Melilla ha sido elegida por la prestigiosa Fundación Norman Foster para investigar sus posibilidades como ciudad sostenible. Uno de los proyectos más ambiciosos del arquitecto británico que también ha seleccionado Ciudad del Cabo y Freetown, en Sudáfrica.
El año pasado, desarrolló el mismo programa en Bilbao, ciudad muy vinculada a Foster. No en vano, a él se le debe el metro de Bilbao cuyas bocas de entrada son conocidas popularmente como ‘fosteritos’ en honor a su persona. sueña despierto. El Faro de Melilla entrevista a Miguel Carricas, doctor en Historia del Urbanismo por la Universidad de Navarra y profesor de "Critical Thinking" en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Internacional de Cataluña. Durante los últimos 25 años, ha trabajado como arquitecto en Bilbao, especializándose en rehabilitación y desarrollo de viviendas. Recientemente cofundó junto con dos socios, CAPA Estudio de Arquitectura, con la ilusión de abordar nuevos proyectos. Para Carricas, "Bilbao es una ciudad que ya ha arrancado en un cambio hacia una ciudad de servicios. El museo Guggenheim ha supuesto un revulsivo pues ha puesto Bilbao en el mapa como ciudad cultural y el hecho de disponer de un museo de una escala que ya no es provincial sino con esa ampliación ambiciosa más potente, que puede crear una sinergia con el museo ya existente".
Decir que es el arquitecto más importante es una afirmación muy fuerte, pero, desde luego, es un arquitecto muy relevante en la Historia de la Arquitectura. No me atrevería a juzgarle como el más importante de los últimos tiempos, eso sí, es, sin lugar a dudas, uno de los más influyentes, más mediático, siendo esto lo que le convierte en interesante.
Para poder entender el por qué es necesario entender su evolución. Actualmente Norman Foster es un señor muy mayor, con casi noventa años con una dilatada carrera. Ha obtenido el premio Pritzer, que son como los premio Nobel de la arquitectura, que se concede una vez al año. Ha sabido desarrollar su carrera, combinando algunas tendencias o modos de hacer que requería una gran capacitación para resolver los trabajos. Era, pues, un hombre, que sabía granjearse el favor de muchas empresas con gran capacidad financiera como los bancos. De ese modo, poco a poco, fue generando un emporio empresarial de arquitectura. Norman Foster más que una gran persona es una gran empresa de la que él es cabeza. Norman Foster tiene varias sedes, la de Londres por poner un ejemplo, puede tener dos mil empleados de los que muchos son arquitectos.
Efectivamente, no cualquier empresa es capaz de abordar este tipo de proyectos. La mezcla de éxito de Norman Foster fue aunar la capacitación técnica junto a a la de soñar en cosas amplias, grandes y deslumbrantes. Todo esto le ha llevado a hacer grandes edificios. En los años noventa abordó proyectos ambiciosos (en lo que entonces se llamaba high tech o alta tecnología), por ejemplo el edificio que es actualmente el HSBC en Hong Kong, un edificio de gran altura con una capacitación para desarrollar proyectos tecnológicamente complejos que requerían tener un gran equipo humano. Este edificio le pone definitivamente en el mapa radicalmente, por no mencionar otros como la sede de Appel en California o el edificio Gherking " el pepino" en Londres.
En los años ochenta hubo algún intento fracasado, la reestructuración industrial en Bilbao está siendo muy fuerte (ha habido huelgas de trabajadores, grandes empresas de la industria pesada que se están teniendo que reconfigurar como Altos Hornos de Vizcaya o Navieras). El metro de Bilbao se ejecuta a principios de los años noventa, el momento del cambio, es el avance hacia el reinventarse de nuevo. En esta reinvención hay como dos factores que ayudan a enebrar este nuevo camino, uno, que es quizá el más conocido, es Frank Guerri con el museo Guggenheim, el baluarte de una nueva forma de inventarse como una ciudad, que no mira a la industria sino hacia los servicios: el arte, la cultura. Y se apuesta muy fuerte, pues es una inversión muy potente en un museo de primera línea con unas capacidades tecnológicas complejas y, además, como otro elemento integrador de evolución de la ciudad, aparece la figura del metro de Bilbao, para hacer "una gran Bilbao" conectado con un metro. Norman Foster tiene como seña de su modo de hacer hacer una arquitectura muy elegante, muy fina y muy tecnológica. La respuesta de Norman Foster responde muy bien a las necesidades que la ciudad presentaba en ese momento concreto.
En ese sentido el metro de Bilbao, con una infraestructura muy cuidada (Norman Foster cuida el diseño) se plantea como una ópera que va a atar los municipios de Bilbao que están desintegrados porque han ido creciendo en función de las necesidades industriales, con líneas férreas relativamente pobres. Ahora se ve oportuno hacer una línea que va a coser una ciudad de servicios para crear la gran Bilbao que es un recorrido de doce kilómetros, que empieza en la ciudad y termina en el gran puerto de Bilbao
Hay un cuidado del mantenimiento. Cualquier pinturita que alguien ponga en el metro, rápidamente es borrada porque el metro es un elemento unificador de la ciudad (el acero inoxidable es un elemento muy propio de esta tierra). Esa idea de cuidado, de cariño tecnológico tiene un gran éxito y, a día de hoy, Bilbao tiene un metro impoluto.
Todos los proyectos en los que interviene Foster lo son. Por la escala que tiene este proyecto no es tan potente como otros de Norman Foster pero, por ese modo "megalómano" que tiene de trabajar, la propuesta que hace amplía las expectativas con respecto a las otras propuestas que se hicieron que se basaban en una cirujía de interior del museo (una ampliación un tanto apocada), mientras que el planteamiento de Foster es de grandes espacios, ampliando en altura al edificio y, como hay un parque (no estamos e tejido urbano), creo que permite alguna licencia de escala megalómanas. Propuesta interesante que va a triunfar. Desde el punto de vista estratégico puede ser una gran acierto el Museo de Bellas Artes pues apostamos a un caballo ganador: dos museos de gran escala centrados en una misma ciudad puede ser interesante. Es, sin duda, una apuesta acertada por parte de las entidades públicas que lo han elegido y por parte de la propuesta ambiciosa de Foster que apunta lejos en el momento adecuado y en el lugar adecuado. Planteamiento coherente: estratégica urbanística y acierto arquitectónico.
-Es una palabra peligrosa. Medioambiental, quiere decir un gasto razonable de los recursos naturales y energéticos de los que que disponemos. También se puede hablar de una sostenibilidad social, que hagamos ciudades que faciliten la relación social, donde no se generen zonas que mueran por vandalismo o pérdida de sentido.
Bilbao es una ciudad densa, y esta densidad viene marcada porque está en un valle profundo, y el crecimiento de la ciudad históricamente no ha sido posible en las laderas laterales, dado que no se puede construir en pendiente. Es una ciudad que se ha concentrado con casi un millón de habitantes. El crecimiento de la ciudad no ha sido posible y, ese concentrarse es unos de los factores que favorecen la sostenibilidad. Esto permite el trasporte público eficaz, el gasto de infraestructura. Ha habido época industrial con zonas altamente pobladas en los valles del río Nervión, donde se asienta Bilbao. En el momento de transformación, esas zonas industriales se han ido reconvirtiendo en zonas de servicio y viviendas de calidad , la densidad favorece la conversión y el reinventarse. Cuando un terreno es muy extenso es más complicado. A Foster eso le pareció interesante, una ciudad que decide cambiar de carácter de modo radical y apuesta por una solución de convertirse en ciudad de servicio. Bilbao presenta características que, curiosamente y en algunos aspectos, son similares a las de Melilla pues está limitada en su capacidad de crecimiento dado que no se puede extender por el límite con Marruecos. La sosteniblidad requiere repensar los terrenos para darles una nueva orientación.
Tiene edificios propositivos como ensoñaciones hechas realidad, con capacidad que tiene su equipo para desarrollarlos. Proyectos increíbles y elegantemente ejecutados. Me gusta mucho Hong Kong Bank. El high tech implica una gran capacidad económica para desarrollar proyectos nuevos, Hong Kong Bank modelos estructurales, novedosos, estructuras colgantes con gran capacidad tecnológico para ejecutarse. Es deslumbrante, edificios con un puntos de investigación, un punto, con el que hay que tener cuidado, la investigación no debe acabar con un edificio que funcione mal o de problemas. Los seres humanos no somos cobayas.
Hay otros edificios que, sin ser hitos y sin tener ese elemento visual super llamativo, han servido para atar, aúnar ciudades, como el metro de Bilbao. También otros con capacidad tecnológica y de unir, como el Millenium Bridge, puente peatonal tecnológico. A mí, como arquitecto, me gusta pensar en la relación humana y por ello me atraen las intervenciones que llevan a crear flujos humanos que conectan.
Hay que pensar las cosas bien, hacer proyectos o proposiciones sugerentes y trabajárselo para que no sea una arquitectura problemática.
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