• Analizan la política de control migratorio y su estatus jurídico

Las dinámicas fronterizas y la excepcionalidad del Tratado de Schengen en las ciudades autónomas de Melilla y Ceuta son sólo dos de los diversos aspectos que se analizan en el libro ‘Estados de excepción en la excepción del Estado – Ceuta y Melilla’, que publica recientemente la editorial Icaria en su colección Más Madera. El Faro ha hablado con Xavier Ferrer-Gallardo y Lorenzo Gabrielli, los editores de este volumen, para conocer con más detalle su contenido.

Ambos coordinadores afirman que este libro es de carácter divulgativo y se ha desarrollado con el objetivo de abrir un debate en torno a la gestión de las fronteras que forman parte de la Unión Europea y ver si están en sintonía con lo que sucede en los espacios fronterizos de otros territorios, ya sean de la misma UE o a nivel mundial. En este caso, tanto Melilla como Ceuta son un caso “excepcional” al ser ciudades europeas situadas en el norte de África, donde “las vallas representan la Europa fortaleza” y las definen como “ciudades laboratorio en el control fronterizo externo de la UE”.

La primera excepción que remarcan de ambas ciudades es que “no poseen capacidad legislativa al no tener el estatus de comunidades autónomas” y destacan otra excepcionalidad: el Tratado de Schengen permite la entrada y salida a Melilla y Ceuta a los ciudadanos de las provincias marroquíes de Nador y Tetuán, a pesar de que el país vecino no forma parte de la Unión Europea. “Además, aunque Marruecos no acabe de reconocer la soberanía española de las dos ciudades, esto no parece afectar en su colaboración en el control migratorio en estas fronteras”.

Los editores explican que existen varios elementos relacionados precisamente con el control de frontera y que califican de “paradojas” para comprender los estados de excepción como “la práctica de las devoluciones en caliente, las violaciones de los Derechos Humanos (DDHH) y las limitaciones del derecho de asilo”, en este último caso al considerar que “ningún ciudadano subsahariano puede acceder a la oficina de asilo en la frontera de Ceuta o Melilla”.

El libro está compuesto por varios capítulos escritos por diferentes autores, algunos de los cuales han visitado en numerosas ocasiones Melilla y Ceuta, que llevan años estudiando la complejidad de estas ciudades autónomas, de sus fronteras, de las personas que las atraviesan diariamente y de la actividad de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que velan por su control y seguridad.

Una de las consideraciones que se extrae de la interrelación de todos estos factores es que “Ceuta y Melilla tienen un régimen fronterizo acrobático porque existe una gran confusión sobre dónde está exactamente la frontera. ¿En la valla? ¿En qué lado? ¿Cuál es la línea de la frontera? ¿No hay acuerdos bilaterales que lo definan? El anterior ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz acuñó el concepto de frontera elástica, en referencia al operativo donde comienza la línea policial”.

Por otro lado, ponen de manifiesto que “hay mucha más atención mediática y política e información estadística oficial sobre cruces irregulares de inmigrantes que sobre el cruce de porteadores, pese a que éste último es mucho mayor cuantitativamente”. Estos últimos “son casi invisibles”, explican, “aunque en los últimos años los medios de comunicación, asociaciones civiles como Prodein y los propios migrantes difunden esta situación”.

  • Bru Aguiló: “La frontera terrestre es un espacio muy particular por la presencia de las FCSE ante el ir y venir de tantos porteadores”

El libro ‘Estados de excepción en la excepción del Estado – Ceuta y Melilla’ (Icaria, 2018) cuenta con fotografías de ambas ciudades autónomas realizadas por un fotógrafo de Fotomovimiento Bru Aguiló, quien participó a su vez en el proyecto ddhhfronterasur2017.org en colaboración con Irídia – Centre per la Defensa dels Drets Humans y Novact. Aguiló explica que pasó más de 15 días fotografiando la realidad fronteriza de Melilla y Ceuta y las peculiaridades con las que se encontró.

“La frontera terrestre es un espacio muy particular por la presencia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE) ante el ir y venir de los porteadores”, explica. Este fotógrafo remarca el contraste existente entre ambos lados de la valla, que fotografió y grabó en pequeñas piezas audiovisuales para reflejar el día a día de estas fronteras.

Aguiló cuenta que en su visita a ambas ciudades se percató del “clima hostil” de una parte de la ciudadanía local hacia los porteadores, pero especialmente hacia los menores extranjeros no acompañados. Por otro lado, destaca la “militarización” fronteriza y “el trato degradante de los agentes hacia los porteadores”. Actualmente trabaja en el seguimiento de la migración a través de la vía marítima.