no tienen esta materia transferida, sino que dependen del Ministerio de Sanidad.
En concreto, el Gobierno le ha informado que el centro sanitario de Melilla consta en su plantilla con un capellán a tiempo completo y otro a media jornada, cuyos salarios son de 14.329,00 y 7.251,58 euros anuales, respectivamente. Además, ambos son de religión católica.
En tanto, en el centro sanitario de Ceuta está emplantillado solo un capellán, que cobra 10.710 euros anuales y también es católico.
En ese sentido, desde Compromís recuerdan que, según los datos del Centro de Investigaciones Sociológicas de 2019 sobre el sentimiento religioso, en Melilla, el 49% de la población es musulmana, un 33% católica no practicante y un 6%, católica practicante. Por ende, el servicio asistido por la sanidad pública estaría supuestamente destinado solo al último segmento.
Asimismo, un estudio demográfico de la población musulmana, publicado por la Unión de Comunidades Islámicas de España, calcula que el 43% de la población de Ceuta sería musulmana.
De acuerdo con Mulet, estos datos vuelven a demostrar que la aconfesionalidad del Estado "simplemente aparece en la Constitución, pero no se cumple".
Mientras el Ministerio de Defensa gasta cuatro millones de euros al año en capellanes católicos; el de Sanidad, en las dos ciudades que están bajo su competencia, paga el salario de profesionales religiosos, pero "no de la religión mayoritaria de la población, sino de la segunda", ha criticado.
El senador ha señalado además que, según las cifras del Ministerio de Educación del curso 2019-2020, el 58,9% del alumnado de Primaria de Ceuta escogió la religión islámica, frente al 31%, que optó por la católica. Al mismo tiempo, en Melilla el 62% correspondió a la islámica y el 14,9%, a la católica.
En palabras del portavoz valencianista, "cuesta mucho aceptar y justificar este tipo de comportamientos que arrastramos desde el nacionalcatolicismo".
En teoría, "estamos en un estado aconfesional, donde el sentimiento religioso corresponde al ámbito personal", por lo que "no tiene sentido" que haya capellanes católicos "sufragados con dinero público en ejércitos o centros religiosos", ha sentenciado.
Otro tema, a tenor con Mulet, sería destinar salas para el culto y que cada confesión se hiciese cargo de su mantenimiento.
Pero, en ciudades españolas, donde los supuestos beneficiados de la creencia católica son una minoría, "se discrimina a la mayoría de la población que profesa otra religión, que también paga con sus impuestos estos salarios", ha concluido.
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