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Un comienzo agridulce

Lejos de estar ilusionados, los profesores del Conservatorio de Música de Melilla tienen muchas quejas del nuevo edificio

Este martes al fin comienzan las clases en el Conservatorio Profesional de Música de Melilla. Su alumnado y profesorado cuentan ya con instalaciones propias en el Nuevo Mercado Central.

A partir de las 16:00, los estudiantes del centro ya se encontraban en clase para afrontar el nuevo curso escolar con un edificio y aulas propias. Aunque los profesores ya estuvieron trabajando en el centro desde hace ya unos días para organizar los horarios, revisar la programación y hacer todo el trabajo previo propio del claustro para que todo esté a punto para dar clase a sus alumnos.

El factor de poder contar con un espacio propio para poder impartir sus clases de música después de cuatro años en otros centros educativos de la ciudad es un hecho que muchos profesores tildan de positivo.

Sin embargo no todo es positivo, ya que la mayoría del profesorado tiene quejas acerca de las instalaciones y el acabado de las mismas. Por un lado, señalan el problema de espacio, ya que dicen que faltarían más aulas, aunque la dirección se ha encargado de coordinar todo de la mejor forma posible, explica una profesora.

Ella cuenta con un alumnado de 20 personas, a quienes da clase una hora a la semana. Pero este año será profesora acompañante y tendrá que apoyar a 50 alumnos de otras especialidades además de los suyos propios. Cree que haría falta otra media vacante, aunque aún no se ha planteado desde la dirección.

Respecto al instrumental del departamento de piano, faltaría afinarlos y acondicionarlos, ya que llegaron antes al centro, y al estar sin usarse se ha deteriorado un poco. Aunque la docente comenta que están a la espera de que venga un especialista para ayudar a reacondicionar los pianos.

Hay otros docentes que se quejan del mobiliario, aseveran que es de hace más de treinta años; y la falta de enchufes en las aulas también es una carencia que dificulta la enseñanza en el centro ya que no se pueden conectar ordenadores, ni pianos ni otros aparatos electrónicos. La red Wi-Fi tampoco llega a los últimos pisos.

Otro problema que destacan varios profesores es la falta de insonorización de las aulas: no está al cien por cien. Ahora el curso está arrancando, pero los docentes señalan que cuando comiencen las clases de percusión, va a ser uno de los grandes problemas. Sobre todo para las aulas que se encuentre bajo la de percusión, que se encuentra en el tercer piso.

Asimismo, el salón de actos es compartido con el resto de enseñanzas del nuevo edificio, un espacio “muy chulo” comentaba un profesor, aunque indicó que ahí no cabe toda la Banda de Música.

Algunos a pesar del desencanto que les ha producido ver todas esas carencias del nuevo edificio, esperan que todos esos problemas se vayan solventando poco a poco.

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