• Entiende que las autoridades quieran vigilar determinados espacios, pero resalta que la concertina entraña riesgos para los menores l Considera que hay que ver por qué los niños quiere ir de polizones en los barcos para buscar soluciones

“La seguridad no puede estar nunca por encima del respeto a los Derechos Humanos”. así lo afirmó ayer la responsable de Save The Children en Melilla, Carmen Requena, en referencia a los nuevos sistemas que se están instalando en el puerto para evitar que los polizones puedan colarse. Requena dijo en declaraciones a El Faro que el derecho a la integridad física siempre tiene que primar sobre cualquier otra medida, además de recalcar que los menores son aún más vulnerables a este tipo de sistemas y siempre tiene que velarse por su bienestar.

La responsable de la ONG apuntó que hay que ir al problema de base. Dijo que lo que tendría que hacer la Administración es analizar por qué tantos menores tratan de colarse en los barcos como polizones para poder llegar a la península, en lugar de optar por aceptar la protección que les ofrece la Ciudad. Indicó que cuando se vaya a la raíz del asunto será cuando pueda encontrarse una vía de solución.

Requena dijo que la integración de estos niños es lo más importante. Lograr que tengan acceso a vivir en unas condiciones adecuadas y que aspiren a las mismas oportunidades que cualquier otro menor. Consideró que esta es la vía para conseguir que no quieran colarse en los barcos y por tanto para lograr que la instalación de concertinas o de cualquier otro sistema de seguridad no sea necesaria.

La responsable de Save The Children en nuestra ciudad indicó que este tipo de sistema afecta especialmente a los menores porque son aún más vulnerables que otros migrantes. Además, insistió en que hay que ver cuáles son los motivos que llevan a estos niños a querer salir de sus países de origen y a tratar de llegar a la península incluso arriesgando sus vidas.

Indicó que es cierto que las autoridades tienen derecho a instaurar medidas de control para dar una mayor seguridad a sus instalaciones, pero dijo que esto nunca puede estar por encima del respeto a los derechos de los migrantes, más aún cuando son menores, y de la garantía de que se da prioridad a la integridad física de estas personas.

Save The Children se pronunció así en una línea muy similar a la de Unicef, que ya dijo este fin de semana también en declaraciones a este periódico que la instalación de la concertina entraña graves peligros para los menores. Desde Unicef indicaron, además, que la experiencia demuestra que en la mayoría de las ocasiones este tipo de medidas no sirven para disuadir a los menores, sino que lo único que hacen es elevar el riesgo. Afirmó que si ya es arriesgado de por sí que estos niños vivan en la calle y traten de colarse en los barcos saltando por las escolleras, lo será aún más si se colocan estas concertinas.

En el mismo sentido habló el líder de la ONG local Prodein (Pro Derechos de la Infancia), José Palazón, que indicó que lo que tendría que hacer la Administración es dar una protección más efectiva a los menores y ofrecerles más ayuda cuando abandonan los centros al cumplir los 18 años. Coincidió con estas otras dos organizaciones en que la colocación de estos sistemas de seguridad no va a disuadir a los chicos.

La Autoridad Portuaria anunció a final del año pasado su intención de poner medidas de seguridad en el puerto para tratar de reducir las intrusiones. Entre ellas se encontraba la instalación de una valla que en algunos tramos va a estar coronada por la concertina. A lo largo de 2017 se produjeron más de 19.000 intrusiones en la zona de seguridad del puerto de jóvenes, algunos de ellos mayores de edad, que trataban de colarse en los barcos como polizones para llegar hasta la península. Es más del doble de lo registrado en 2016. Ahora confían en que este nuevo sistema que se está colocando sirva para frenar la situación. En el puerto de Ceuta también hay concertinas instaladas.

Rescatan a dos menores enganchados en la alambrada del puerto de Ceuta

Los agentes de la Policía portuaria rescataron ayer a dos menores marroquíes que se habían quedado enganchados con sus ropas a las concertinas situadas en el puerto de Ceuta cuando pretendían llegar ilegalmente a uno de los barcos de pasajeros que hacen la ruta con Algeciras (Cádiz). Según informaron fuentes policiales, la intervención se ha producido en el interior del puerto ceutí cuando los agentes fueron alertados por unos pasajeros de la presencia de los dos menores. Los jóvenes se habían quedado enganchados con sus ropas a las concertinas situadas junto al puerto de la ciudad para impedir el acceso de los polizones al interior de los barcos de pasajeros. Los marroquíes pretendían introducirse en uno de los barcos de pasajeros que realiza la ruta con el puerto de Algeciras, teniendo que ser liberados por la Guardia Civil. Ambos chicos fueron trasladados a las dependencias policiales para comprobar si están censados en la ciudad o si viven en el centro de acogida.