Durante la mañana del martes, el tiempo dio un respiro en Melilla, animando a muchas familias a salir a la calle y acercarse al Parque Hernández, convertido en uno de los principales focos de actividad navideña para los más pequeños. Allí, en pleno corazón de la ciudad, la infancia es protagonista gracias a las múltiples actividades que ofrece este entorno natural. Entre ellas, se encuentra el Programa de Educación Vial en Navidad, una iniciativa organizada por la Ciudad Autónoma de Melilla a través de la Consejería de Seguridad Ciudadana y su Dirección General, con la colaboración de La Casa del Detalle.
Los espacios de juego se llenan de movimiento, aprendizaje y muchas risas, siempre que el tiempo lo permita, pues muchas familias aprovechan las vacaciones para disfrutar de estas actividades. Los cars eléctricos son, sin duda, una de las grandes atracciones. Los niños acceden en grupos reducidos, reciben una pequeña explicación previa, se colocan el cinturón y aprenden el funcionamiento básico de estos vehículos adaptados. Como si de un pequeño coche automático se tratase, deben utilizar una palanca para avanzar, acelerar con el pie derecho y frenar con el izquierdo mientras recorren el circuito dispuesto entre neumáticos que dan forma al recorrido circular.
Todo está pensado para que, además de divertirse, adquieran nociones básicas sobre seguridad vial. No se trata de competir, sino de circular con precaución, respetar el espacio del otro y aprender a controlar el vehículo, evitando la colisión y desarrollando habilidades de conducción. Las tandas duran entre cuatro y cinco minutos, y los monitores, siempre atentos, recalcan antes de cada ronda que evitar los choques forma parte del juego responsable. “Lo principal es que se diviertan, pero también que aprendan a frenar, a manejarse en un espacio compartido y a tomar conciencia de cómo se debe circular con seguridad”, explica Yusef, coordinador de la actividad.
La dinámica se repite a lo largo de toda la jornada, en dos tramos horarios: por la mañana, de 12:00 a 14:00, y por la tarde, de 17:00 a 20:30. La actividad estará disponible hasta el 4 de enero de 2026, y su éxito entre el público infantil se nota, pues muchos niños repiten, otros esperan su turno con paciencia, y algunos incluso ya habían probado la experiencia en las propuestas que realizan en el parque de educación vial o en sus propios entornos familiares. Desde la organización aseguran que es una de las casetas más demandadas del parque.
Muchos pequeños coinciden en que lo que más les gusta es acelerar, manejar el volante y sentir que tienen el control del vehículo. Algunos destacan que lo más emocionante es pisar los pedales y tomar las curvas sin chocar, mientras que otros disfrutan del hecho de conducir como si fuesen adultos.
Entre lo más sencillo, los niños identifican rápidamente el uso del acelerador y el movimiento hacia adelante, ya que la palanca de conducción es intuitiva. Sin embargo, también reconocen ciertos retos. Lo más complicado, en general, es esquivar a los compañeros en determinadas zonas del recorrido, especialmente cuando varios coches coinciden al mismo tiempo o colisionan entre ellos. Un hecho que lleva a que, en ocasiones, la parte delantera de un coche se eleve por la trasera del otro, teniendo que intervenir los monitores directamente para separarlos y que continúe la aventura. Algunos niños también mencionan que, si bien entienden bien las instrucciones, al principio cuesta un poco recordar qué pedal es el freno. Aun así, todos coinciden en que los monitores están pendientes y ayudan cuando hace falta.
Además de los cars, los pequeños mencionan con entusiasmo otras actividades que completan la oferta navideña del parque, como los trampolines o la pista de patinaje. Para muchos, es una oportunidad perfecta para compartir el tiempo libre en familia o con amigos, al aire libre y en un entorno preparado para ellos.
Muy cerca del circuito de conducción, otra propuesta despierta el interés y la adrenalina de los más intrépidos: el juego de pistolas láser, una actividad donde estrategia, trabajo en equipo y puntería se combinan en un entorno seguro y muy divertido.
Esta actividad se desarrolla en un espacio decorado con estructuras y obstáculos que permiten a los niños esconderse, moverse y diseñar sus propias tácticas. El juego divide a los participantes en dos equipos, identificados por colores, naranja y amarillo, y con un máximo de siete participantes por ronda: un equipo formado por cuatro personas y otro por tres. Cada jugador se coloca en el pecho un dispositivo que lleva tres luces: verde, roja y azul, que representan las tres “vidas” con las que se inicia cada partida.
Cuando el juego comienza, las luces se activan y cada participante intenta apuntar con su pistola láser a los sensores del equipo contrario. Cada vez que un disparo impacta correctamente, una de las luces del oponente se apaga. El objetivo es eliminar las vidas del equipo rival antes de que acaben con las tuyas. La ambientación lumínica crea una atmósfera envolvente que transforma el juego en una auténtica aventura.
La dinámica es rápida, intensa y completamente segura. Al no haber proyectiles físicos ni contacto directo, se convierte en una opción perfecta para que los niños desarrollen habilidades como la orientación, la coordinación, el trabajo en grupo y la toma de decisiones en equipo. Los monitores controlan el desarrollo de cada ronda, supervisan y garantizan que todos respeten las normas del juego.
Durante la tarde, pese a que la lluvia volvió a cubrir la ciudad y redujo la presencia de público en el exterior, algunas familias aprovecharon las carpas instaladas en el parque para resguardarse y seguir disfrutando de las actividades bajo techo. Las pistolas láser mantuvieron su funcionamiento, adaptándose a las condiciones meteorológicas sin interrumpir la diversión de los más pequeños.
Desde La Casa del Detalle destacan que el objetivo del programa vial es ofrecer un espacio de entretenimiento navideño donde también haya contenido educativo, especialmente dirigido a la infancia. Yusef, coordinador del equipo, explica que estas experiencias “permiten que los niños aprendan sin darse cuenta. Se lo pasan bien, pero además están entendiendo lo que significa conducir con responsabilidad”. Así, entre una programación variada y entretenida, el Parque Hernández, una vez más, y siempre que el tiempo lo permita, se consolida como un espacio de referencia durante las vacaciones escolares de Navidad.
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