Ángel Caballero regresa este fin de semana a Melilla con su obra "Donde nacen las palabras"

El autor, director, productor y actor llega con su compañía al Teatro Kursaal con emoción y "el corazón en un puño"

El Teatro Kursaal Fernando Arrabal acoge los días 24 y 25 de octubre la representación de Donde nacen las palabras, la nueva obra escrita, dirigida y protagonizada por Ángel Caballero. El montaje, que llega a Melilla tras su paso por Málaga y Madrid, continúa la historia iniciada en Donde mueren las palabras, una pieza que se mantuvo seis años en cartel y a día de hoy sigue llenando teatros, además de haber sido finalista para el Premio Nacional de Literatura Dramática 2020.

“Ésta es la segunda parte que habla del reencuentro de esos personajes trece años después de donde se quedaron en la primera parte”, explica Caballero. “La primera parte habla de la salud mental y la segunda parte habla de las secuelas que te deja la pérdida de alguien a quien quieres en los que nos quedamos aquí. Habla también de las segundas oportunidades y, sobre todo, tiene un mensaje mucho más optimista que la primera parte”, resalta el director.

Donde nacen las palabras es una comedia, aunque eso no implica que el trasfondo no invite al espectador a reflexionar y a empatizar. Caballero apuesta por usar el humor como vehículo para conectar emocionalmente con el espectador, pues, sostiene el autor, “siempre he pensado que el mensaje llega muchísimo mejor con una sonrisa. Al final es una comedia donde la gente disfruta, pero que invita a una reflexión posterior, que es un tipo de comedia que a mí me gusta mucho". Con este estilo, Caballero resalta que su obra permite transmitir estados de conversación y debate en ambientes distendidos tras haber disfrutado de la obra sobre el escenario.

En Donde nacen las palabras, los personajes han madurado y enfrentan una nueva realidad tras el final de la primera parte donde uno de los amigos se suicida. A pesar de estar relacionadas ambas representaciones, la nueva obra se puede disfrutar de forma independiente a la primera parte, aunque, como afirma su autor, “si se han visto las dos, la verdad es que yo creo que se disfruta mucho más”, pues permite la continuidad de la historia de esos personajes. Caballero presenta una historia que conecta con el público por su temática universal. “Todos nos veremos reflejados en muchos de los momentos que se muestran en la función, no solo por el contexto en el que se desarrolla, sino también por las relaciones. Todos hemos tenido amigos que hemos perdido, que han vuelto, y nos hemos planteado si merecía la pena una segunda oportunidad”, resalta el director.

La historia parte de una experiencia personal del propio Caballero llevada al guión teatral a través de una tragedia por la que él y su entorno tuvieron que transitar. Unas obras autobiográficas, tanto la primera y la segunda, que recoge la esencia de sus amistades más cercanas "de toda la vida". "Al final, es dar una forma dramática a algo que tú has vivido y a gente que tú conoces muy bien", describe Caballero, quien, en esta segunda obra, se ha alimentado también de los diferentes momentos de convivencia entre los actores durante la gira. La primera obra habla de la vida en la veintena, mientras que la segunda recorre la treintena “en la que todos se enfrentan ya a una vida adulta, en la que tienen pareja, matrimonio, hijos y, debido a la pandemia, se ven obligados a convivir”.

El origen de este camino teatral fue doloroso, "una catástrofe emocional". “Después del suicidio de uno de mis amigos, nuestra relación se fue al traste y la recuperamos años después. En ese tiempo la psicóloga me decía que escribiera. Entonces salió una obra de teatro que fue Donde mueren las palabras”. Ese proceso creativo, que nació como terapia, terminó por marcar una nueva dirección en su carrera, logrando iniciar un nuevo camino profesional como autor “que nunca me planteé que tendría”, explica Caballero.

Caballero no solo escribe y dirige la obra, también la interpreta. Esta triple faceta representa un desafío que él asume con naturalidad, aunque reconoce que puede confundir a quienes trabajan con él. “Yo siempre digo que para mí es sencillísimo porque yo lo tengo todo en mi cabeza. El problema viene con la gente que trabaja conmigo, sobre todo con los actores, porque por momentos le habla su compañero, por momentos le habla su director, por momentos le habla el productor. Entonces, muchas veces les tengo que decir ahora soy el director, porque pueden llegar a equivocarse, a no distinguir quién es quién”. Un proceso que él también tiene que reorganizar cuando sale a escena junto a sus compañeros, pues en ese momento, "tienes que ser el actor que está ahí, viviendo eso como ellos y compartiendo ese viaje con ellos", explica.

En escena, le acompañan tres actores de proyección nacional. Alejandro Vergara, actualmente en la serie La Promesa, que interpreta a Juan "el corazón del grupo” y quien ya había trabajado en la anterior obra junto con Caballero “; David Matarín, rostro de Sueños de libertad, que interpreta el papel de Andrés; y Almagro San Miguel, protagonista en La Moderna, quien debuta en Melilla con el personaje de Jose a pesar de que la obra se estrenó a principios de año.

La cita en Melilla tiene un componente especial para Caballero. La ciudad no solo ha sido una parada habitual en sus giras habiendo podido representar en los ciclos de teatro del Hospital del Rey tanto El último baile de Miss U como Donde muere la palabra, sino que también presenta una vinculación emocional para el autor. “El público de Melilla siempre nos ha cogido un cariño brutal [...] a lo largo de estos años yo he desarrollado amistad con mucha gente de Melilla con la que he trabajado, con técnicos, con actores del propio ciclo que he conocido en otras ocasiones y que ya son amigos, y la verdad es que emociona mucho. Voy con un cariño enorme, con el corazón en un puño. Es una plaza a la que le tengo un especial cariño, lo digo de verdad, de corazón”, explica Caballero.

A pesar de sentirse enamorado de la atmósfera que proyecta el Hospital del Rey, permitiendo salir de las típicas infraestructuras de un teatro; esta vez, la compañía llega al Kursaal, un espacio que el técnico de Caballero le mostró con anterioridad deseando que en un futuro pudiesen llenar la sala. Este fin de semana esa expectativa se convertirá en realidad, esas relaciones humanas se dejarán ver y permitirán que el público melillense disfrute, sonría y reflexione a través de la historia de estos cuatro amigos que se vuelven a reencontrar en una década diferente, en un contexto diferente. El próximo viernes 24 y sábado 25 de octubre a las 20:45 horas, el elenco llenará el escenario, permitiendo al público descubrir el trasfondo de esta comedia e identificarse con las características de estos personajes diversos que invitan al espectador "a sacar sus propias conclusiones y sus propias reflexiones".

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