Un testigo lo reconoció el día de los hechos, en 2012, pero no en el juicio, debido al tiempo transcurrido

Un individuo se enfrenta a una posible pena de dos años de prisión por ser el presunto autor de un delito de robo con fuerza. Según describe la Fiscalía en su escrito acusatorio, el hombre forzó una furgoneta que permanecía estacionada en el barrio del Real. Tras causar daños en la puerta del automóvil, sustrajo varios efectos que se encontraban en el interior del mismo. De acuerdo con la versión del Ministerio Público, el procesado huyó del lugar tras percatarse de que un testigo había presenciado el robo, motivo por el que terminó arrojando los objetos robados bajo otro coche.

El pasado jueves terminó de celebrarse el juicio por este caso, en el Juzgado de lo Penal número 1 de Melilla. En la segunda sesión de la vista declaró el testigo que, según su versión, observó cómo el procesado cometía el robo. Los hechos tuvieron lugar el 2 de febrero de 2012, sobre las 14:00 horas, en el Paseo de las Conchas.

Según expuso el testigo, iba caminando por la calle con un compañero cuando se percató de que una persona estaba forzando una furgoneta de la marca Renault. “Vimos cómo reventaba la puerta trasera del vehículo”, sostuvo el hombre. De acuerdo con su versión, llamó la atención al individuo que estaba cometiendo el robo para que cesara en su conducta delictiva. “Entonces salió corriendo con una bolsa amarilla y objetos en la mano”, agregó.

Además, el testigo afirmó que pudo ver cómo esta persona arrojaba los objetos que había cogido de la furgoneta debajo de un coche, a unos 25 metros del lugar en el que se había producido el robo. “Vi que escondió las cosas debajo de un automóvil”, expuso.

El hombre, que declaró con el acusado sentado a un metro de él, sostuvo que no podía identificarlo como la persona que vio robando en la furgoneta debido a todo el tiempo que había transcurrido desde entonces. Sin embargo, aclaró que el día de los hechos pudo reconocerlo ante la Policía Nacional con toda seguridad. “No tuve ninguna duda al identificar al autor del robo por sus características físicas y porque vestía una ropa muy llamativa, con un chubasquero de colores”, apuntó.

Repite la declaración

Un error humano provocó que el testigo tuviera que regresar al juzgado una vez que ya había testificado en la vista y abandonado las Torres V Centenario. Esto fue así porque su declaración se llevó a cabo sin que el procesado, que no hablaba español, entendiera lo que había manifestado, ya que no se había llamado a un intérprete para que acudiera a la sala y tradujera al procesado lo que allí se estaba diciendo. El tribunal no se dio cuenta hasta que llegó el turno de conceder el derecho a la última palabra al acusado, sin que este entendiera nada de lo que se le estaba comunicando.

Después de que el hombre repitiera su declaración, que esta vez fue traducida al procesado, la fiscal solicitó el dictado de una sentencia condenatoria. Al respecto, incidió en que aunque el testigo no lo hubiera reconocido en sala, sí que lo identificó como el autor del robo el día de los hechos ante la Policía, cuando no transcurrieron ni diez minutos desde que se dio aviso hasta que se detuvo al individuo.

El letrado de la defensa, por su parte, defendió la inocencia de su representado e insistió en que, de haber delito, hubiera sido en grado de tentativa.

El procesado cuenta con antecedentes penales por un hurto y otros dos robos con fuerza. El juez tendrá que dictar una sentencia.