• Los Bomberos acudieron a la llamada de la Guardia Civil y los chicos avisaron de que sabían por dónde salir

Los bomberos rescataron ayer a dos jóvenes que se habían escondido entre la chatarra de la batea de un camión para tratar de colarse en un barco y llegar a la península. Alrededor de las 9:30 horas recibieron el aviso por parte de la Guardia Civil, que requería su presencia para tratar de sacar a los dos muchachos. La intervención se prolongó durante casi una hora, pero lo realmente curioso fue que finalmente los chicos decidieron salir por su propio pie, avisando a los efectivos de que no se preocuparan que ellos sabían por dónde podían escapar.

Los efectivos de los Bomberos explicaron en declaraciones a El Faro que cuando se encuentran con casos de este tipo no les queda más remedio que tirar de ingenio. En la mayoría de las ocasiones no pueden utilizar maquinaria porque estarían poniendo en peligro la vida de los polizones, por lo que tienen que pensar otras formas para abrir hueco con el fin de poder sacar a los jóvenes sin riesgos.

En el caso de ayer optaron por utilizar unos cojines hinchables para ir moviendo los ‘dados’ de chatarra con cuidado de que ninguno pudiera aplastar a los muchachos. A pesar de los esfuerzos no terminaban de encontrar el espacio por el que llegar a ellos hasta que, de repente, escucharon la voz de uno de los jóvenes. Les decía que no hacía falta que continuaran, que ellos mismos podían salir. Y así lo hicieron. Los muchachos se habían colado por un hueco de unos 30 centímetros de diámetro que, una vez dentro, habían tapado con unas ruedas para evitar que los pudieran encontrar. Sin embargo, al ver que ya no iban a poder colarse en el barco, decidieron echar una mano a los bomberos. Apartaron las ruedas y salieron por donde habían entrado por su propio pie.

Los dos jóvenes, afortunadamente resultaron ilesos. Sólo estaban exhaustos y con alguna dificultad para respirar con normalidad por el tiempo que habían estado escondidos y el esfuerzo que habían hecho para poder introducirse en ese pequeño hueco. Por lo demás, final casi feliz, exceptuando el hecho de que por el momento no hayan podido cumplir su objetivo de colarse en un ferry.

Los bomberos indicaron que no es la primera vez que se enfrentan a una situación de este tipo. Aseguran que en los últimos meses ha aumentado mucho estas actuaciones. Hace poco tiempo, por ejemplo, la Guardia Civil los requirió para otra actuación en la batea de otro camión que estaba llena de trozos de metal. Los efectivos tuvieron que ir retirando las piezas manualmente, para evitar que pudieran aplastar a la persona que estaba al fondo. Los agentes de la Benemérita pensaban que en el interior había un joven, cuando los bomberos terminaron de retirar toda la chatarra aparecieron diez muchachos. El peligro, por tanto, era aún mayor del que esperaban. Aunque afortunadamente todos salieron bien, no hubiera sido difícil que alguno hubiera resultado herido.

Los efectivos del servicio de extinción de incendios se enfrentan a muchas actuaciones de este tipo. En la frontera han tenido que ayudar a sacar a migrantes del salpicadero de un coche, de un depósito de gasolina inutilizado o de una guantera. El ingenio y la maña de estos bomberos es imprescindible para conseguir que estas personas no resulten heridas. Cuanto más ingenio tienen los migrantes para esconderse, más tienen que tener estos agentes para conseguir sacarlos sin que resulten heridos. Una labor difícil y en la que en cada ocasión se encuentran con un nuevo reto que superar.