Caminar, hablar y compartir. Ese es el espíritu con el que Adimel ha vuelto a salir este verano a las calles de Melilla. La asociación cerró este sábado 19 de septiembre su calendario de caminatas nocturnas con una última cita que reunió a unas 50 personas. Una cifra que, para la entidad, tiene valor más allá de los números.
La última caminata coincidió con otros actos importantes que se celebraban en la ciudad. Entre ellos, el concierto en la Plaza de las Culturas de Rosario Flores, que concentró a numerosos melillenses. Y eso, inevitablemente, se dejó notar en la participación. Aun así, Adimel considera que la respuesta fue positiva y, sobre todo, que permitió mantener una iniciativa que ya forma parte de su calendario.
“Fue una caminata propia de septiembre y, sobre todo, había actos importantes en la ciudad y se solaparon con la actividad”, explica David Torices, vicepresidente de ADIMEL. Pese a ello, “logramos acumular un número importante de personas para ese momento” y mantener la continuidad de un proyecto que nació con una idea clara y que, poco a poco, va cumpliendo sus objetivos.
Alrededor de medio centenar de personas se dieron cita en esta última jornada. Algunas ya son habituales. Otras se incorporan por primera vez. Y precisamente ahí está una de las claves para la asociación.
“Tenemos gente fidelizada, pero siempre hay nuevas personas que se adhieren a estas caminatas”, señala Torices. Para Adimel, encontrarse con caras nuevas resulta especialmente importante. Porque significa que el mensaje llega a más gente.
Los números pueden variar de una caminata a otra. Depende del mes, del tiempo o de lo que ocurra en la ciudad. Pero la asociación mira más allá de la cifra final. “Siempre encontrarte caras nuevas es muy reconfortante y, sobre todo, muy interesante”, apunta el vicepresidente.
Las caminatas nocturnas forman parte de una programación que Adimel ha desarrollado durante los meses de verano. La propuesta arrancó el 18 de julio, continuó el 22 de agosto y terminó el 19 de septiembre. Todas con salida a las diez de la noche desde la Puerta del Palacio de la Asamblea.
La idea era sencilla. Caminar y pasar un buen rato. Pero también aprovechar ese espacio para hablar de diabetes sin tabúes y acercar la enfermedad a quienes no conviven directamente con ella.
Para Torices, las caminatas de 2026 han cumplido “con creces” las expectativas de la asociación. No solo por la participación, sino por todo lo que hay detrás de cada encuentro.
“Nosotros hemos conseguido visibilizar de nuevo la asociación, hemos conseguido dar visibilidad a la enfermedad, a la diabetes y, sobre todo, hemos seguido poniendo en un lugar de preferencia el objetivo, que es concienciar a la gente de qué consiste la diabetes, qué es la diabetes y cómo se puede prevenir y cómo se puede trabajar y luchar por un día a día óptimo”.
Y ahí está una de las razones por las que Adimel insiste en sacar la diabetes a la calle. Que se hable de ella. Que se conozca. Que deje de verse como algo ajeno.
“Es una enfermedad con la cual convivimos a diario”, recuerda Torices. Desde la asociación también señalan que Melilla presenta una elevada prevalencia de diabetes y sitúan en torno al 20% la población melillense afectada de una forma u otra.
Más allá de las cifras, el mensaje que quieren trasladar es otro. Se puede convivir con la enfermedad y hacerlo de forma plena cuando está bien controlada.
“Queremos que la diabetes esté muy cerca, que la hagamos y la quitemos de esa estigmatización que sufrimos todos los que tenemos esa enfermedad o cualquier otra enfermedad crónica”, afirma.
Las caminatas sirven precisamente para eso. Para normalizar. Para encontrarse. Para que alguien con diabetes pueda contar su experiencia y para que quien no la tiene pueda conocerla de cerca y mostrar su apoyo.
La caminata del 19 de septiembre no supone el final de la iniciativa. Sí es la última nocturna del verano. Con el cambio de estación también cambiará el horario.
Adimel tiene previsto recuperar las caminatas diurnas a partir de mediados de octubre y durante noviembre, cuando las temperaturas permitan volver a caminar por la mañana. La hora habitual será las diez.
La fórmula seguirá siendo la misma. Una caminata mensual abierta a toda la ciudadanía. No hace falta tener diabetes. Tampoco una preparación física especial.
“Es una actividad lúdica, socioeducativa, sociodeportiva y sociocultural”, explica Torices. Pero, sobre todo, “es un rato muy agradable para poder compartir experiencias”.
Y eso es lo que Adimel quiere mantener. Un punto de encuentro en el que cada paso cuenta, pero también cada conversación. Donde se pueda hablar de cómo vive cada persona su diabetes y donde quienes no la padecen puedan acercarse, escuchar y acompañar.
Porque al final no se trata solo de caminar. Se trata de no quedarse quietos frente a una enfermedad que forma parte de la vida de miles de personas. Y de hacerlo juntos.
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