Este jueves han entrado en vigor los aranceles anunciados por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, que en el caso de la mayoría de los productos de la Unión Europea (UE) fueron rebajados, después de negociaciones con la Comisión Europea, de un 30 por ciento a un 15 por ciento.
Pese a ello, el presidente de la Confederación de Empresarios de Melilla (CEME), Enrique Alcoba, alerta de que se trata de “una decisión unilateral que va en contra de la economía global en la que está inmersa el mundo”, ya sea porque sigue “intereses partidistas” o para que se consuman todos los productos de los Estados Unidos o por “perjudicar” a Europa en general y a España particularmente.
Por lo tanto, el presidente de la CEME advierte de que muchos sectores españoles, como el del vino y el del aceite, se verán perjudicados, por lo que tendrán que buscar otros mercados. “Si los aranceles suben un 15, un 20 o un 30 por ciento, al consumidor final estadounidense no le van a ser atractivos, por lo que buscarán otros artículos que les sean más rentables”, explica Alcoba. Seguramente, pronostica, tratarán de importar esos productos como el vino y el aceite de otros países donde sean más baratos aunque la calidad sea inferior.
Es lo mismo, dice, que pasa en España, por ejemplo, con productos que vengan de Alemania o de la China, donde la obra es más barata.
Lo que está claro es que, tal como cuenta el representante de los empresarios melillenses, es que el consumidor final busca siempre el precio más atractivo contando con la mano de obra, el transporte y los aranceles.
En resumen, Alcoba reitera que el primer perjudicado será el consumidor estadounidense, que se verá obligado a pagar “mucho más” por los productos españoles, ya que los empresarios se verán obligados a aumentar el precio para compensar los aranceles. Ello puede ocasionar que el consumidor del país norteamericano deje de adquirir esos productos y que las empresas españolas se verán también afectadas y no les quedará otro remedio que buscar otros mercados.
La visión del presidente de la CEME sobre este asunto coincide con la opinión expresada por la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), para la que establecer un arancel fijo del 15% a todas las exportaciones “rompe directamente con el principio del libre comercio, genera inseguridad y supone un paso atrás respecto al sistema de multilateralismo sobre el que operan las empresas.
Los empresarios españoles recuerdan que esta imposición arancelaria fragmenta los mercados internacionales, genera incertidumbre y perjudica la libre competencia entre las empresas -muchas de las cuales se ven afectadas de forma desigual por este acuerdo y sin margen de reacción- y la competitividad de las industrias.
“Las empresas españolas estamos firmemente comprometidas con el libre comercio, con el respeto a las normas internacionales y con un sistema económico global basado en reglas claras y previsibles para todos”, dice el comunicado de la CEOE, que, desde hace años, viene reclamando acuerdos que refuercen el multilateralismo y garanticen un marco estable para operar a ambos lados del Atlántico. El acuerdo anunciado, tal y como ha sido presentado, sin embargo, anota la patronal, no responde a esta visión y los aboca a un escenario “completamente contrario” al que defiende “con unas consecuencias inciertas y peligrosas a nivel global”.
Igual que la CEOE, que critica un acuerdo “abierto al cambio arbitrario en las decisiones del Gobierno estadounidense”, el presidente de la CEME cree que se trata de una de esas medidas “que muchos políticos toman de vez en cuando sin saber demasiado del asunto”. Porque, tal como resalta Alcoba, el hecho de una persona sea político -independientemente del país o del signo que sea- no significa que sepa de todo ni que acierte en todas sus decisiones.
Por lo que respecta a Melilla, el presidente de la CEME califica como “insignificante” el perjuicio que vaya a sufrir la ciudad autónoma o lo que vaya a repercutir en ella, porque no tiene nada que exportar.
Sin embargo, hace unos meses, antes de que Trump retrasara la entrada en vigor de los aranceles, el director del centro de análisis económico Foro Regulación Inteligente Diego Sánchez de la Cruz aseguró que Melilla podía verse afectada de manera indirecta por la guerra comercial desatada Donald Trump y su incremento de aranceles.
Tal como explicó el también investigador asociado en el Instituto de Estudios Económicos -servicio ligado a la CEOE-, la ciudad autónoma “no es un actor central en el comercio internacional, pero sí depende del dinamismo económico general de España y del norte de África”. Por ello, prevé que, si la guerra comercial impacta en los flujos globales de mercancías o en el crecimiento europeo, eso pueda reflejarse en menor actividad económica y menos oportunidades de desarrollo para Melilla. Con todo, matizó que “la actual situación no impone costes tan severos para la ciudad autónoma”.
La entrada en vigor este jueves de los nuevos aranceles "recíprocos" impulsados por el presidente, Donald Trump, materializa las amenazas aplazadas de una subida de gravámenes a la mayoría de los socios de los Estados Unidos y recrudece la guerra comercial librada por el mandatario desde su regreso al poder en enero.
En la medianoche entraron en vigor tanto los aranceles acordados con Reino Unido, China, Vietnam, Japón, Filipinas, Indonesia, Unión Europea, Corea del Sur y Pakistán como las barreras unilateralmente impuestas por Washington a los países con los que no cerró acuerdos, incluidos la India, Suiza, Sudáfrica o Venezuela.
Según el magnate, estos nuevas tarifas buscan reducir el "gran déficit" de Estados Unidos frente a gran parte de sus aliados comerciales, que han debido negociar con Washington una rebaja de las tasas.
El nuevo esquema arancelario fue rubricado por Trump el pasado 31 de julio, un día antes de que terminara la tregua para negociar nuevos gravámenes que debía terminar originalmente el 9 de julio y luego extendió hasta el 1 de agosto.
En su orden ejecutiva, el mandatario aplazó por siete días la entrada en vigor de la gran mayoría de aranceles y anunció el monto que cobrarían a decenas de socios con los que no logró llegar a un acuerdo comercial.
Entre las excepciones a esta entrada en vigor de este jueves están México, que pactó una extensión de otros 90 días para continuar las negociaciones, y Canadá, cuyo aumento de aranceles del 25 al 35% se aplica desde 1 de agosto.
Trump también impuso desde este miércoles un arancel del 50% a Brasil en represalia por el trato "injusto" a su aliado, el ex presidente Jair Bolsonaro.
En el caso de la India, al arancel del 25% aplicado desde el jueves se le unirá otro 25% adicional impuesto por el mandatario por la compra de petróleo ruso por parte de Nueva Delhi, que entrará en vigor en 21 días.
El nuevo plan anunciado por el presidente estadounidense la semana pasada fijó en 15% la nueva tasa mínima para las naciones con las que los Estados Unidos mantienen una balanza comercial negativa. Este grupo que abarca a unos 40 países, entre ellos Costa Rica, Ecuador, Venezuela o Bolivia.
Por otro lado, aquellos que tienen un saldo positivo tendrán una tarifa aduanera del 10%, el aumento arancelario mínimo global anunciado por Trump en abril, entre ellos Chile, Colombia o Argentina.
La gran mayoría de los socios han visto rebajados los aranceles con respecto al listado publicado el pasado 2 de abril, bautizado por Trump como el 'Día de la Liberación', aunque otros vieron elevados sus montos.
Entre ellos, la UE negoció una rebaja del 30 al 15% en los impuestos a la mayoría de los productos europeos, pacto reflejado en la orden ejecutiva firmada por el presidente.
Otros de los países que obtuvieron importantes reducciones fueron Camboya (del 49 al 19%), Lesoto (del 50 al 15%) o Vietnam (del 46 al 20%).
En contraste, después de Brasil y la India (50%), los países con los aranceles más altos son Siria (41%), Laos (40%), Birmania (Myanmar) (40%) y Suiza (39%).
En el caso de la China, Washington y Pekín han llegado a un acuerdo temporal por el cual los Estados Unidos rebajaron del 145 al 30% sus aranceles, mientras que el país asiático ha reducido del 125 al 10% los impuestos sobre bienes estadounidenses. También han eliminado restricciones al intercambio comercial de bienes clave como las tierras raras y los semiconductores.
Ambos países se encuentran en medio de negociaciones para llegar a un pacto definitivo antes de que expire esta pausa el próximo día 12 de agosto.
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