El encuentro arranca con la participación de 8 grupos -Carmañola, Engene, GM Crew, Los Carambolas, Caos Remix, Los de la Movida, Los Arriados y Nottingham-. Esta mañana todos, excepto los integrantes del grupo Los de la Movida, se reunían para la prueba inicial del día con carácter acuático. Las primeras sombrillas y carpas se abrían cuando llegaban jóvenes vestidos con camisetas de colores rojas, diferentes tonos de azules y verdes, rosas, amarillas y blancas. Estas últimas están reservadas para los monitores que acompañan y guían las actividades.
Los concursantes, empiezan a situarse en grupos asimilando la prueba que tenían por delante. En el agua, un carril de boyas amarillas paralelo al dique de la playa de la Hípica que limita con Marruecos. Al fondo, dos boyas de gran tamaño; una roja y otra amarilla. En los laterales de ambos lados se divisan monitores y colaboradores de Travel Kayak Melilla que acompañan la organización de este reto. En la arena, unas banderas blancas con un logo que describe el perfil de los concursantes: Juventud. Una mesa blanca desplegable con un cronómetro encima y unos altavoces que ayudan a ambientar la actividad y sirven como amplificador para las explicaciones e indicaciones que los organizadores tratan de comunicar. Frente a ello, cuatro kayaks; dos dobles y dos individuales, situados entre conos rojos los cuales contribuyen a especificar el espacio de salida y llegada de la prueba. Una vez reunidos, algunos de los concursantes se acercan a probar el agua y predecir su temperatura. Se escuchan las primeras risas de la mañana y los comentarios grupales de análisis de lo que iba suceder durante su aventura.
Mario, monitor responsable de la actividad, explica el reto en el que participarán 6 jóvenes por cada equipo. Se trata de arrastrar la embarcación desde la arena al mar, llegar a una de las boyas situadas al final del recorrido, rodearla y regresar remando. Una vez la embarcación llega a la orilla hay que disponerla de nuevo en su lugar fuera del agua y, entonces sí, se puede ir a ayudar a los compañeros que siguen en el mar. La norma implica activar un cronómetro antes de echarse al mar y pararlo cuando el último de los concursantes haya llegado a la orilla y situado el kayak en su lugar de origen. Manuel Soria, presidente de Travel Kayak Melilla es uno de los cinco colaboradores especializados en este deporte que han participado en el encuentro.
Durante el inicio, Manuel explicaba algunas técnicas necesarias para afrontar el reto y ayudar a los participantes a organizarse en las embarcaciones. No todos los concursantes se habían subido nunca a este tipo de botes, por lo que Soria recomendaba colocarse en función de la experiencia, situándose en los kayaks dobles aquellos que tuviesen más práctica, junto a los que menos. Siendo el primero el que lleva el ritmo, denominado “el motor” y el situándose en la parte de atrás el que concentre mayor experiencia en el manejo de la embarcación, es decir, “el timón”. En los kayaks individuales, aconsejaba que se situasen los participantes con un conocimiento medio. Y es que, todo tiene su técnica. El manejo de las palas, la coordinación, la comunicación y los nervios juegan un papel fundamental en el desarrollo de la prueba. La teoría es una cosa, pero en la práctica, la navegación no ha sido del todo fructífera para algunos de los aventurados habían podido predecir generando, sobre todo, muchas risas entre compañeros y algún que otro sobreesfuerzo.
El tono general de la actividad es de alegría, colaboración y organización entre los concursantes, con cierto nerviosismo por ver cómo el resto de compañeros iban desenvolviéndose en la prueba, apostando por sus propias estrategias y tratando de evitar pequeños errores de los grupos que iban adentrándose en el mar. Los primeros en activar el cronómetro, el grupo Carmañola, no ha contado con esa ventaja, pero se han predispuesto directamente a afrontar el reto. Un grupo tras otro iban situándose en la línea para voltear la boya y parar el minutero que marcaría el tiempo de la actividad de cada equipo. Para otros como el equipo amarillo Caos REMIX, han tenido tiempo para reconcer trucos del resto de participantes y sacar aprendizajes. No todas las participantes se habían subido con anterioridad a un Kayak, aunque la experiencia aquí no es del todo garante de éxito. Como aseguran desde el de Los Arriados, “hemos visto a gente que también estaban preparados y han hecho cosas raras”.
Al margen de los resultados, como aseguran desde el equipo azul marino, el reto “ha sido muy muy gracioso” , quienes además no tienen pudor en celebrar su derrota, al menos la que ellas perciben como tal, “creo que vamos a quedar las últimas porque lo hemos hecho un poco fatal”, sostenían entre risas y recuerdos de los momentos. Ellas cuentan su experiencia de acercarse demasiado al dique asegurando que “con la risa se te aflojan los brazos y ya no puedes remar”. Desde el equipo rojo también analizan el rumbo de sus embarcaciones y la dificultad de los kayak dobles, sosteniendo que se necesita mucha coordinación entre ambas personas para llevar un buen rumbo. Y es que el planteamiento inicial, a veces, no se aprecia en el desarrollo de la prueba. “Primero teníamos un acuerdo, pero con mi equipo es difícil hacer ningún acuerdo” relatan entre risas el equipo azul celeste.
A las cinco de la tarde de nuevo tenían cabida los jóvenes. Esta vez en la playa de San Lorenzo. Buscando la sombra, los participantes iban llegando, algunos con más retraso que otros. Pero, finalmente empezó la prueba con una playa abarrotada que aprovechaba el buen tiempo para tomar un baño o salir a navegar. Esta vez fuera del agua se desplegaba el avituallamiento que daría lugar a un juego con pelotas. Destreza, agilidad y tiro estaban en juego. Cerca de las canchas se colocaban cintas delimitadoras, especificando el espacio que ocuparía cada uno de los cinco participantes de los equipos. Pelotas semienterradas en la arena en los laterales, una mesa con barreños y dos cajas llenas de pelotas de colores.
El responsable de la prueba llama a los capitanes para explicarles la prueba. Un lanzador de cada equipo sobre el muro se encarga de lanzar las pelotas a sus compañeros situados sobre la arena que las recogen dentro de unos gorros de plástico y las trasladan corriendo a los barreños, evitando el golpeo de las pelotas laterales que lanzan el resto de los participantes para lograr desequilibrar al corredor y que caiga la pelota. Agudeza en el tiro mostraron los competidores, en una jornada en la que correr, lanzar y llenar un cubo vacío se convirtió en un reto que puso a prueba el cansancio y la constancia de todos ellos. Una vez acabadas las pelotas, comienza el recuento y llega la prueba sorpresa. Los concursantes tendrán una hora para animar a los bañistas y las bañistas a unirse a su conga de colores, en un intento por llenar con su espíritu festivo las orillas de Melilla. A las siete de la tarde, el Soul Beach verá la cantidad de personas que han logrado convencer, si bien, todos comenzaban con timidez su nueva aventura social. El final del domingo no acaba, pues la noche en Melilla la Vieja se convertirá un espacio de agudeza, interrogantes e ingenio bajo el desarrollo de un scape room.
Todos agradecen el buen rato que han pasado y se preparan para las siguientes pruebas que se darán lugar durante una semana. “Si sale bien, pues hemos ganado y ya tenemos el dinero, si sale mal pues tenemos la experiencia de habernos divertido bastante”, nos comentan desde el equipo rojo en relación a su participación en el evento. Un sentimiento de alegría y colaboración grupal que invade la prueba y a los más jóvenes, por lo que no es casualidad que entre los participantes haya repetidores de la edición 2024, incluso, el capitán de Los Arriados, quien formó parte del grupo ganador. Refiriéndose a ello sostiene que el resultado del 2024 “estuvo muy ajustado, porque hasta el último momento éramos segundos o terceros. Ganamos casi al final con las pruebas de vídeo”, comenta. Él no falla en su cita en La Gran Movida, aunque esta vez lo hace con otros compañeros. “Está muy chula la experiencia por eso repetimos”, asegura el capitán del equipo. Y no es el único, el grupo Caos Remix, también está integrado por algunos experimentados en el concurso que vuelven a participar dada la buena experiencia que se llevaron durante la pasada edición. Por su parte, desde la empresa organizadora, Javier Martínez apuesta por este sentimiento, asegurando que “parte del éxito del programa es que al final la competitividad sea tan sana que se hagan amigos y celebren en la fiesta final juntos porque se lo han pasado muy bien una semana entera. De momento es lo que está pasando”.
La empresa se dedica al ocio, la cultura y el entretenimiento realizando diferentes actividades de animación, escapes rooms o parques temáticos. Una entidad que además es responsable de la Casa Mutante, un espacio privado de eventos lúdicos que está desarrollando en la ciudad. Este año, es el quinto año no consecutivo que su equipo se pone al frente de La Gran Movida, por lo que la experiencia y el equipo de trabajo adjunto facilitan el desarrollo de la actividad y su funcionalidad. “Esto no es nuevo para nosotros, es una de las patas de nuestra empresa”, sostiene Javier Martínez, el responsable de haber desarrollado la propuesta de actividades para licitar sobre el concurso abierto desde la ciudad autónoma de Melilla.
La empresa contempla más de 20 años ejecutando este tipo de eventos y cuentan tanto con material específico como con monitores, en esta ocasión 12 de los cuales algunos han participado con anterioridad en pasadas ediciones. Algo que Martínez valora profundamente, alegando que “era imprescindible contar con ellos para saber que iba a estar bien y ser un formato funcional”. Para el responsable creativo de las actividades de este año “el equipo humano es importante. En la empresa se junta mucho talento y hace que las cosas sean fáciles”. Además de los monitores, hay más personal implicado en la parte de producción, administración, atrezzo o desarrollo técnico. Algo que favorece el proyecto de la Gran Movida poniendo los recursos creativos y técnicos a disposición del concurso y los concursantes.
Aunque Martínez es el ideólogo de todas las actividades, una vez concretado el programa consulta a sus compañeros. Un programa que requiere el proceso de concurso de la administración, aunque “hay cierta adaptabilidad y a veces variaciones mínimas para lograr un cumplimiento exhaustivo”. No es el único creativo de la organización, pues “nuestro personal creativo está en plantilla, es una empresa de creativos y por eso nos cuesta bastante poco meter mano a esto y a otros eventos que estén dentro de la naturaleza del ocio, la cultura y la comunicación”. Para él, La Gran Movida es un formato que conoce bien y espera de esta edición que “salga como tengo pensado de principio a fin y que haya una competitividad sana, se diviertan mucho y haya muy buen rollo”.
Este sábado quedaba inaugurada la nueva edición de La Gran Movida. Un evento juvenil que se desarrollará en diferentes puntos de la ciudad durante una semana hasta el próximo día 2 de agosto. Cuatro décadas atrás, el programa radiofónico de los 40 Principales emitido por la Cadena Ser junto a la entonces concejalía de Juventud de Francisco Narváez del Gobierno socialista presidido por Gonzalo Hernández, dieron vida a este concurso estival tan popular de los años 80 y 90. Los melillenses de diferentes edades pudieron disfrutar de este evento hasta que en 2020 vio cerrada su actividad a causa de la pandemia global provocada por el virus de la COVID-19, habiéndose celebrado la última edición en 2019.
Durante el 2024, la consejería de Educación, Juventud y Deportes dio un paso adelante para recuperar la ceremonia de los retos de verano, volviendo a acercar a la población joven al ambiente ingenioso, lúdico, deportivo y festivo que rodea La Gran Movida. Al igual que la edición del año pasado, los concursantes tienen acceso a los mismos premios monetarios, además de la experiencia de la participación en este encuentro juvenil. 3.500 euros para los vencedores, 2.000 euros para los segundos, 1.100 para los terceros, y 800 y 600 euros, para la cuarta y quinta posición, respectivamente. Un aumento significativo respecto a la última versión de 2019 que recogía premios de 2.000, 1.000 y 800 euros para los equipos que ocuparon el podio. Por otra parte, aunque el perfil principal de concursantes de este año parece no llegar a la treintena, salvo algunas excepciones, este evento está dirigido a chicos y chicas melillenses con edades comprendidas entre 16 y 35 años, ambos inclusive. Un requisito repetido respecto a la edición pasada, al igual que el intento de crear equipos paritarios.
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