Ágata Mansilla. -Cedida por la escritora-
Frente a la cámara, sin guion escrito y con una idea rondándole la cabeza, Ágata Mansilla se dispone a grabar un nuevo episodio de La Alcantarilla. El proyecto, que este domingo estrenará su segunda entrega en YouTube, y que a pesar de acabar de echar a andar, ya se ha convertido en una nueva vía de expresión para la escritora melillense y en una herramienta para seguir expandiendo el universo de El Manual, la novela con la que ha conectado con un amplio número de lectores y que ha alcanzado su segunda edición.
La Alcantarilla toma su nombre de uno de los capítulos del libro, un espacio simbólico en el que terminan "las cucarachas y los cucarachos que nos rompen el corazón". Desde esa referencia literaria se articula un formato de tono sereno y reflexivo, construido a partir de una conversación sostenida en la propia voz de Mansilla sobre el amor, la amistad, las decepciones y las contradicciones emocionales de la vida adulta.
El podcast, sin embargo, es solo una parte del proyecto. A su alrededor gira un calendario de publicaciones propio que la autora se ha impuesto con disciplina. Cada semana, además del episodio dominical, entre tres y cinco vídeos cortos alimentan el canal de YouTube y se distribuyen también en Instagram y TikTok. Son los mismos reels y shorts que, a diferencia del podcast, mantienen el tono divertido y desenfadado que caracteriza a su obra escrita El Manual.
En ellos hay humor, improvisación y cierta mirada cómica sobre las relaciones humanas. Mansilla sale a la calle con un micrófono en el bolso y convierte cualquier encuentro en una oportunidad para preguntar sobre el amor, la amistad o las experiencias sentimentales. Mientras estas grabaciones están preparadas y aportan también el tono cómico en su formato; las respuestas, a veces inesperadas, otras sinceras, otras posiblemente desconcertantes terminan dando forma a pequeñas piezas de apenas un minuto que funcionan como una extensión del universo del libro.
Pero esos vídeos cumplen una función que va más allá del entretenimiento y de la creación de contenido para redes sociales. También se han convertido en un ejercicio de escucha y en una fuente constante de inspiración. La escritora reconoce que las historias ajenas, las formas de entender las relaciones y las experiencias compartidas por otras personas alimentan su propio proceso creativo.
No es una dinámica nueva en su forma de escribir. Buena parte de El Manual nació de conversaciones cotidianas, de recuerdos personales y de anécdotas escuchadas a amigos y personas cercanas. La autora mezcla situaciones, transforma experiencias y construye nuevas historias a partir de situaciones y emociones reales. Ese mismo mecanismo continúa ahora en la calle y encuentra en los reels un nuevo espacio de observación, casi antropológico.
La relación entre el libro y el proyecto audiovisual es permanente. Las historias que aparecen en El Manual tienen un tono cercano, irónico y lleno de humor, y esa misma esencia se traslada a los vídeos cortos. El podcast, en cambio, adquiere otro ritmo. Es un espacio más pausado, más reflexivo, una conversación consigo misma en la que la escritora desarrolla ideas, comparte experiencias y profundiza en temas universales que, según reconoce, ofrecen posibilidades prácticamente infinitas.
La diversión atraviesa, además, todo el proyecto. Mansilla habla de esta nueva aventura con el entusiasmo de quien ha encontrado otra forma de contar historias. Grabar en la calle, improvisar preguntas, editar las piezas o diseñar cada detalle del canal forma parte de un proceso que vive con naturalidad y disfrute. Esa dimensión lúdica convive con el aprendizaje y la experimentación. La creación de contenido le ha permitido abrir nuevas vías de expresión y entender que la literatura también puede habitar otros formatos y otras plataformas sin perder su esencia.
El primer episodio estuvo dedicado a uno de los capítulos de la novela, El cucaracho de los Andes. El segundo se centrará en la amistad y en todo lo que puede construirse y romperse alrededor de ella. Más adelante llegarán nuevos temas e incluso invitados, pero por ahora la autora se enfrenta sola a la cámara.
La ausencia de un guion escrito es una de las particularidades del formato. Mansilla sabe de qué quiere hablar, pero el desarrollo de cada episodio permanece únicamente en su cabeza. Las palabras aparecen de manera espontánea, aunque detrás de esa naturalidad existe un ejercicio constante de concentración. Mientras graba, permanece pendiente de la cámara, del ritmo de la narración, de la selección de las palabras y de una serie de pequeñas alertas que le permiten mantener el hilo del discurso.
Antes de dar el salto a YouTube hubo un proceso de investigación. La escritora dedicó tiempo a conocer el funcionamiento de la plataforma, las posibilidades de crecimiento y las dinámicas propias del formato audiovisual. Después llegó el aprendizaje práctico, el de quien se lanza a un terreno nuevo sabiendo que cada vídeo será mejor que el anterior.
Ese proceso le ha permitido, además, explorar otras facetas creativas. La autora diseña las miniaturas de cada episodio, crea las carátulas, se encarga de la edición de los vídeos y hasta ha compuesto la música que acompaña al podcast. Todo forma parte de una misma concepción de la creación, una en la que la escritura convive con la producción audiovisual y las redes sociales.
Para Mansilla, las historias ya no se limitan al espacio de un libro. También aparecen en una conversación improvisada en la calle, en un vídeo de apenas un minuto o en la reflexión compartida frente a una cámara. Son otros caminos para narrar y para llegar a públicos que quizá nunca se acercarían a una obra escrita o para quienes la lectura no siempre resulta accesible —aunque, recuerda la autora, El Manual también está disponible en formato audiolibro—. Cambia el soporte, pero no la esencia: la necesidad de observar las emociones humanas, escuchar las experiencias de los demás y seguir encontrando en ellas un territorio inagotable desde el que construir nuevas historias, como el libro que sigue desarrollando El Manual 2.0.
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