Cultura y Tradiciones

Castañas asadas: El perfume de las calles de Melilla de esta temporada

Cada vez se instalan menos puestos por las distintas zonas de la ciudad

Una vez cae el verano comienza la temporada de las castañas. En Melilla por desgracia cada vez hay menos puestos de venta ambulante. Se colocan, sobre todo, en el centro y en el Barrio del Real. El olor y el humo que liberan te transportan a un ambiente de película.

Melilla cuenta con varios puestos donde se puede degustar un fruto asado al carbón al precio medio de seis por un euro. Los puestos de castañas son parte del decorado navideño de la ciudad y son muchos los melillenses que hacen cola para conseguir este tentempié.

Hassan, un castañero del centro, explica cuál es la técnica para hacerlas: "Las castañas tienen marca. Para mí, las más buenas son las de Galicia. Tardan en hacerse entre 5 o 6 minutos, depende del fuego. Hacerlas es muy fácil. Se enciende el carbón, se espera a que tenga la intensidad justa, se meten las castañas en la olla, se les echa sal y se tapan. Luego se van moviendo para que no se peguen".

Hassan empezó en este oficio en 1990 ayudando a su vecino a hacer castañas. Tenían el puesto en la Calle General Margallo. "Vendíamos 12 castañas por 100 pesetas" recuerda el melillense.

El precio de las castañas ha subido como muchos otros alimentos. Esto, acompañado del buen tiempo, podría afectar a las ventas. Sin embargo, el castañero expresa con orgullo que "gracias a Dios mis clientes vuelven todos los días". "Yo siempre tengo cola".

Para vender castañas en las calles hace falta una licencia. El permiso que se le otorga a los vendedores empieza el 1 de octubre hasta el 31 de enero.

Historia de la castaña

Las castañas son un alimento humilde pero del que se puede sacar un gran provecho: magnesio y potasio, vitamina C y ácido fólico. Además, son ricas en fibra, con un 50% de agua y tienen muy poco valor calórico. Asimismo, tienen mil aplicaciones en la cocina salada y dulce. En España se comen desde hace siglos y en el pasado se usaba la harina de castañas para hacer pan, al que llamaban "el pan de los pobres".

El origen de la castaña ha sido confuso durante mucho tiempo. Antes se pensaba que su origen provenía de Oriente y que fue introducida en Europa por los romanos. Sin embargo, nuevos estudios certifican que para esos tiempos ya había castaños en Europa. Incluso se han encontrado carbón de castaño muy anterior a la conquista romana.

Hasta que la temporada de otoño/invierno acaba es habitual ver puestos de castañas en la calle de nuestras ciudades. Esta es una costumbre también europea. En el norte de Europa acompañan las castañas asadas con vino caliente al que le añaden azúcar, clavos, especias y rodajas de cítricos.

 

 

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