• Nace en Melilla la asociación Gitanos de hoy, que pretende difundir los valores de su comunidad y colaborar con las otras cuatro culturas de Melilla

Es la gran olvidada. La comunidad gitana lamenta que se habla de Melilla como la ciudad de las cuatro culturas obviándola a ella. Por ello y con el objetivo de difundir sus valores, el pasado 15 de noviembre echó a andar la asociación vecinal Gitanos de hoy, compuesta principalmente por jóvenes. Su reto más importante a corto plazo es conseguir un local en el que desarrollar su labor y comenzar a poner en marcha diversas iniciativas que tienen previstas, como cursos de alfabetización para mujeres y un banco de alimentos.

El presidente del colectivo, José Manuel Molina, explica a El Faro que la comunidad gitana, que aglutina a más de doscientas personas en nuestra ciudad, contaba antes con una sede en el callejón de San Francisco, cerca del barrio de Cabrerizas, pero hace unos dos meses que la Policía precintó el local dado que en ese lugar se van a construir viviendas públicas.

Desterrar estereotipos

Acompañado por el vicepresidente de Gitanos de hoy, Vicente Santiago, José Manuel Molina concreta que se han reunido con representantes de varias consejerías para buscar una solución y, según asegura, la Ciudad los ha recibido “con los brazos abiertos”.

“En Melilla hay cinco culturas, no cuatro”, recuerdan. Luchar contra los estereotipos que tiene la sociedad sobre el colectivo es otro de los objetivos de Gitanos de hoy. “La gente piensa que no valemos más que para cantar. Tampoco somos delincuentes”, recalcan. Quieren así darse a conocer al resto de los melillenses y que se cuente con ellos a la hora de organizar actividades culturales. “Queremos colaborar con las demás culturas de la ciudad”, resaltan.

Conseguir un local es fundamental para esta joven asociación para poder conseguir sus objetivos: llevar a cabo iniciativas que ayuden a contrarrestar los principales problemas que aquejan a la comunidad gitana, como son el paro, la falta de formación y las necesidades alimenticias que sufren muchas familias.

Por ello, quieren constituir un banco de alimentos para recoger productos con los que poder ayudar a las personas gitanas que están atravesando dificultades.

Recogida de juguetes

Y de cara a la Navidad, también manifiestan que muchas familias no pueden comprar juguetes a sus hijos por lo que otro de sus proyectos es hacer una recogida, aunque por eso vuelven a insistir en que para llevar a cabo todas estas iniciativas necesitan un local similar al que antes disponían.

Aunque se han constituido como asociación (a falta de algún trámite aún) hace poco más de dos semanas, antes ya se reunían y desarrollaban actividades.

De cara a este nuevo periodo que han iniciado, se han propuesto participar por primera vez en el concurso de villancicos que se organiza en la ciudad, que se celebrará el día 17 de este mes. En estos momentos están recibiendo el apoyo de la Asociación de Mujeres Vecinales, que les cede el local para que puedan ensayar.

De cara al próximo año, tienen previsto organizar una carrera benéfica en torno al 8 de abril, que es cuando se celebra el Día Internacional del Pueblo Gitano. El dinero recaudado se destinaría a asociaciones y ONG que aún tendrían que determinar.

En el calendario intercultural

Desde la asociación también mostraron su satisfacción por el hecho de que en el calendario intercultural que se elabora en la ciudad se vaya a destacar también este año la citada fecha, señalando que es la jornada mundial dedicada a la comunidad gitana.

Y ¿cuál es el papel que desempeñan las mujeres dentro de esta cultura? Los dirigentes de esta asociación aseguran que su colectivo ha evolucionado mucho y las féminas también cuentan dentro de esta comunidad. “Somos personas adaptadas a la sociedad moderna. Por eso nos hemos llamado Gitanos de hoy”, hacen hincapié.

Apuntan que por eso pretenden impartir cursos de alfabetización para mujeres porque hay muchas personas que no finalizaron sus estudios básicos. Poner en marcha una ludoteca es otro de sus retos.

Pero para todo eso, necesitan una sede. Ellos se muestran dispuestos a amoldarse y a colaborar en todo lo posible. “Solo falta la respuesta de las autoridades”, concluyeron.