Cientos de melillenses se han acercado este miércoles hasta la playa de Los Cárabos para asistir a dos de las exhibiciones militares que se han organizado para celebrar el Día de Melilla, en el que se conmemoran los 528 años de la españolidad de la ciudad.
A las once y media de la mañana ha comenzado el espectáculo con una exposición de capacidades por parte de las unidades de la comandancia de Melilla. Entre ellas participaron el pelotón de zapadores, infantería, la 3º compañía del Cabo de Alhucemas 152, la compañía de mar y el grupo de regulares Nº52.
El ejercicio, desarrollado con un alto grado de realismo, ha puesto de manifiesto la preparación, la coordinación y la versatilidad de las fuerzas desplegadas.
La maniobra ha comenzado con la entrada de vehículos de alta movilidad táctica, equipados con ametralladoras de calibre 12,70, cuya misión principal era asegurar la zona. Posteriormente, el protagonismo ha recaído en el pelotón de zapadores, encargado de abrir brecha en los obstáculos del terreno. Para ello, además de portar armamento individual, desplegaron equipos especializados como detectores de metales y la manguera ligera explosiva.
Un momento destacado ha sido la intervención de Zombie, un perro detector de explosivos guiado por un cabo primero de la Policía Militar. El perro ha localizado una amenaza potencial y la ha señalado con precisión, demostrando la importancia de la unidad cinológica en operaciones de seguridad y desminado. Tras este paso inicial, los zapadores han procedido a instalar la manguera explosiva inerte, que en un contexto real permite despejar franjas de hasta 60 metros para el avance seguro de tropas y vehículos.
La operación ha contado también con el apoyo aéreo de un helicóptero NH-90, encargado de la vigilancia y la cobertura. Simultáneamente, buceadores del pelotón de navegación del RIN-8 han desplegado candelas flotantes para generar una cortina de humo que protegiera a las unidades. Una vez abierta la brecha, se ha señalado la zona con botes de humo verde para guiar a la infantería.
Las fuerzas de apoyo llegaron a la orilla a bordo de embarcaciones tácticas como la Vanguard y la Zodiac 1000 Pro FC-40, transportando los pesados morteros de 81 milímetros. Bajo la cobertura del humo, los regulares avanzaron, aseguraron la posición y protegieron el despliegue de artillería. La consolidación de la playa ha culminado con la instalación de morteros, cuya potencia de fuego permite neutralizar objetivos a varios kilómetros de distancia.
Durante el ejercicio, un dron del Batallón de Zapadores detectó a un enemigo simulado, rápidamente neutralizado por el equipo de tiradores del Tábor de Regulares. Tras asegurar la zona, se ha iniciado el repliegue escalonado de todas las unidades, demostrando disciplina y coordinación táctica.
La actuación ha finalizado con el parte al comandante general de Melilla y un reconocimiento público al esfuerzo y dedicación de los participantes. “No queda otra sino que felicitar a los participantes en el ejercicio por su esfuerzo, su trabajo y su dedicación. Brinden un fuerte aplauso a los participantes en el ejercicio. No olviden que los componentes de las unidades de la comandancia de Melilla no son sino vecinos de la ciudad autónoma de Melilla”, ha declarado el capitán.
Tras esta demostración venía la segunda actuación del día y uno de los momentos más esperados por los melillenses. La tradicional exhibición por parte de la Patrulla Acrobática de Paracaidismo del Ejército del Aire y del Espacio, más conocida como la PAPEA, cuya sede se encuentra en la base aérea de Alcantarilla, en Murcia.
Lamentablemente las condiciones meteorológicas han impedido efectuar el lanzamiento paracaidista que estaba previsto, ya que no se disponía del techo de nubes mínimo que se requiere por seguridad. Son necesarios al menos 2.400 pies de altura para garantizar que los paracaídas de reserva se puedan activar en caso de sufrir una emergencia en el paracaídas principal y en ese momento se encontraba por debajo de 2.010.
El capitán José Luis Lomas, jefe de la PAPEA, ha explicado las razones técnicas que han obligado a suspender el salto. “Por debajo de esa altura no hay margen para activar el paracaídas de reserva en caso de emergencia”, señaló. Lomas, que participa en esta exhibición desde 2014, ha lamentado la situación, aunque ha subrayado que “los procedimientos están para cumplirse” y que la prioridad siempre es la seguridad.
La unidad tenía previsto realizar dos pasadas con cinco paracaidistas, portando la bandera de España y la de Melilla, con una maniobra final denominada “el espejo”. Además, este año la PAPEA iba a debutar en la ciudad con un helicóptero NH90, lo que aumentaba la expectación. Pese a la insistencia de la tripulación, que intentó varias pasadas en busca de un claro, finalmente no se alcanzó la altura necesaria para efectuar el salto. “Nos duele mucho no poder hacerlo, pero agradecemos la paciencia y el cariño del público”, ha añadido el capitán.
Sin embargo la tripulación se ha acercado con el helicóptero lo máximo posible a la playa para saludar a los melillenses.
La PAPEA, además de sus exhibiciones en actos oficiales, mantiene una intensa agenda deportiva. Conforma la Selección Nacional de Paracaidismo, representando a España en campeonatos internacionales. En los próximos meses participará en competiciones en Sevilla, Qatar y Madrid. Además, el 12 de octubre estará presente en el desfile de la Fiesta Nacional.
El presidente de la Ciudad, Juan José Imbroda, ha hecho entrega a Francisco Vico, miembro de la Patrulla Acrobática de Paracaidismo del Ejército del Aire y del Espacio, de un recuerdo de Melilla con motivo de su próximo paso a la situación de reserva.
Con cerca de 12.400 saltos, Vico tenía previsto realizar su última exhibición en Melilla, pero las nubes bajas han impedido el programa previsto por esta unidad de élite del Ejército.
Además, los pilotos del helicóptero NH90 del ejército del aire, le han hecho también al presidente entrega de una metopa y el parche de la unidad.
Aun con esta ausencia, el público ha podido disfrutar de una completa demostración táctica a cargo de distintas unidades. El teniente coronel Bohórquez ha destacado la labor del Regimiento de Ingenieros, que ha mostrado su capacidad de reconocimiento de obstáculos y apertura de brechas, así como la coordinación con el Grupo de Regulares, encargado de asegurar el objetivo. “Se ha buscado la virtuosidad para que el público pudiera disfrutarlo. Y ese calor, esos aplausos finales, son lo que eleva el espíritu militar”, ha apuntado.
El acto ha terminado con un fuerte grito del capitán lomas: “¡Viva Melilla y viva España!”. El público ha respondido con un fuerte aplauso reconociendo el esfuerzo y compromiso de sus Fuerzas Armadas, ejemplo de profesionalidad y cercanía con la ciudadanía.
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