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  • Imbroda y Quevedo visitaron los depósitos y la planta y pusieron en valor el trabajo de los empleados

La Ciudad confía en que el año 2018 sea “definitivo” en el comienzo de las obras de ampliación de la planta desalinizadora con la instalación de un cuarto módulo para aumentar la producción de agua, una aspiración desde hace años y que es necesaria por el elevado consumo de la población.

El presidente de Melilla, Juan José Imbroda, y el consejero de Coordinación y Medio Ambiente, Manuel Ángel Quevedo, visitaron ayer las instalaciones de la planta desalinizadora, que en la actualidad produce 30.000 metros cúbicos de agua, cantidad que se vería incrementada en otros 10.000 con un nuevo módulo.

En declaraciones a los periodistas, Imbroda recordó que el presidente de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, en su última visita a Melilla hace pocos meses, acordó con Quevedo “hacer nuevas cosas en la ciudad”, de manera que la decisión y el ánimo de ampliar la desalinizadora

“es totalmente positivo”.

El valor de los trabajadores

“Vamos a seguir adelante y ampliar la producción de agua potable de la ciudad”, afirmó el máximo dirigente del Gobierno local, que aprovechó su visita para felicitar a los empleados de esta “instalación altamente sensible y estratégica para la ciudad” por el trabajo que llevan a cabo “las 24 horas del día” en el mantenimiento de la planta.

Lo mismo hizo unos minutos después con la plantilla de los depósitos generales de agua situados en Rostrogordo, lugar al que se destina el agua que se produce en Melilla entre la desalinizadora y los pozos subterráneos, parte de la cual también se destina a los depósitos ubicados en el Tiro Nacional-Averroes.

El consejero de Medio Ambiente dijo que Melilla tiene en estos momentos “todo el agua que necesita”, a pesar de que el consumo en julio fue “muy grande” y en agosto fue “un poquito menor”, lo que ha llevado a la Ciudad a iniciar una campaña de concienciación para intentar conseguir un mayor ahorro de agua.