Fiscalía le reclama una pena de dos años de prisión por la sustracciónde un teléfono móvil

Un joven melillense se enfrenta a una posible condena de dos años de prisión. El fiscal le reclama esta pena como presunto autor de un delito de robo con violencia. Según se recoge en el escrito acusatorio, robó un teléfono móvil en la madrugada del pasado día 4. El encausado no sólo negó los hechos ante el tribunal, también aseguró que recibió una paliza de los hermanos de la víctima. “Alguien les habían dicho que yo era quien había robado un bolso con unos documentos”, sostuvo en el juicio.

El acusado relató ante la magistrada titular del Juzgado de lo Penal número 2 de Melilla que aquella noche estaba en la puerta de su casa, en la Acera Reina Regente, con un vecino. “Estaba sentado, a gustito, tomando mi cervecita y mi tabaco”, afirmó. Según su versión, uno de los hermanos de la víctima apareció con su vehículo. “Me dijo que me subiera porque tenía que hablar conmigo”, señaló.

Lo acusan de otro robo

Entonces, se montó en el coche. “Me llevó a Las Palmeras y me dejó en un descampado”, aseguró. Allí estaba la víctima con sus hermanas y sus hermanos, siempre según la versión del procesado. “La chica me decía que le devolviera su bolso y su documentación”, expuso.

El procesado afirmó que cuatro de los hermanos portaban cuchillos y que entre unos siete familiares lo apalearon.

“Luego llamaron a la Policía para simular que yo había robado un teléfono”, afirmó. En este sentido, apuntó que alguien había dicho a los familiares de la víctima que él era quien había cometido unos días antes el robo del bolso de la víctima con unos documentos.

“La Policía me recogió del suelo”, sostuvo el encausado.

La versión de la denunciante fue completamente distinta. Según relató en el juicio, la noche de los hechos se encontraba en la calle Cabo de Agua, en el interior de su vehículo, con las ventanillas abiertas.

“Yo estaba esperando a mi hermana, con el móvil en la mano”, detalló. Entonces, apareció el procesado portando una navaja. “Me dio un tirón del teléfono y me dijo que le diera todo lo que llevaba”, rememoró.

Según la víctima, el procesado olía fuertemente a bebidas alcohólicas y parecía estar bajo los efectos de pastillas. Declaró ante el tribunal que aprovechó esta circunstancia para tratar de recuperar sus pertenencias. “Abrí la puerta, le di y él se cayó de espaldas”, relató. Luego, cuando el denunciado estaba en el suelo, llamó a gritos a su hermana, que acudió en compañía de otro hermano hasta el lugar.

El móvil no aparece

Aunque la querellante afirmó que el joven permaneció tirado en el suelo hasta que llegó la Policía, también apuntó que su dispositivo móvil no apareció.

Por otro lado, respondiendo a preguntas de la defensa, también aclaró que se encontraba sin documentación puesto que, unos días antes a los hechos denunciados, robaron en su coche, del que se llevaron su bolso.

La versión de la Policía

Uno de los agentes de la Policía Nacional que intervino aquella noche explicó que se desplazaron hasta la calle Cabo de Agua tras recibir un aviso de la sala. Se encontraron al procesado tirado en el suelo y con una herida que sangraba en la cabeza.

Según el policía, allí había cerca de quince personas, entre familiares y vecinos. Estos le trasladadon que retuvieron al encausado después de que le sacara una navaja a la denunciante. “Nosotros lo cacheamos y no encontramos el móvil”, aclaró el agente.

Conclusiones

Tras escuchar todas las declaraciones, el fiscal dio credibilidad a la versión ofrecida por la denunciante. A su parecer, si el acusado hubiese recibido una paliza tendría lesiones en todo el cuerpo, y no sólo en la cabeza. Según valoró, la herida que presentaba, además, quedaba explicada por la caída después de ser empujado con la puerta del vehículo, como explicó la querellante.

La defensa, por su parte, reclamó la absolución de su representado. Insistió en que tras esta denuncia se escondían “motivos espurios”. Argumentó también que, de haber robado el procesado esa noche el teléfono, habría aparecido puesto que no se movió del lugar.

La juez tendrá que decidir.