Borja Fernández, ('Memorias de Pez') se ha instalado en Melilla.
Borja Fernández, más conocido en YouTube como Memorias de Pez, ha decidido dar un giro importante a su vida instalándose en Melilla. El creador de contenido, que suma casi ochenta mil seguidores en Instagram gracias a sus vídeos sobre historia y geopolítica, reconoce que su elección no responde a un único motivo, sino a una combinación de factores que han terminado por convencerle.
“Ha sido un tema multicausal”, explica con naturalidad durante la entrevista. Entre esos factores, destaca en primer lugar el respaldo institucional que está encontrando en la ciudad. Según señala, desde las administraciones locales se está apostando de forma clara por atraer talento digital y creadores de contenido, algo que considera clave en su decisión.
En concreto, menciona ayudas a la contratación y a la compra de material, fundamentales para alguien que, como él, está en pleno proceso de expansión de su proyecto. “Cuando estás intentando montar un equipo y delegar trabajo, ese tipo de apoyo viene muy bien”, afirma.
A esto se suman los beneficios fiscales propios de Melilla, que califica como “súper importantes”. Para profesiones digitales que pueden desarrollarse desde cualquier lugar, estas ventajas suponen una diferencia significativa. “Es una ventaja competitiva muy grande”, subraya.
Más allá de lo económico, Borja Fernández reconoce que hubo un elemento sorpresa que terminó de inclinar la balanza: su primera visita a Melilla. Una experiencia que, según relata, le cambió por completo la percepción que tenía —o más bien, que no tenía— de la ciudad.
“Nunca la había visitado, ni siquiera me había hecho el ejercicio de imaginarla”, admite. Sin embargo, esa primera toma de contacto, organizada de la mano de la Consejería de Innovación Tecnológica fue suficiente para descubrir un lugar que le impactó.
“Me encontré una ciudad espectacular”, asegura. Entre los aspectos que más le llamaron la atención destacan la cercanía de todo, las distancias cortas y la sensación de calidad de vida. “Todo está cerca, la gente parece vivir con mucha calidad de vida, el clima es muy agradable…”, enumera.
Ese conjunto de factores le llevó a plantearse seriamente la mudanza. Tras un periodo de reflexión, tomó la decisión: Melilla era una oportunidad que no quería dejar pasar.
El traslado de Borja Fernández no solo responde a cuestiones profesionales, sino también personales. Tras una década viviendo en Madrid, el creador sentía la necesidad de alejarse del ritmo de la gran ciudad.
“Tenía ganas de cambiar, de alejarme un poco”, confiesa. Aunque procede de Gijón, una ciudad costera, reconoce que los últimos diez años en la capital habían marcado su día a día de forma intensa.
En ese contexto, Melilla aparece como un punto intermedio: una ciudad con mar, pero con un ritmo mucho más pausado. “Era un momento de transición para mí”, explica.
Además, aunque reconoce que la realidad fronteriza de Melilla es algo singular dentro de España, todavía se encuentra en fase de descubrimiento. “No me ha dado tiempo a empaparme del todo de esa cultura”, admite, dejando claro que su proceso de adaptación sigue en marcha.
Borja Fernández no se ha instalado en Melilla de un día para otro. Su llegada está siendo progresiva, combinando viajes entre Madrid y la ciudad autónoma mientras completa su mudanza.
“Vine por primera vez a principios de febrero”, explica. Desde entonces, ha realizado varias estancias, alternando semanas en cada lugar mientras traslada sus pertenencias y organiza su nueva vida.
Actualmente, ya se siente cada vez más asentado. “Hoy es la cuarta vez que estoy por aquí y cada vez tengo más cosas”, comenta. Una adaptación gradual que le está permitiendo conocer la ciudad poco a poco y establecer su rutina.
Durante la entrevista, el creador también repasa el origen de su canal, Memorias de Pez, uno de los referentes en divulgación histórica y geopolítica en habla hispana.
El proyecto nació en 2017 casi por casualidad. “Empezó como un hobby”, recuerda. Su objetivo era acercar temas complejos al gran público de forma sencilla y accesible, especialmente para quienes no tienen formación especializada.
En aquel momento, apenas había creadores que trabajaran ese formato. “Prácticamente no había nadie haciendo lo que hacía yo”, señala. Esa falta de competencia, unida a la claridad de su propuesta, contribuyó al crecimiento del canal.
Con el paso del tiempo, lo que comenzó como una afición terminó convirtiéndose en una actividad profesional consolidada. Actualmente, el proyecto cuenta con un equipo de seis personas, una cifra que Borja espera aumentar en Melilla.
“Me gustaría crecer hasta unas 10 o 12 personas”, afirma, dejando entrever que su llegada a la ciudad también tiene un componente estratégico en términos de expansión empresarial.
Uno de los aspectos más curiosos del proyecto es su nombre: Memorias de Pez. Lejos de esconder una compleja estrategia de branding, Borja reconoce que fue una decisión improvisada.
“No tiene ningún misterio”, dice entre risas. En el momento de crear el canal, pensaba que sería algo pasajero, sin demasiadas expectativas de crecimiento.
El nombre juega con la idea popular de que los peces tienen poca memoria, planteando así un contenido pensado para quienes necesitan recordar o redescubrir conceptos de historia o política.
“Contenido para aquellos que no se acuerdan de lo que aprendieron”, resume. Lo que no imaginaba entonces es que ese nombre acabaría convirtiéndose en una marca reconocida en el ámbito de la divulgación digital.
Otro de los temas que aborda durante la conversación es el papel de YouTube en la educación. Lejos de plantearlo como una alternativa a la enseñanza tradicional, Borja lo define como un complemento muy potente.
“Es una forma de enganchar a la gente”, explica. El formato audiovisual permite hacer más accesibles contenidos que, de otra manera, podrían resultar densos o poco atractivos.
No obstante, insiste en que no debe sustituir a la educación formal. “No es algo que deba reemplazar a colegios o universidades”, aclara. Su valor reside en ampliar horizontes y despertar el interés.
En ese sentido, destaca que la plataforma permite explorar múltiples disciplinas antes de tomar decisiones importantes, como elegir una carrera. Además, subraya su accesibilidad: “Te puede cambiar la vida prácticamente a coste cero”.
En cuanto a su día a día en Melilla, Borja reconoce que todavía no tiene una rutina completamente establecida. La fase de instalación y el crecimiento del proyecto hacen que sus jornadas sean bastante intensas.
“Son días caóticos”, admite. Su trabajo implica múltiples tareas: desde escribir guiones hasta editar vídeos o gestionar aspectos administrativos.
“Somos un poco hombres orquesta”, comenta, reflejando la versatilidad que exige el mundo del contenido digital.
A esta carga de trabajo se suma la actualidad internacional. En concreto, menciona la cobertura del conflicto en Irán, que ha requerido un esfuerzo adicional por parte de su equipo.
“He tenido poco tiempo para aburrirme”, reconoce.
A pesar del ritmo de trabajo, Borja también está empezando a disfrutar de los pequeños placeres que ofrece la ciudad. Entre ellos, destaca su afición reciente por desayunar churros, que describe con humor como “el peor descubrimiento en Melilla”.
Además, el deporte ocupa un lugar importante en su tiempo libre. Le gusta correr, jugar al baloncesto y aprovechar los espacios al aire libre que ofrece la ciudad.
“El paseo marítimo es una zona fabulosa para correr”, señala. Esta combinación de actividad física y entorno natural encaja perfectamente con el estilo de vida que buscaba al dejar Madrid.
También disfruta de pasear por el centro y tomar algo, integrándose poco a poco en la vida cotidiana melillense.
La llegada de Borja Fernández a Melilla no es solo un cambio de residencia, sino una apuesta de futuro tanto personal como profesional. Su intención de ampliar el equipo y consolidar su proyecto desde la ciudad refleja una visión a largo plazo.
Melilla, por su parte, se posiciona como un destino cada vez más atractivo para perfiles digitales, gracias a su combinación de incentivos económicos, calidad de vida y apoyo institucional.
En este contexto, la historia de Memorias de Pez puede convertirse en un ejemplo de cómo el talento digital encuentra nuevas oportunidades fuera de los grandes núcleos urbanos.
Por ahora, Borja sigue en pleno proceso de adaptación, descubriendo poco a poco los matices de una ciudad que, como él mismo reconoce, le ha sorprendido para bien. Y todo apunta a que esta nueva etapa no ha hecho más que empezar.
El sindicato CCOO ha reclamado “prudencia” tras el reciente pronunciamiento del Tribunal de Justicia de…
El vicepresidente primero del Gobierno de Melilla, Miguel Marín, ha calificado de “chapuza” la política…
En Melilla, la llegada de la primavera suele vivirse como un pequeño renacer. Tras meses…
La diputada local de Coalición por Melilla (CpM), Fátima Mohamed Kaddur, ha criticado el retraso…
El director territorial del SEPE en Melilla, Jorge Vera, ha defendido la evolución de los…
Nayat Mohamed, presidenta de Activas, la Asociación de Mujeres Empresarias y Profesionales de Melilla, ha…
Ver comentarios
Yo soy de Melilla,mis padres,abuelos ,mis bisabuelos ,…TOTAL SI EL TRABAJO NO EXISTE SE INVENTA
No tenemos fábricas,13 Km, y a pesar de los pesares los melillenses seguimos superviviendo
Algo de especial tendremos?