• La acusada dice que el policía la agarró del cuello

  • El fiscal reclama la misma pena para el marido

 

I. Quirante melilla

Una mujer y un hombre se enfrentan a penas que suman un año y ocho meses de prisión, además de a una multa de 1.800 euros, por cometer, presuntamente, varios delitos: uno contra los derechos de los ciudadanos extranjeros; otro de atentado y otro de desobediencia a la autoridad. Según sostiene la Fiscalía, la encausada trató de morder a un agente de la Policía Nacional después de que este no dejara cruzar la frontera a su hija para que entrara a Melilla.

Estos hechos tuvieron lugar el pasado 23 de diciembre en el paso fronterizo de Beni Enzar. Según relató el encausado ayer ante el juez titular del Juzgado de lo Penal número 1, tanto él como su mujer y la hija menor de ésta se disponían a regresar a la ciudad a bordo de un vehículo. Entonces, un agente de la Policía Nacional les informó de que la menor no podría entrar a Melilla por carecer del permiso de residencia, ya que el documento que portaba era un pasaporte marroquí.

Hace vida en Melilla

Según apuntaron los encausados, la hija vive en Melilla y está matriculada en la Residencia de Estudiantes Marroquíes. Al respecto, dijeron que la chica dispone de tarjeta sanitaria y que nunca había tenido problemas al cruzar la frontera.

El hombre continuó declarando que, ante la negativa del agente, decidieron aparcar el coche en territorio marroquí y, luego, volvieron a intentar cruzar a la ciudad con la menor a través del paso habilitado para peatones. “Ese policía vino corriendo y agarró a la niña para echarla para atrás y la madre empezó a gritar que soltara a su hija mientras tiraba de ella para que no se la llevase”, expuso el procesado.

Ante la reacción de la acusada, el agente soltó a la menor y, según lo manifestado por el encausado, sujetó a la mujer. Aclaró el hombre que en ningún momento dijeron o hicieron señas a la hija de ella para que entrara a Melilla a la carrera, escapando de la policía.

Por otro lado, señaló que cuando fueron trasladados a dependencias policiales no se abalanzaron sobre ningún agente, ni tampoco empujaron o forcejearon con los funcionarios. “Yo ni siquiera me dirigí a los policías”, sostuvo.

La acusada: “Me asfixiaba”

La mujer coincidió con lo expuesto por su marido ante el juez, aunque agregó que el policía agarró a su hija del brazo para arrastrarla. “Yo me asusté, pensaba que la iba a echar a Marruecos”, dijo la madre de la menor. “Ella estaba gritando y yo fui a auxiliarla”, afirmó. Los dos comenzaron a tirar de ella, hasta que el agente soltó a la menor y agarró a la encausada del cuello, según la versión de la procesada.

“Yo sentí que me asfixiaba e hice un amago de morderlo, pero no llegué a hacerlo”, manifestó la procesada. En esos momentos, su hija huyó corriendo del lugar.

La mujer negó que, estando en dependencias policiales, agrediera a algún agente. Según explicó, el policía le pidió su documentación y ella le respondió que no la tenía puesto que se la había llevado su hija en su mochila. “Lo que le dije es que no me iba a multar”, relató.

El último en declarar en la vista de ayer fue el agente de la Policía Nacional que denunció a los procesados. Según sostuvo, no dejó pasar a la menor porque eran las 21:00 horas, aproximadamente, y carecía de un permiso de residencia, aunque su pasaporte fuera de Nador. Entonces, el encausado se bajó del vehículo y, en actitud tranquila, le pidió que “hiciera la vista gorda” para que la niña pudiera entrar a Melilla.

Agredido por los procesados

Al negarse el funcionario, la mujer le manifestó que, si no permitía que la menor cruzara la frontera, no movería el coche del paso fronterizo, aunque finalmente se marcharon en dirección a Marruecos en el vehículo. Al cabo de unos minutos, el agente se percató desde la garita de que habían entrado en territorio español con la chica a través del paso para peatones: “Les di el alto y cuando fui hacia ellos, alentaron a la menor a que se fuera corriendo”.

El policía consiguió dar alcance a la hija de la procesada. “La cogí en la parada de la COA y, aunque estaba disgustada, me acompañó sin oponer resistencia”, continuó relatando el funcionario ante el juez. En el aparcamiento que hay antes del paso de Beni Enzar, los procesados comenzaron a forcejear con el agente para que soltara a la menor, según declaró el policía. La hija al final logró escapar del lugar. “La acusada trató de morderme dos veces”, afirmó el funcionario.

“Cuando les pedí la documentación me dijeron que no me la daban”, comentó el agente. Aclaró que el acusado se mostró más tranquilo que la procesada, quien tenía “actitud de desprecio y rabia”. Una vez en la Jefatura de Policía, localizaron la documentación de la mujer en un registro, pese a que ella había señalado a los funcionarios que se la había dejado en el coche. El policía, por su parte, negó que hubiera agarrado a la mujer del cuello, aunque señaló que cabía la posibilidad de que, durante el forcejeo, la cogiera del pañuelo, aunque sin voluntad.

El juicio continuará el próximo 6 de febrero, cuando tendrá lugar la visualización de las cámaras del paso fronterizo de Beni Enzar.