Un vecino alertó ayer a los Bomberos de que la fachada de la casa de al lado estaba a punto de caerse. Se trataba del número tres de la calle Sargento Luna, una vivienda abandonada. Al ver a los Bomberos, todo el vecindario salió a la calle. Estos profesionales, durante unos minutos, se convirtieron en ‘obreros de la construcción’. La grieta de la fachada de la casa iba de lado a lado. Nada más acercar la escalera del coche de bomberos, la pared cedió y cayó en la parte interior de la casa. Uno de los bomberos, a martillazos, retiró el resto de ladrillos que quedaron sueltos.
Gracias a la llamada del vecino y a la rápida intervención de los Bomberos no hay que lamentar que esta pared se haya caído encima de algún ciudadano, pues cualquier golpe de viento o la lluvia podrían haberla tirado sobre la acera.
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