Armas-Trasmediterránea ya solo hace la ruta con Almería y con Motril
El puerto de Melilla cerró el año 2025 con la mayor caída en el tráfico de pasajeros marítimos de lo que va de siglo, a excepción del ejercicio marcado por la pandemia, como consecuencia directa de la reducción de frecuencias en las conexiones con la península tras la entrada en vigor del nuevo contrato marítimo adjudicado por el Gobierno central, según datos oficiales recabados por la agencia EFE.
En concreto, el enclave portuario melillense registró 612.555 pasajeros a lo largo del año, lo que supone un descenso del 14% respecto a 2024 y un total de 99.333 viajeros menos. Se trata del mayor retroceso anual en términos absolutos y relativos desde el inicio del milenio, solo superado por el desplome registrado en 2020, cuando las conexiones marítimas estuvieron suspendidas durante casi tres meses y medio a causa de la crisis sanitaria provocada por la COVID-19.
Durante aquel año excepcional, la paralización temporal del transporte marítimo y la posterior reanudación con restricciones derivaron en una caída del 72% en el tráfico de pasajeros del puerto de Melilla, con casi 609.000 usuarios menos en un solo ejercicio. El balance final de 2020 se situó en torno a los 234.500 pasajeros. A partir de entonces, el puerto encadenó varios años de recuperación progresiva, con incrementos constantes que permitieron alcanzar cerca de 712.000 pasajeros en 2024.
Esa evolución positiva se ha visto interrumpida de forma abrupta en 2025. Según la información recopilada por EFE, el principal factor que explica este descenso es la pérdida de rotaciones marítimas con Andalucía, coincidiendo con el inicio del nuevo contrato de servicio público. Las dos navieras que operan en Melilla, Armas Trasmediterránea y Baleària, dejaron de operar en el mercado libre las líneas que conectaban la ciudad autónoma con Málaga, Almería y Motril.
Desde principios de 2025, ambas compañías se limitan a cubrir exclusivamente las rutas incluidas en el contrato marítimo impulsado por el Ministerio de Transportes. En este marco, Baleària opera la línea con Málaga con seis frecuencias semanales, mientras que Armas Trasmediterránea se encarga de las conexiones con Almería y Motril, con tres frecuencias semanales cada una. Este cambio supuso la desaparición de la competencia existente entre ambas navieras y un recorte significativo en el número total de trayectos disponibles.
Pese a que actualmente hay menos barcos conectando Melilla con la costa andaluza, fuentes portuarias han indicado a EFE que los buques registran una mayor ocupación media que en años anteriores. Esta circunstancia se debe a la reducción de oportunidades de movilidad tanto para los residentes de la ciudad como para los visitantes, una situación que se percibe con mayor intensidad en los periodos de mayor demanda, como fines de semana, puentes festivos y fechas señaladas de vacaciones.
Durante los meses de verano, este escenario se agrava al coincidir con la Operación Paso del Estrecho. El propio puerto de Melilla ya había advertido del impacto que la reducción de frecuencias podría tener sobre las familias marroquíes que regresan a Europa, ya que la pérdida de un barco puede obligar a los pasajeros a esperar hasta 24 horas para poder embarcar en el siguiente ferry con destino a la península.
La línea más perjudicada por este recorte ha sido la de Almería. Esta conexión ha dejado de ser diaria y actualmente solo opera tres veces por semana, lo que provoca que Melilla y Almería queden incomunicadas por vía marítima durante los fines de semana. Esta situación ha generado un notable malestar entre los funcionarios almerienses destinados en la ciudad, especialmente docentes y militares.
Estos colectivos han denunciado el impacto negativo que la reducción de frecuencias tiene sobre su conciliación laboral y familiar. El Gobierno central se comprometió a estudiar posibles soluciones, aunque hasta el momento no se han producido cambios por cuanto que, definitivamente, se negó a reforzar la línea con Almería. Desde el puerto de Melilla se llegó a plantear como alternativa ampliar las rotaciones semanales hasta cuatro, una opción que no ha tenido avances pese a la presión ciudadana y política, como reflejan antecedentes recientes.
Con esta caída del tráfico marítimo, el puerto de Melilla se aproxima a las cifras del aeropuerto de la ciudad, que mantiene una evolución positiva en los últimos años. En 2025, la infraestructura aeroportuaria cerró el mejor ejercicio de su historia con 532.485 pasajeros, quedándose a poco más de 80.000 viajeros del volumen registrado por el puerto.
Pese al descenso del transporte marítimo, el conjunto de los sistemas de transporte de Melilla volvió a superar en 2025 el millón de viajeros. En total, se contabilizaron 1.145.040 desplazamientos, lo que supone una bajada global del 6,13 % respecto al año anterior, según los datos oficiales citados por EFE.
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