Foto de familia durante la recepción en el Salón Dorado. -AGC-
El Salón Dorado del Palacio de la Asamblea acogió este martes un encuentro marcado por el reconocimiento al patrimonio histórico y arquitectónico de Melilla. La consejera de Cultura, Fadela Mohatar, recibió a una representación de la Asociación de Amigos de la Alcazaba de Almería, encabezada por su presidenta, María Teresa Pérez Sánchez, y acompañada por Benito Gallardo, presidente de la Asociación de Estudios Melillenses. Una visita que permitió estrechar lazos entre dos territorios que comparten su carácter mediterráneo, una historia con numerosos puntos de encuentro y una riqueza patrimonial que constituye una de sus principales señas de identidad.
Tras darles la bienvenida, María Teresa Pérez Sánchez tomó la palabra para agradecer la recepción y explicar la labor que desarrolla la asociación almeriense, dedicada desde hace más de dos décadas a la "difusión, defensa y disfrute del patrimonio" de su provincia. La presidenta destacó que sus integrantes viajan habitualmente para conocer otras ciudades y que habían llegado a Melilla con especial interés, tanto por las semejanzas con Almería como por la singularidad de su legado histórico.
Pérez Sánchez reconoció que se habían sentido especialmente impresionados por el estado de conservación del patrimonio melillense. "Es una ciudad maravillosa en la que nos sentimos muy a gusto porque es muy parecida a la nuestra en el clima, en el ambiente, en la multiculturalidad también", señaló. Sin embargo, quiso poner el acento en una diferencia que, según confesó, les había llamado poderosamente la atención: "Hay una cosa que no nos parecemos y es que nos da muchísima envidia: lo bien cuidado que está el patrimonio, lo bien que se conserva toda la parte antigua de la ciudad".
La representante de Amigos de la Alcazaba felicitó a la ciudad por el esfuerzo realizado para preservar sus construcciones históricas y recordó que la conservación del patrimonio, además de exigir un trabajo continuado, constituye una importante fuente de riqueza. También expresó el compromiso de la asociación de contribuir a divulgar el legado melillense cuando regresen a Almería. "Como asociación de patrimonio intentamos difundir el patrimonio del lugar que visitamos y, por supuesto, lo haremos con el de Melilla con muchísimo cariño", aseguró antes de reiterar su agradecimiento.
Fadela Mohatar recogió el testigo para agradecer la visita y establecer un paralelismo entre ambas ciudades. "Melilla y Almería son casi hermanas", afirmó, aludiendo a sus similitudes geográficas, a sus playas y, especialmente, a una trayectoria histórica en la que diferentes pueblos y culturas dejaron su huella a ambos lados del Mediterráneo. La consejera recordó la presencia de fenicios y romanos en estos territorios y evocó también el legado de Al-Ándalus, como parte de una historia compartida que conecta el sur peninsular con el norte de África. Un pasado de intercambios, encuentros y aportaciones culturales que ayuda a comprender la identidad de ambas ciudades.
La responsable de Cultura aprovechó el encuentro para explicar el trabajo desarrollado durante los últimos años en la recuperación de Melilla la Vieja, uno de los espacios que más orgullo despierta en la ciudad. En su intervención, destacó la apuesta institucional por conservar el recinto amurallado y recuperar elementos que se encontraban deteriorados. Recordó que la restauración de las fortificaciones recibió el reconocimiento de Europa Nostra en 1997 y que buena parte de las primeras partidas de fondos europeos se destinaron precisamente a evitar que este conjunto histórico continuara deteriorándose.
Mohatar repasó algunas de las actuaciones llevadas a cabo en distintos edificios y espacios patrimoniales, entre ellos los antiguos fuertes, los fosos y los baluartes, además de otras construcciones históricas que han sido objeto de intervenciones de recuperación. Entre los proyectos más recientes mencionó la restauración de la iglesia de la Purísima Concepción, en Melilla la Vieja, un templo que conserva varios siglos de historia de la ciudad.
La consejera explicó que el terremoto de 2016 obligó a intervenir en el templo después de que se produjeran daños en su estructura. Aquella actuación permitió, además, descubrir elementos hasta entonces ocultos. Al levantar el suelo aparecieron hasta nueve criptas, lo que abrió nuevas posibilidades para investigar y recuperar diferentes etapas de la historia del templo. Actualmente, los trabajos se centran en la restauración de su interior, una intervención que Mohatar describió como uno de los proyectos patrimoniales de los que la ciudad se siente especialmente orgullosa.
La explicación se extendió después al desarrollo urbanístico de Melilla y a la extraordinaria riqueza de su arquitectura modernista. La consejera recordó que, durante siglos, la población se concentró dentro del recinto fortificado, hasta que el crecimiento de la ciudad llevó a ocupar los terrenos exteriores. Melilla se convirtió entonces en un lugar de oportunidades, favorecido por la actividad militar, el movimiento comercial y la explotación minera del entorno. Esa prosperidad atrajo a trabajadores y familias procedentes de distintos puntos de España, que encontraron en la ciudad un espacio donde establecerse e invertir.
En ese contexto surgió el extraordinario conjunto modernista que hoy caracteriza buena parte del centro urbano. Mohatar destacó la figura del arquitecto Enrique Nieto, cuya labor resultó determinante en la configuración de esa imagen arquitectónica. La ciudad cuenta con más de 700 edificios catalogados, una cifra que, según recordó, la sitúa únicamente por detrás de Barcelona en número de construcciones modernistas.
Pero el recorrido patrimonial que planteó la consejera no se limitó a las fachadas y los edificios civiles o de culto. También quiso mostrar a los visitantes cómo la diversidad cultural forma parte de la propia configuración urbana de Melilla. La mezquita central, la sinagoga y el templo del Sagrado Corazón, junto a otros espacios representativos de las distintas comunidades como el Templo hindú, forman parte de un paisaje urbano que refleja la pluralidad de una ciudad construida con aportaciones de procedencias y tradiciones diferentes.
"Tenemos una interculturalidad que está en nuestros templos", explicó Mohatar. La consejera defendió que esa convivencia no responde únicamente a la presencia de población llegada en épocas recientes, sino que forma parte de la historia de quienes contribuyeron a fundar y desarrollar la Melilla moderna. Las comunidades amazigh, judía y cristiana, junto a otras aportaciones culturales, participaron en la construcción de una sociedad plural y mestiza, en la que las identidades se han entrelazado a lo largo del tiempo.
Para ilustrar esa realidad, evocó escenas cotidianas en las que las distintas comunidades participan de las celebraciones de las demás. Recordó las bodas tradicionales, las actividades de la comunidad hindú como la que se está preparando del Diwali y las celebraciones de Janucá, así como la iluminación institucional de las calles durante el Ramadán. "Somos todos españoles, pero de diferentes culturas, y eso lo hacemos de una manera natural, cotidiana, diaria", resumió.
La consejera concluyó agradeciendo a la delegación almeriense su interés por conocer Melilla y reiteró su disposición a promover intercambios y actividades conjuntas entre las asociaciones y las instituciones culturales de ambas ciudades. Una invitación a seguir estrechando vínculos a través del conocimiento, la conservación y la difusión del patrimonio.
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