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  • Los padres se enfrentan a la “cuesta de septiembre” con la compra de material escolar y uniformes para las clases de sus hijos

  • Los horarios laborales dificultan la conciliación familiar

El estribillo de una conocida canción retumba en la cabeza de muchos padres, profesores y alumnos, pero también abuelos, que tienen interiorizada la pegadiza frase que les anima a ‘volver a empezar otra vez’. Entre 17.000 y 18.000 estudiantes de Educación Primaria y Secundaria se incorporaron ayer de nuevo a las clases y dieron por finalizadas sus vacaciones. Sin embargo, no son pocos los padres que aseguran que se enfrentan a la “cuesta de septiembre” con la compra de material escolar, libros, uniformes y ropa nueva para que sus hijos lo tengan todo a punto y puedan afrontar el nuevo curso con, al menos, lo indispensable.

Este es el caso de Roberto, quien sostiene que se ha dejado cerca de 1.000 euros en la compra de lo estrictamente necesario para sus dos hijos. Algo similar pasa con María. Esta melillense explica a El Faro que tiene un hijo en Educación Primaria y otro en la ESO y sólo en los libros del primero ya se ha dejado cerca de los 350 euros. “Todavía tengo que echar las cuentas en total, pero entre los dos me dejo prácticamente 1.000 euros”, explica con algo de resignación, a la espera de recibir el ingreso de la beca de 400 euros. “Algo es algo”, asegura.

Horarios imposibles

Más allá del gasto (o de la inversión) que supone la vuelta al ‘cole’, muchas familias tienen que hacer malabares con sus horarios para tratar de cuadrar las idas y venidas del centro escolar y así poder acompañar a los menores durante el trayecto. La conciliación laboral y familiar es una de las asignaturas pendientes que tienen muchas empresas, comenta Teresa, una mujer que ayer fue a recoger a la puerta de La Salle a sus hijos y que insiste en que tiene que “hacer encaje de bolillos” para poder ir a trabajar y acompañar a sus hijos al colegio.

La dificultad de compaginar ambas tareas obliga a muchos padres a delegar esta tarea en los abuelos, pilares de muchas familias con dificultades. Así lo explica María José, una abuela que desde ayer y hasta que llegue junio, llevará y recogerá todos los días a sus nietos porque su hijo y su nuera trabajan y no pueden hacerlo. Por eso, asegura que a los niños se les acabaron las vacaciones con el inicio de las clases, “pero a muchos abuelos también”.

Con ilusión

Los niños viven con especial emoción e ilusión el regreso a las clases. Aunque algunos salieron ayer del colegio con malas caras porque quieren “más vacaciones”, como dijo Joaquín, otros tenían ganas de empezar el curso “para ver a los amigos y jugar con ellos”, como dice Jesús.

Elena también estaba animada porque empieza el primer curso de la ESO y, según dijo, tiene ganas de aprender porque le gusta el instituto, pero también “los libros con olor a nuevo”.

Otros de los principales protagonistas del regreso a las aulas son los profesores. Tras el descanso del verano y ya con las pilas cargadas, los maestros empezaron el curso con la esperanza de poder llegar a junio con las mismas ganas que tienen ahora. No obstante, algún profesor lamentó el desgaste que supone enseñar a niños con una ratio de alumnos por aula exagerada.

  • Las ratios y el CPR preocupan a los sindicatos

Los sindicatos CCOO y SATE-STEs se mostraron preocupados por las elevadas ratios de alumnos por aula que padecen todos los centros educativos de Melilla, según declararon ayer a este diario representantes de ambas organizaciones. Desde CCOO pusieron especial hincapié en la necesidad de acabar las obras de los colegios e institutos en construcción, algo que parece que “cada vez se atrasa más”. Además, lamentaron que se haya puesto en marcha el Centro de Profesores y Recursos (CPR) sin contar con todo el equipo necesario.

Esas mismas quejas lanzaron desde SATE-STEs, quienes aseguraron que faltaba material y mobiliario para desempeñar correctamente las clases. A pesar de estas críticas, el director provincial de Educación, José Manuel Calzado, aseguró que el CPR estaba listo, aunque reconoció que quedaba por instalar algún elemento de mobiliario que justo habían recibido ayer.